(El Correo Gallego). El rodaballo ya tiene mapa genético. Científicos gallegos han concluido por primera vez en España una investigación de este tipo en el campo de la acuicultura, que se suma a las poco más de una decena que se han desarrollado hasta ahora en todo el mundo. Los mapas genéticos son herramientas fundamentales para el sector, ya que permiten conocer, y por tanto seleccionar, los genes óptimos para mejorar la producción en las piscifactorías.

 

Los proyectos anteriores (de especies como la lubina, el salmón o la dorada) fueron ejecutados por consorcios internacionales. Por eso la consecución del mapa del pez estrella de la acuicultura gallega no sólo es un hito para el sector productivo, sino también por ser fruto exclusivamente de la colaboración de científicos locales.

El proyecto ha unido los esfuerzos durante los dos últimos años de grupos de la Universidade de Vigo y la Universidade de Santiago de Compostela (USC), con el apoyo del Centro Oceanográfico de Vigo (del CSIC), las empresas del clúster de la acuicultura y las consellerías de Inno- vación e Industria y Pesca.

Paulino Martínez, coordinador del grupo de Genética en Acuicultura (Acuigen) de la USC, explica el papel del mapa genético buscando un símil en las orientaciones para los conductores en una carretera. "Los puntos kilométricos nos sirven de guía para encontrar un lugar. Nosotros hemos seleccionado 300, que son los marcadores que van a servir para buscar los genes. Éstos últimos serían los pueblos que buscamos en un mapa. Es decir, los marcadores van a identificar, por ejemplo, que hay genes relacionados con la resistencia a una enfermedad, entre el marcador x y el marcador y, lo que nos permite acotar regiones muy pequeñas de genoma para buscarlos", resume.

Para el mapa del rodaballo, los científicos gallegos han seleccionado 3o0 marcadores, después de haber aislado unos 800. Para llegar hasta ellos, partieron de las llamadas librerías genéticas, en las que fragmentos del genoma del rodaballo se multiplican al mismo ritmo que las células de las bacterias en las que se introducen. Así se obtienen millones de trozos que luego se secuencian en busca de los marcadores más adecuados. En este caso se realizaron 6.000 secuencias.

Galicia, con 5.000 toneladas al año, es el líder mundial de la producción de rodaballo en cautividad. Esta posición explica el interés del sector en apoyar los trabajos para definir su mapa genético, un instrumento de gran utilidad para lograr poblaciones resistentes a patologías que hoy obligan a la vacunación, ejemplar por ejemplar, de millones de rodaballos.

Además del mapa, los científicos gallegos han diseñado un microrray para el rodaballo. Esta herramienta lleva registrados 3.500 genes de la especie y permite conocer fácilmente si un ejemplar es portador de los que se expresan ante determinadas condiciones experimentales.

"El microrray es como un detector de genes que se enciende cuando, por ejemplo, comprueba que un pez tiene un gen resistente a una enfermedad. Hasta ahora hemos puesto el énfasis en que el microrray detecte genes vinculados al sistema inmunológico, a partir de muestras de órganos linfoides, como el riñón anterior o el bazo, pero nuestra idea es ampliar su uso", explica Paulino Martínez, coordinador del grupo de Genética en Acuicultura de la USC.

El mejillón, otro reto
Y es que el sector acuícola no sólo busca mejorar la resistencia a las patologías. La talla comercial y el tiempo para obtenerla -entre un año y medio y dos años para alcanzar aproximadamente 1,5 kilogramos- también importa, y para eso la clave es incrementar la producción de hembras, que crecen más y más rápido. "Por eso estamos buscando genes relacionados con el sexo. Ya hemos identificado un par de cromosomas donde creemos que está el gen o genes que determinan el sexo", prosigue el profesor Martínez, de la Facultad de Veterinaria de Lugo.

La genómica abre las puertas a una revolución en la mejora de la producción de peces, pero también de moluscos y crustáceos, un campo en el que los investigadores gallegos esperan poder contar con financiación para hacer lo propio con otro producto en el que Galicia es líder: el mejillón.

Unidad especial de genómica
Preparación para desarrollarlo no les falta. El 60% de la I+D en acuicultura de España se desarrolla en Galicia y el precedente del mapa del rodaballo es más que una buena carta de presentación, hecha con un presupuesto de unos 500.000 euros, bastante menos que los 1,5 millones que rondaron otros proyectos similares en la UE. Sólo falta, reflexiona Martínez, una estructura más sólida, que espera que se exprese en forma de unidad de genómica marina en la futura Cidade do Mar de Vigo .

Fuente: http://www.elcorreogallego.es