MÉXICO DF (Kiosko Mayor).- Científicos de la UNAM, coordinados por el académico de la Facultad de Estudios Superiores Zaragoza (FESZ), Armando Cervantes Sandoval, desarrollan un modelo matemático de aplicación para el crecimiento del camarón blanco del Pacífico.

 

Con base en el conocimiento de los procesos fisiológicos de esa especie, se pretende determinar la cantidad mínima de alimento que requiere para lograr el máximo incremento, explicó el biólogo egresado de esa FES, y maestro en Cómputo por el Centro de Estadística y Cálculo del Colegio de Posgraduados de la Universidad Autónoma Chapingo.

Si reciben menos comestibles, los organismos quedan expuestos a enfermedades, pues no tienen la energía necesaria para mantenerse sanos, y si se le proporciona más, se derrocharían los recursos del acuacultor, además de que se deterioraría la calidad del agua, añadió.

La investigación, dijo Cervantes –resultado de su tesis doctoral en el Posgrado en Ciencias Biológicas de la UNAM–, será enviada a la revista internacional Ecological Modelling para su publicación.

Se trata de una industria importante en el orbe, pues, de acuerdo a datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO), hasta el 2005, el camarón representa más del 16.5 por ciento de los productos pesqueros comercializados a nivel mundial.

La disponibilidad per cápita de esta variedad ha ido en aumento, de 0.4 kilogramos en 1963 a más de 1.5 kg en el 2007. La demanda también está a la alza y crecerá más, consideró. De modo tradicional, antes se ubicaban los bancos camaroneros y se colectaba el producto en el mar y hoy, urge obtenerlo mediante la acuacultura.

En México, según informes del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA), en 2004 se produjeron (en peso desembarcado) 113 mil 214 toneladas de todas las especies de camarón, principalmente en el Océano Pacífico. De ellas, 21 mil 934 tuvieron origen en el mar abierto; 19 mil 475, esteros y bahías; y 71 mil 805 se obtuvieron por cultivo.

Los organismos, explicó el universitario, aumentan volumen con el alimento; de éste obtienen la energía que gastan, en parte, en funciones vitales como la respiración o la reproducción; otra parte, se invierte en el crecimiento.

Hasta ahora, existían modelos que recopilaban información histórica y retomaban operaciones ya existentes. "Con datos de experimentos reales de alimentación y muda, obtenidos por estudiantes de maestría e integrantes de la Unidad
Multidisciplinaria de Docencia e Investigación de la Facultad de Ciencias, en Sisal, Yucatán –con financiamiento del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología y del Programa de Apoyo a Proyectos de Investigación e Innovación Tecnológica–, se han obtenido las ecuaciones que describen el crecimiento del camarón blanco (Litopenaeus vannamei)".

Se ha visto que la evolución de estos organismos no está representado por un modelo continuo, como se ha señalado en otros estudios, sino por una función escalonada.

Esa condición se explica porque los camarones tienen un exoesqueleto que mudan para seguir madurando; es como un "cambio de piel". Cuando ocurre la "liberación" se registra otro "escalón" de crecimiento.

Elaborar ecuaciones para los procesos de crecimiento, muda, alimentación, respiración y excreción de heces, ayuda a entender cómo crece y qué factores lo impulsan a hacerlo; entre ellos, la temperatura y la calidad y cantidad del alimento.

Los universitarios descubrieron que la temperatura óptima de crecimiento es a 29 grados centígrados; por debajo o por arriba, el ejemplar empequeñece. "Se aprendió mucho de la fisiología del camarón a partir de este modelo, que ha generado más preguntas que respuestas", reconoció Cervantes.

Por ejemplo, durante la muda se bombea agua que queda atrapada entre la masa corporal y el exoesqueleto que se desprende. Se tiene la hipótesis de que el líquido ingresado equivale a la cantidad de masa muscular o tejido somático que crecerá. Sería interesante medirlo y ya se planean los experimentos para probarlo.

De igual forma, se tienen planteamientos relativos a la duración de los periodos de muda en cada etapa de vida del camarón: larvaria, poslarval, juvenil y adulta, que los universitarios siguen revisando a nivel experimental.

En la medida en que se hagan ecuaciones que describan estos procesos, se podrán ofrecer más herramientas a los cultivadores para optimizar las cantidades de alimento, así como la temperatura, salinidad y aireación del agua idóneas. Aspectos que por su complejidad han requerido la participación de académicos de varias entidades universitarias con un abordaje multidisciplinario.

Para el desarrollo del modelo matemático, aclaró, se eligió a la Litopenaeus vannamei o camarón blanco del Pacífico por sus altos rendimientos. "Crece bien y rápido; en diez meses pasa del medio gramo de peso a cerca de los 40; además, es una especie relativamente tranquila, que en lugar de moverse constantemente, gasta su energía en el crecimiento".

La idea es que a partir del primer modelo, en el largo plazo, se pueda trabajar con otras especies del crustáceo para adquirir datos hasta obtener un modelo general del crecimiento de camarones peneidos.

Asimismo, se pretende aplicar este sistema a otro tipo de organismos, como el pulpo, que también es de interés económico, adelantó. "El grupo de trabajo tiene el interés de modelar cualquier proceso biológico, de organismos, de poblaciones, de interacción presa-depredador o de restauración", concluyó.

Fuente: http://www.kioscomayor.com