(La Gaceta).- La experiencia de adaptación del pacú en la provincia lleva cuatro meses y sus resultados son, hasta hoy, halagüeños. Las primeras heladas en Tucumán fueron superadas por la especie, tanto en los piletones de hormigón que posee la Estación de Piscicultura de la provincia como en el lago privado de Ticucho donde se sembró esta especie, típica del río Paraná.

 

Los ejemplares que se monitorean en El Cadillal tienen unos 12 cm y su peso supera los 200 gramos. Por su dominancia (mayor capacidad para desarrollarse) están separados en tres piletones (chicos, medianos y grandes), que tienen cobertores de plásticos tipo invernadero, con mallas antiheladas. Esto permite que atenuar en 2 o 3 grados la temperatura ambiente respecto de la del agua.

En todos los casos, el agua a menos de 14 grados aquieta al pacú. Si ese valor llega a 9, la especie queda en riesgo de morir por inanición. Con los 12º y 13º grados actuales promedio de temperatura, los pacú consumen algo de alimento balanceado específico.

“Es muy probable que este comportamiento se deba a que los ejemplares se adaptaron al frío porque fueron sembrados cuando eran alevinos y no juveniles”, remarcó Carlos Riviere, técnico de la Dirección de Flora, Fauna Silvestre y Suelos.

Respecto de la experiencia en Ticucho, donde el lago también tiene cobertor plástico, se verificó esta semana una leve dominancia, y los ejemplares grandes también sobrepasan los 200 gramos, mantienen una leve actividad y consumen alimento. “En este ambiente más natural y expuesto a temperatura bajas severas, se montó una caldera para proveer de agua caliente al espejo, de modo que se mantenga en los 14º”, apuntó su propietario, Mario Martín.

“En esta época, lo importante no es tanto el desarrollo del pacú. Es que se mantenga en actividad para que se alimente y se provea de los nutrientes que necesita su organismo para no desfallecer y morir”, explicó Riviere.

El experto, a cargo del monitoreo constante de la evolución de los 5.000 ejemplares sembrados en El Cadillal y de los 10.000 en Tucucho, remarcó como logro altamente positivo que se haya mantenido hasta hoy el nivel cero de mortandad.

El pacú o Piraí, como lo llaman en Corrientes, es de color amarronado, cuerpo ovoide y achatado, tiene una fuerza descomunal y gran robustez. Se alimenta de hierbas, también de frutas (por ejemplo, ciruelas, naranjas, manzanas, peras y el iguajaí, fruta ácida semejante al damasco) y también de caracoles, de crustáceos y de peces forrajeros. Es un pez de agua cálida y para obtener un desarrollo de más de dos kilos, el período de cultivo debe durar unos 16 meses (dos veranos). En Tucumán, la única posibilidad de cría es en cautiverio, ya que los espejos de agua y los cauces de ríos son insuficientes -en dimensión y provisión de alimentos-, dado que en su mayor desarrollo, llega a alcanzar hasta los 28 kilos.

El pacú posee una carne exquisita y de mucha demanda en Buenos Aires. Los tucumanos que visitan el Litoral argentino tienen la suerte de probarlo, ya que su costo frena la llegada a esta provincia. En precio compite con las mejores especies de mar. Por caso, con el salmón rosado, que cuesta $ 53 el kilo.

Fuente: http://www.lagaceta.com.ar