VIÑA DEL MAR.- El proyecto Fondef “Desarrollo de Tecnologías para la Producción de Juveniles de Congrio Colorado” que realiza el Centro de Investigación Marina Quintay de la U. Andrés Bello pretende devolver este valioso producto al mercado nacional y de igual forma a sus mesas.

 

Históricamente, el congrio colorado (Genypterus chilensis) ha sido considerado un recurso muy apreciado por el mercado local, dadas las características de alta calidad de su carne en comparación con otras especies costeras. Sin embargo, durante los últimos doce años, se ha producido una fuerte declinación en los volúmenes de desembarque de esta especie, traduciéndose en un nivel crítico de desabastecimiento y aumento creciente en la demanda insatisfecha a nivel local.
 
Estos antecedentes llevaron al equipo de investigadores de Cimarq-Quintay de la Universidad Andrés Bello a realizar la primera etapa de investigación y desarrollo de tecnología para el cultivo del congrio colorado, pez que se encuentra desde los 20 hasta los 550 metros de profundidad, siendo su hábitat preferido los sectores rocosos, donde se ocultan en grietas y cuevas, las que constituyen su hogar.
 
El Congrio Colorado es un pez de aspecto anguiliforme de un color rojo intenso, particularmente en la zona abdominal, y que se destaca por su gran tamaño así como por la notable calidad de su carne, conocida por la gran mayoría de los chilenos.
 
Cimarq-Quintay en su objetivo de potenciar el cultivo de especies nativas de Chile, identificó la producción de congrio colorado en sistemas controlados, como la solución más adecuada para resolver el problema de la demanda insatisfecha, al colocar a disposición del país el conjunto de tecnologías capaces de generar en forma permanente y eficiente un producto de alta calidad para su consumo en el mercado nacional y cuyas características son similares o superiores a las obtenidas de la pesca extractiva.
 
En el largo plazo, el objetivo final de este proyecto es generar las bases tecnológicas que sustenten una industria productora y elaboradora congrio colorado, con la particularidad de disponer de centros abastecedores de juveniles y centros de engorda. En tal sentido, el impacto del proyecto va más allá de los beneficios para las empresas productoras y comercializadoras, reflejándose en una serie de sectores relacionados, tales como la industria de producción de alimentos, el transporte terrestre y aéreo, además de los beneficios por captación de mano de obra, fabricación de sistemas de cultivo, plantas procesadoras, empresas de servicios acuícolas especializados.
 
Desde sus inicios en 1993, el Centro de Investigación Marina Quintay de la Universidad Andrés Bello se ha caracterizado por la generación de tecnologías escalables y transferibles para el cultivo de especies nativas que contribuyan a la diversificación de la acuicultura nacional, destacando las exitosas experiencias consolidadas de cultivo de Lenguado Fino (Paralichthys adspersus) y Erizo Rojo (Loxechinus albus). En este mismo sentido se trabaja también desde hace más de una década, en el desarrollo de tecnologías para la producción masiva de semillas de recursos bentónicos, el repoblamiento en áreas de manejo asignadas a organizaciones de pescadores artesanales y en la valorización de los recursos provenientes de estas áreas a través del desarrollo de tecnologías para el transporte vivo de los mismos, hasta mercados lejanos, como el asiático.
 
Así esta investigación cuenta con el respaldo de Fondef, organismo del cual su mismo Director Ejecutivo, Gonzalo Herrera, durante la presentación del proyecto en mayo pasado, destacó la importancia y aporte a la Industria Acuícola Nacional, resaltando la aplicación directa a la pesquería artesanal gracias al vínculo existente entre una institución como la Universidad Andrés Bello y el Sindicato de Pescadores de Caleta Quintay, para acercar la tecnología y los conocimientos adquiridos por medio de fondos entregados por el Estado.
 
En lo que va del proyecto, los investigadores de Cimarq-Quintay han observado que esta especie nativa ha presentado una alta flexibilidad y adaptabilidad a condiciones de cautiverio, “existiendo a la fecha, avances significativos en el manejo de ejemplares adultos y control de la reproducción en cautiverio, hecho que sienta importantes bases para continuar trabajando en las siguientes etapas de investigación”.

Fuente: Universidad Andrés Bello