PUNTA ARENAS (La Prensa Austral).- La necesidad de realizar una moratoria en la entrega de concesiones marítimas a la industria salmonera y la desmitificación de su aporte al desarrollo económico de las localidades donde se asienta, realizaron los representantes del Centro Ecocéanos en Puerto Natales.

 

Esta organización no gubernamental que tiene como objetivo la conservación y el desarrollo sustentable fue formada el año 98, ha efectuado una fuerte campaña nacional e internacional contra las salmoneras y su fuerte impacto en el ecosistema.

Además de no contribuir al desarrollo de los lugares donde se asienta, perjudica gravemente otras actividades económicas, como la pesca artesanal y el turismo, de acuerdo a ellos.

Ante el creciente incremento de solicitudes de concesiones acuícolas para la industria salmonera la concejala Antonieta Oyarzo, junto al Centro Ecocéanos, el sindicato de tripulantes de Punta Arenas y la Cámara de Turismo de Puerto Natales organizaron un encuentro de debate sobre el tema.

Este se realizó en los salones del restaurante El Cormorán de las Rocas y contó con aproximadamente 80 representantes de distintos organismos de la comunidad.

Alianza estratégica

El presidente del sindicato de tripulantes de Punta Arenas, el consejero zonal de pesca, Jorge Cofré, sugirió crear una alianza entre la pesca artesanal y el turismo en la región.

Ello para proteger los respectivos espacios donde se desenvuelven. Puso como ejemplo el canal de Las Montañas donde existen bancos naturales de distintos productos marinos que son explotados históricamente por la pesca artesanal, como asimismo sus paisajes y glaciares son un potencial para el turismo.

“Ambas actividades son perfectamente compatibles. Incluso la pesca artesanal es un atractivo más para el visitante”.

Agregó que las autoridades están llamadas a respetar la Ley de Pesca, que en uno de sus párrafos indica que sólo pueden ser declaradas aptas para la acuicultura las zonas en las cuales no opere la pesca artesanal. Dijo que ahora a lo anterior hay que agregar la industria turística. “Cuando comenzó la expansión de las salmoneras no se tomó en cuenta el sector turístico, ahora tenemos un nuevo actor y que en esta región tiene una gran importancia”.

Reconoció que esta postura contraria a la instalación de las empresas salmoneras no es unánime entre los pescadores artesanales. “Muchos de ellos están embelesados en tener nuevas fuentes de trabajo y nuevos ingresos, pero también no es menos cierto que en las regiones de Los Lagos y Aisén, esto no ocurrió, sino que las mismas empresas hicieron sus propias barcazas para transportar el alimento y los alevines a los centros de cultivo”.

Falta de información

Esta jornada de información y análisis de la temática “Salmonicultura en la Patagonia Austral” tuvo como objetivo entregar información sobre una actividad que se ha desarrollado con fuerza en las regiones de Los Lagos y Aisén.

El periodista del Centro Ecocéanos, Patricio Igor, manifestó que los ciudadanos tienen los mismos derechos que el Estado y la industria del salmón a acceder a la información y participar en todas las discusiones que se realicen en torno a elaborar los planes de desarrollo de estos sectores.

Por ello dijo que no era posible que los operadores turísticos de Ultima Esperanza no estén informados sobre lo que se discute en la Comisión de Uso del Borde Costero o que la ciudadanía no sepa del subsidio que reciben las salmoneras al instalarse en las zonas extremas.

“Entonces consideramos que este es un problema de participación y de democracia en la que los ciudadanos y todos los sectores sociales deben participar para decidir qué tipo de desarrollo quieren”, indicó.

Para él las leyes son débiles en temas ambientales, laborales y sanitarios. Los reglamentos que hacen efectivas estas leyes en algunos casos no existen o están abiertas a la interpretación.

Sin embargo dijo que a nivel internacional cada día hay más interés de parte de la población en saber cómo se elaboran los productos que consumen.

“No creo que en la Unión Europea o Estados Unidos les guste consumir un salmón cuando sepan que se produjo con miles de toneladas de antibióticos, con malas prácticas sociales, con el no pago de salarios, con la eliminación de sindicatos y una cantidad de trabajadores muertos que han hecho posible que ese salmón esté en el mercado internacional”, acotó.

Por su parte el asesor de la Asociación Gremial de Pescadores Artesanales de Aisén, el biólogo Héctor Kol, manifestó que su postura abiertamente es cerrar los mercados para el salmón que se produce en el país. Manifestó que para producir un kilo de salmón se requieren entre 5 a 10 kilos de peces para alimentarlo. Estos últimos son los que generalmente captura la pesca artesanal.

“Es evidente que si la industria salmonera quiere crecer tiene que disponer de los pescados de la industria artesanal a través de la corrupción de los dirigentes e infiltración de la organización de la pesca artesanal para neutralizar a los dirigentes que son menos corruptos”, denunció.

En el caso de Ultima Esperanza dijo que se debía exigir un estudio de capacidad de carga. En el caso de Aisén y Chiloé indicó que en canales de hasta 600 metros de profundidad en el fondo marino se ha producido un daño enorme. “Es una zona muerta. Un desierto. No hay nada de nada en el fondo marino, pese al enorme intercambio de corriente que aquí no existe”.

Los canales de Ultima Esperanza presentan una tasa de recambio de agua casi nula, por lo que todo lo que se arroje a los salmones para alimentarlos quedará allí.

Manifestó que las condiciones para que se instale la industria salmonera es que demuestre que es capaz de subsistir sin destruir el medio ambiente; sin explotar a sus trabajadores y sin subsidio estatal. “Si es capaz de demostrar eso entonces es viable, en caso contrario sigue siendo el último mito chilote”.

Fuente: http://www.laprensaaustral.cl