Esmeraldas (El Comercio). Las conchas se encuentran apiladas dentro de grandes lanchas de madera, en el puerto de San Lorenzo, al norte de Esmeraldas. Estas embarcaciones llegan a Ecuador desde las comunidades colombianas de  Mosquera, Bajito, Coco, Chalaonda y Tumaco.

 

Los comerciantes de la zona se aglomeran  luego de que una embarcación encalla. Los costales blancos en donde se transporta a las conchas son sustraídos de las embarcaciones con rapidez.

Según la Asociación de Comerciantes Intermediario de San Lorenzo, en cada desembarque ingresan al país alrededor de 1,5 millones de conchas. En la semana, estas embarcaciones realizan, en promedio, tres viajes. “El producto que llega los lunes y viernes sirve para satisfacer la demanda de las provincias de la Sierra, especialmente Pichincha. Mientras que la producción de los miércoles se transporta hacia la provincia del Guayas”.

Existe gran demanda de la concha colombiana.  Según un estudio realizado por la Federación Artesanal Afro de Recolectores de Productos del Manglar, el 80 por ciento de concha que se consume en las provincias de Guayas, Pichincha y Manabí proviene de ese país. Esto significa alrededor de 4,5 millones de conchas semanales, que se suman al 1 125 000 que produce Ecuador en los manglares.  

Para Ólguer Carabalí, recolector de conchas ecuatorianas, la preferencia por las conchas colombianas tiene una explicación. “Las del vecino país son más grandes  y su carne es más dura. Por lo general las nuestras tienen un tamaño promedio de  4 ó  4,5 centímetros, en cambio, las colombianas de  5,5 ó  6,5”.

La importación de este producto no es reciente. Existen registros de que esta actividad tiene al menos 20 años de vida. En los últimos 10, empero, la producción    ecuatoriana ha sufrido disminuciones significativas.

Segundo Quiñónez, presidente de la Federación Artesanal Afro de Recolectores de Productos del Manglar, dice que este factor también ha sido determinante para que la concha colombiana cope el mercado ecuatoriano.

“La tala de manglar en la zona y la presencia de piscinas camaroneras han terminado con el ecosistema. Cada vez es más difícil encontrar conchas. Antes  recolectábamos 120 000 conchas por día en San Lorenzo. Ahora no llegamos ni a 60 000”.

Estas cifras son reconocidas por el Instituto Nacional de Pesca. Un estudio realizado por el organismo  estableció  que, en el 2004, los principales centros de distribución de conchas  (Esmeraldas, Guayas, El Oro) recolectaron 26 millones de moluscos.

Pero según  el Centro de Investigaciones Marítimas de El Oro, hace 20 años se recolectaban un promedio de  34, 4 millones.

Frente a esta situación, el Consejo Nacional de Pesca resolvió, en el 2001, prohibir la exportación de este producto. Lo declaró  en peligro de extinción y definió un tiempo de veda para posibilitar su normal reproducción.

Además, desde el 15 de febrero hasta el 30 de marzo se prohíbe la “captura, transporte, posesión, procesamiento,  y comercialización interna y externa de los moluscos bivalvos concha prieta en las especies Anadara tuberculosa y Anadara similis”.

A la par de esta disposición gubernamental, en las zonas afectadas del país se promovieron proyectos de repoblación de conchas y también reforestación de manglar. En Muisne, al sur de Esmeraldas, la fundación Fundecol impulsó un proyecto con 15 comunidades de la zona.

Se repoblaron alrededor de 30 hectáreas y se impulsaron iniciativas productivas. Asimismo, en San Lorenzo, se creó la Federpom – SL. Esta organización hasta el momento ya ha reforestado 54 hectáreas de manglar.

Pero pese a los esfuerzos de las comunidades y las organizaciones ambientalistas, la producción aún es insuficiente como para satisfacer la demanda nacional, que asciende a 5 625 000 conchas semanales.  Por esa razón, los recolectores colombianos se mantienen en el comercio de conchas como absolutos líderes del mercado.
La comercialización

La concha prieta  se encuentra a lo largo de las costas del océano Pacífico, desde California, en EE.UU. a Tumbes, en Perú. Se utiliza principalmente como fuente de alimento.

En el Puerto de San  Lorenzo, el ciento de conchas se comercializa en cinco dólares. Hay un 5 por ciento de mortalidad de estos crustáceos. De cada 100 conchas, cinco se arruinan.

En Esmeraldas, se  prefiere la concha nacional,  porque tiene mejor sabor.  Los restaurantes tienen convenios de compra.


Fuente: http://www.elcomercio.com