Roma. Hay buenas razones para que los productores escojan criar especies extranjeras de peces, moluscos y crustáceos; ellos frecuentemente ofrecen beneficios significativos (crecen más rápido), son mas rústicos y fáciles de criar, y  son más comerciales.

 

Hace 55 años, una tilapia africana era una rareza fuera de su hábitat natural, hoy este el pez más popular que crianza en todo el mundo y puede ser encontrado en los supermercados desde Kansas City a Stockholm.

En Asia, tilapia provee numerosos beneficios económicos y de seguridad alimentaria para la población rural. “No solo es un pez que todos quieren comer, es también un pez que se puede criar fácilmente, con pocos impactos ambientales negativos demostrados” dijo Devin Bartley del Fisheries Department de FAO.

En Chile a mediados de la década del 80, los acuicultores introdujeron el salmón del Pacifico y Atlántico, hoy ellos sustentan una industria próspera y Chile es el principal productor de salmón de cultivo en el mundo.

No todos los extranjeros son amigables
Pero los peces exóticos no siempre funcionan igual en su nuevo ambiente, como ellos lo hacen en su ambiente de origen. A pesar de los ingresos económicos de algunas introducciones, otros han causado masivas pérdidas económicas o un amplio daño ambiental.

La voracidad de la “perca del Nilo”, introducido en el lago Victoria en 1950, es responsable de la extinción de cientos de especies nativos; No obstante al mismo tiempo, es la mayor fuente de ingresos para las comunidades que habitan cerca al lago, con exportaciones a Europa valorizados en alrededor de 170 millones al año.

El “caracol manzana dorado”, introducido a la Filipinas y otros países de Asia a inicios de los años 80, es otro ejemplo. Fácil de criar y de rápida reproducción, los caracoles de alto contenido de proteína parecían ser un suplemento ideal a las dietas de las poblaciones rurales, así como un producto para exportación. Desafortunadamente, los caracoles no fueron aceptados por los consumidores. Pero ellos escaparon a los campos de arroz, en donde se convirtieron en la mayor peste, devorando miles de hectáreas de arroz.

Las nuevas especies  pueden traer nuevas enfermedades, para las cuales las poblaciones nativas no tengan resistencia. La industria del cultivo de camarón en Taiwán fue borrada a inicios de los años 90 cuanto esto paso.

Hay otros ejemplo de especies extranjeras que cambian de hábitat, compitiendo con o alimentándose de las especies locales, o reproduciéndose con sus parientes y causando una forma de contaminación genética.

Base de datos de FAO, una herramienta para las introducciones responsables
En los años 80, debido a las muchas introducciones de especies de peces en nuevos hábitats para la piscicultura, FAO inició a seguir la pista de estos movimientos.

Por un largo tiempo, FAO monitoreo solo especies de peces continentales, alrededor de 1,300. Pero como el apetito del mundo por peces continúan creciendo, en términos de demanda neta así como demanda por una gran diversidad en productos pesqueros, mas especies están empezando a ser cultivados, y FAO inició a recolectar información sobre especies marinas y otras especies de peces.

FAO recientemente presentó una versión reciente de esta base de datos, el cual incluye la introducción de toda la taxa que viene siendo producido vía la acuicultura; este contiene más de 5,000 registros de introducciones de varios cientos de especies. La nueva versión fue financiada con fondos del presupuesto regular de FAO y el FishCode Project, pero el apoyo vital provino de Holanda vía el FAO-Netherlands Partnership Programme (FNPP).

La base de datos esta disponible en CD-ROM, el cual incluye una biblioteca virtual de reportes y estudios realizados por FAO, así como el texto de los principales instrumentos internacionales relacionados al transporte e introducción de especies acuáticas.

Para cada introducción de especie listada, la base de datos provee información sobre donde u cuando ocurrió la primera introducción, quien lo introdujo y porque se introdujo, y cuales fueron los impactos positivos y negativos. Esta información esta suplementada por enlaces a referencias para información adicional.

“La idea es hacer que las personas tomen conciencia de los beneficios y los riesgos de introducir una especie dada en un área especifica, así como las regulaciones internacionales que gobiernan a aquellas introducciones, para que ellos puedan evitar los errores y aprovechar los beneficios” explicó Bartley.