Por el Dr. Alberto L. D’Andrea*
Biodiesel , Argentina

Las microalgas son consideradas como los primeros microorganismos fotosintéticos y responsables en gran medida de la atmósfera terrestre. Sin bien existen muchas especies distintas, las de nuestro interés, adsorben dióxido de carbono del aire y nutrientes del agua, acumulando en su interior importante cantidad de aceite y  liberando oxígeno a la atmósfera. Las microalgas se reproducen en forma asexuada, se dividen así mismas en dos células, crecen y se dividen otra vez. De la biomasa generada por las microalgas se puede extraer el aceite para fabricar mediante transesterificación con metanol de biodiésel.

 

La fabricación de biocombustibles como el bioetanol a  partir de la fermentación de  maíz / caña de azúcar o la de biodiésel a partir de aceites como el de soja u otros cereales, no puede dar respuesta a la demanda global de combustible con sustentabilidad ambiental y económica. Las tierras aptas para siembra son limitadas, las cosechas están sujetas a variables climáticas  y no es razonable, ante el incremento de la población mundial, utilizar alimentos en la producción de combustibles o tierras aptas  para sembrar materias primas alternativas.

Algunas microalgas como la Botrycoccus braunii, la Nannochloropsis sp. y la Schizochytrium sp., en determinadas condiciones producen más de un 65% de aceite. Su cultivo puede realizarse en “piletones” o fotobiorreactores en zonas geográficas con escasos recursos naturales. La empresa Algatech, que desde 1999 cultiva en el desierto de Negev-Israel, la microalga Haematococcus pluvialis de la cual extrae un poderoso agente antioxidante natural, la astaxantina utilizado en productos farmacéuticos y cosméticos; en la actualidad está volcando su experiencia en un proyecto destinado al cultivo de microalgas con alto porcentaje de aceite. 

Una superficie de una  hectárea, puede producir el equivalente a  136.900 litros de aceite con microalgas cuya biomasa seca contenga  un 70% de aceite. En cambio una hectárea de suelo fértil para cultivo de soja produciría 446 litros, para cultivo de maíz 172 litros y para el cultivo de palma 5950 litros.

Muchos son los emprendimientos  relacionados con la producción de aceite de microalgas en la actualidad. Al citado de la empresa Algatech podemos agregar a modo de ejemplo el de GreenFuel Technologies Corporation en Estados Unidos y el de BioKing en Holanda-Canadá.

Si bien existen aspectos tecnológicos a desarrollar  para abaratar costos, las microalgas ofrecen muchas posibilidades. Por ejemplo, luego de extraer el aceite el resto de la biomasa, rica en proteínas e hidratos de carbono, podría utilizarse como compost, fertilizante o en productos alimenticios. Por fermentación podría obtenerse bioetanol a partir de los hidratos de carbono. La ingeniería genética permitiría modificar el genoma de las microalgas de modo de aumentar su velocidad de crecimiento, incrementar la cantidad de aceite producido o incorporar  genes para obtener algún principio farmacéutico de alto valor comercial que contribuya a disminuir los costos del proceso.

La materia prima fundamental es el dióxido de carbono, el agua y ciertos nutrientes minerales. Están en su etapa final proyectos integrados en los cuales el agua se recicla, los nutrientes minerales, tantos nitratos como fosfatos se obtienen agregando en el agua un 2% de orina humana y el dióxido de carbono se lo obtiene de las chimeneas de las compañías generadoras de electricidad.

La  carrera mundial de  desarrollos tecnológicos para la obtención de biodiésel a partir de aceite de microalgas está centrada en el logro del aceite a un costo competitivo. Yusuf Chisti, investigador de del Institute of Thechnology and Engineering- Massey University, establece una relación para estimar el costo aceptable del aceite de microalgas en comparación al precio del barril de petróleo:

                           C aceite alga = 0,0069. C barril petróleo

Así, si el barril de petróleo está a 60 dólares,  el “aceite de microalgas”  debería tener un costo inferior a 0,41 dólares el litro.

No contribuir al calentamiento y dar una solución global a la necesidad de combustible destinado al transporte, constituyen incentivos más que suficientes para que la comunidad científica,  económica y política se orienten definitivamente a la producción de biodiésel a partir del aceite de las microalgas.

*Director de la  Licenciatura en Biotecnología de la Universidad Argentina de la Empresa (UADE).