El equipo de la Swansea University ha hallado que los peces que son capturados y liberados, pueden regresar enfermos al agua con la enfermedad de la descompresión, o a los que los buzos les llaman “aeroembolismo”.

 

La enfermedad de la descompresión en humanos ocurre cuando los buzos salen a la superficie rápidamente, y el nitrógeno que esta disuelto en su sangre bajo presión se expande rápidamente, formando burbujas que coagulan o dañan los vaso sanguíneos. Esto puede causar dolor, picazón, mareos y dolo al pecho. Sin tratamiento esto puede causar las parálisis o muerte.

Muchos pescadores han reportado que los peces extraídos rápidamente desde las profundidades, experimentan problemas similares. Y por una diferente razón, los peces que están siendo criados en las piscigranjas comerciales también sufren de “aeroembolismo”.

El problema, causado también por el exceso de nitrógeno en las aguas recirculadas de las piscigranjas, esta impactando la rentabilidad y dañando las economías.

El uso de bombas de oxígeno, agua recirculada y los desagües de descargas son los medios de mezcla del oxígeno y en nitrógeno en el agua de la piscigranjas. Incluso una depresión atmosférica sobre las aguas de las piscigranjas, forzaría a los peces a sumergirse para condensar los gases, pero si la granja no tiene la profundidad suficiente, la muerte de los peces puede presentarse.

El Centre for Sustainable Aquaculture Research (CSAR) de la Swansea University, esta evaluando la forma de “desgasificar” el agua de las piscigranjas en un proyecto titulado AquaDeGas.

Un consorcio de tres socios, incluida la Swansea University, y nueve socios industriales están investigando los métodos para controlar los niveles de gases disueltos en los tanques de crianza, para prevenir que los peces se encuentren con desbalances de gas, similar a los responsables del aeroembolismo en los buzos.