Por: Ana María Cano Ángeles
Biólogo en Acuicultura

Resumen
El informe tiene como objetivo conocer los impactos de la actividad camaronera y las prácticas de sostenibilidad; con la finalidad de desarrollar una propuesta para el cultivo sostebible del camarón marino.

 

1.    INTRODUCCION.
Dentro del grupo de los crustáceos y en la acuicultura en general, el sector del cultivo de camarón marino es el que tiene el mayor crecimiento en Asía y Latinoamérica; Al respecto, Tobey et al. (1998) indica que el extraordinario crecimiento de la acuicultura mundial del camarón marino puede atribuirse al rápido crecimiento de la demanda de productos de camarón; más productores ingresan a la industria debido al margen alto de beneficios, y a las tecnologías mejoradas en la producción por acuicultura.

El cultivo de camarón marino se inició a gran escala en diversos países del mundo en los años ochentas, a partir de entonces las producciones se incrementaron geométricamente (Chávez & Higuera, 2003). Al respecto, Tacon (2002) indica que alrededor de 50 países se dedican al cultivo de este organismo. El principal mercado para el camarón marino es USA; aunque en los últimos años se viene incrementando la demanda en Europa y Japón (Tobey et al., 1998).

La rápida expansión de la crianza de camarón ha generado ingresos substanciales para muchos países en desarrollo, así como para los países desarrollados (Chávez & Higuera, 2003; FAO et al. 2006); al respecto, Raux & Bailly (2002) indican que el desarrollo de esta actividad en los países en desarrollo se basa en dos factores favorables; el primero es la fuerte demanda para los productos del camarón (principalmente de Japón y USA), y el segundo factor fue el control de la reproducción artificial del camarón.

Como consecuencia de esto, el crecimiento de la industria del cultivo de camarón ha tenido efectos significativos en las economías locales y regionales, contribuyendo a la creación de empleo y al desarrollo económico general (Rojas et al. 2005), pero viene acompañada por una creciente preocupación sobre los impactos ambientales y sociales (FAO et al. 2006).

De acuerdo a FAO et al. (2006), la sostenibilidad de la acuicultura del camarón ha sido cuestionada, debido a la contaminación en las áreas en que crece esta especie, combinado con la introducción de patógenos, lo que significó el mayor brote de enfermedades del camarón, y produjo pérdidas económicas significativas en los países productores.

No obstante, en la medida que el crecimiento de la industria del cultivo del camarón ejerce mayor presión en los recursos naturales costeros, se hace cada vez más necesaria la implementación de técnicas y formas de manejo del cultivo que contribuyan a reducir los impactos ambientales y ayuden a sostener la base natural de recursos (Rojas et al., 2005).

Tobey et al. (1998) reportan que las amenazas a la sostenibilidad recaen, principalmente, en la ausencia de mecanismos de gobierno para prevenir el sobre-desarrollo de una industria del camarón no planificada ni regulada; y, en otras actividades humanas en estuarios y áreas próximas a la costa, las cuales conducen a la declinación de la calidad del agua, enfermedades del langostino, conflictos entre usuarios y, finalmente, a la reducción en la productividad o al abandono de las camaroneras.

Rojas et al. (2005) indican que la innovación en mejores prácticas de cultivo y la implementación sostenida de las buenas prácticas ya existentes, tienen como objetivo el conducir a la industria del camarón hacia un estado de sostenibilidad económica y ambiental. Al respecto, FAO (1998) reporta que existen amplias razones para considerar que el cultivo del camarón, cuando se practica de una manera sostenible, es un medio aceptable para lograr objetivos nacionales tan diversos como la producción de alimentos, la creación de empleo y la generación de divisas.

La sostenibilidad del cultivo de camarón debe estar fundamentada en la rentabilidad de la empresa (sostenibilidad económica), mínimo impacto ambiental negativo (sostenibilidad ambiental) y la contribución de la empresa para con la sociedad (sostenibilidad social).

2.    SISTEMAS DE CULTIVO DEL CAMARÓN.

Tacon (2002) describe que los sistemas de cultivo de camarón pueden ser divididos en tres categorías básicas: extensivo, semi-intensivo e intensivo, aun cuando las definiciones precisas de estos sistemas varían de país a país.

Asimismo, Chávez  & Higuera (2003) mencionan que mientras más intensivo sea el sistema de cultivo de camarón, mayor será la dependencia por la alimentación artificial.

2.1.    Cultivo extensivo.
Estos sistemas emplean estanques grandes (desde unas cuantas hectáreas hasta casi 100 has); con poco recambio de agua (de marea o por bombeo, 0 – 5 % de recambio de agua al día), bajas densidades de cultivo (usualmente 5 camarones m-2), y no proveen aireación artificial, con poca o sin fertilización o alimentación suplementaria, poca mano de obra (menos de 0.1 trabajador ha-1), y bajos costos de producción (US$1-3 por kg de camarón vivo).

Estas granjas tienen  bajas producciones (menos de 1 000 kg de camarón ha-1 año-1). Este tipo de sistema de cultivo es usado principalmente donde hay infraestructura limitada, pocos especialistas capacitados en acuicultura, tierra barata y altas tasas de interés (Weidner et al., 1992, citado por Tobey et al., 1998).

Los países que emplean este sistema de cultivo son Vietnam (40 – 85% de todas las granjas), India (75-85%), Indonesia (50-60%), Ecuador (40%), China (30%), Malasia, Filipinas (30%) y Nicaragua (25%) (Ronsenberry, 1999, citado por Tacon, 2002).

2.2.    Cultivo semi-intensivo.
Estas granjas usualmente emplean estanques de tierra de entre 1 ha  a 20 has, con un recambio de agua moderado (5-20% de recambio de agua día-1), densidades de cultivo intermedios (5-25 camarón m-2), aireación continua o parcial (particularmente durante la fase final de producción), fertilización y alimentación completa o suplementaria, moderada mano de obra (0.1-0.5 trabajadores ha-1).

Las producciones bajo este sistema se encuentran de 1 000 – 5 000 kilogramos ha-1 año-1) y tienen costos de producción de US $ 2 – 6 por Kg. de camarón  vivo.

Los países que emplean este sistema son: Venezuela, Irán y Nueva Caledonia (100% de todas sus granjas), USA (95%), Panamá (90%), Brasil (85%), Nicaragua (75%), Tailandia (10-70%), China (65%), Filipinas, Malasia, Australia (60%), Taiwán (50%), Ecuador (55%), Indonesia (25-30%) e India (20%), Vietnam (45%), Bangladesh, Camboya, Sri Lanka, Honduras y México (Rosenberry 1999; Chingchai Lohawatanakul/Chen Ming Dang 2001; ADB/NACA 1998; Corrales et al., 1998; Kutty, 1995; Akiyama, 1993; Chamberlain, 1991; Clifford, 2000; citados por Tacon, 2002). Tobey et al. (1998) reporta que este método de cultivo es el preferido en Latinoamérica.

2.3.    Cultivo intensivo.
Este método es practicado usualmente en pequeños estanques de tierra, raceways o tanques (0,1-2 ha), típicamente con elevadas tasas de recambio de agua (bombeo: 25-100% de recambio día-1) aunque no es un sistema cerrado, se emplea altas densidades de cultivo (mas de 25 camarones m-2), aireación continua o parcial (particularmente durante la fase final de producción), fertilización y alimentación completa, elevada demanda de mano de obra (1-3 trabajadores ha-1).

Las producciones son mayores a los 5 000 kg de camarón ha-1 año-1, y generalmente tiene altos costos de producción (US $ 4 – 8 por kg de camarón vivo).

Los países que emplean este método según reporta Tacon (2002) son: China, India, Indonesia, Corea del Sur, Malasia, Filipinas, Sri Lanka, Taiwán, Belice, Brasil, México, Indonesia, Japón, Panamá, Tailandia y USA.


3.    PRINCIPALES IMPACTOS AMBIENTALES NEGATIVOS GENERADOS POR EL CULTIVO DELCAMARÓN.

Los impactos ambientales del cultivo de camarón son bien conocidos, estudiados y documentados; no obstante, según Raux & Bailly (2002) muchos estudios sólo toman en consideración pocos tópicos, con particular atención en los manglares con mensajes conflictivos, estos mismos autores indican que los principales impactos incluyen el deterioro de los ecosistemas del manglar, el ingreso de agua de mar, alimentación y contaminación, estanques abandonados, semilla y reproductores.

El cultivo de camarón tiene varios impactos potenciales en el ambiente, los mismos que pueden ocurrir en dos fases: la fase de construcción de la granja y la fase de operación de la granja.


3.1.    Impactos durante la fase de construcción.

3.1.1.    Pérdida y degradación de los ecosistemas de manglar.
La preocupación por la tala de manglares para la construcción de estanques decamarón, ha sido el asunto más estridentemente expresado por parte de la comunidad ambiental (Chamberlain, 2002).

En los últimos años las empresas camaroneras han tenido un impacto significativo en la destrucción de los manglares en todo el mundo. De acuerdo a Clay (1996 citado por Tobey et al., 1998) las camaroneras pueden ser responsables del 10 al 25% de la tala de los manglares ocurrida desde 1960.

Se ha estimado que 765,500 ha de manglares han sido taladas para acuicultura (principalmente del camarón), con 639,000 ha en Asia, solamente (Phillips et al. 1993, citado por Tobey et al. 1998). Páez-Osuna (2005) indica que grandes áreas de manglares han sido convertidas en granjas de peces y de camarón en Filipinas, Indonesia, Tailandia, Vietnam, Bangladesh, Ecuador y Honduras.

NACA (1994 citado por Tobey et al. 1998) indica que en regiones donde la acuicultura del camarón ha llegado a ser importante, se ha estimado que del 20 al 50% de la reciente destrucción del manglar, es debido a esta actividad.

Por otro lado, Primavera (1997) indica que el cultivo de camarón conduce a una privatización y expropiación de los manglares y otros terrenos. Lo que tiene como consecuencia el desplazamiento de las comunidades nativas y de pescadores.

3.1.2.    Conversión de tierras agrícolas.
De acuerdo a Páez-Osuna (2005) la conversión de tierras agrícolas para el cultivo de camarón puede generar problemas de la salinización de los terrenos, además de la alteración del patrón de drenaje.

En muchas de las zonas en donde se ha venido desarrollando el cultivo de camarón, esta actividad ha afectado el normal desarrollo de las actividades agrícolas, debido a que la filtración del agua conduce a la salinización de las áreas agrícolas.

Asimismo, en algunas zonas el cultivo de camarón se realiza mediante el bombeo de agua del subsuelo, lo que reduce el nivel de la napa freática y la disponibilidad de agua para otras actividades.

3.2.    Impactos durante la fase de operación.

3.2.1.    Disminución de la población de camarón silvestre.
Debido a que la mayoría de productores prefieren las PL silvestres, ya que se comportan mejor que las PL de laboratorio, la presión sobre las existencias silvestres es intensa (Tobey et al., 1998).

Las PL silvestres son recolectadas por unos pocos miles de “larveros” a tiempo completo, y hasta más de 100 000 larveros a tiempo parcial (Chauvin, 1995; Olsen & Coello 1995, citados por Tobey et al., 1998).

Parks & Bonifaz (1994 citado por Tobey et al., 1998) reporta que para la recolección de PL se usan redes manuales; las redes son arrastradas sobre la playa y se desechan las especies no deseadas. Esto genera un fuerte impacto ambiental, debido a la eliminación de especies que conforman la biodiversidad de la zona.

No obstante, debemos mencionar que en los últimos años esta técnica de obtención de semilla ha quedado en desuso, debido a que la mayor parte de productores prefiere comprar de larvas procedentes de laboratorios certificados, esto con la finalidad de evitar las mortalidades por enfermedades.

3.2.2.    Impactos del bombeo en el agua de superficie y subterránea.
Para Rönnbäck (2002) la acuicultura requiere de grandes cantidades de agua limpia para sostener a los animales en cultivo, y para reponer el oxígeno y remover los desechos.

La demanda de grandes volúmenes de agua no contaminada por la acuicultura, es central para la rentabilidad sustentada de las operaciones de las camaroneras. El sistema extensivo depende del flujo y reflujo de las mareas para el recambio de agua. En las piscinas
semi-extensivas e intensivas el control del recambio de agua se realiza con bombas hidráulicas (Tobey et al., 1998).

Cada tonelada métrica de camarón, producida en camaroneras intensivas, requiere alrededor de 50 a 60 millones de litros de agua (Gujja & Finger-Stich 1995 citado por Tobey et al., 1998).

Asimismo, el uso del agua para camaroneras pueden incluir: intrusión de agua salada en los acuíferos de agua dulce, salinización de suelos y hundimiento de suelos, causados por bombeo desde depósitos someros subterráneos.


3.2.3.    Contaminación del agua.
Páez-Osuna (2005) indica que el efecto adverso provocado por los efluentes de los estanques camaronícolas sobre la calidad del agua de los estuarios y lagunas costeras depende de varios factores: (1) de la magnitud de la descarga, (2) de la composición química de los efluentes (sólidos suspendidos, nutrientes y materia orgánica) y (3) de la característica de las aguas receptoras (e.g. tasa de dilución, tiempo de residencia y calidad del agua). Trott & Along (2000) indican que los efluentes de los estanques de camarones pueden contribuir significativamente a elevar la carga de nutrientes en el ambiente costero.

Los efluentes de los estanques de langostinos típicamente están enriquecidos en sólidos suspendidos, nutrientes y demanda bioquímica de oxigeno (DBO) con concentraciones que dependen del manejo (Páez-Osuna, 2005).

Tobey et al. (1998) reportan que las descargas de los efluentes pueden contener tres tipos principales de contaminantes: nutrientes, drogas y antibióticos, y químicos. El monto total de contaminantes en las descargas de piscinas y laboratorios se incrementa con la intensidad de las operaciones.

Al respecto Páez-Osuna (2005) reporta que en comparación con otras actividades como la agricultura, el empleo de sustancias químicas en la camaronicultura es pequeño. Sin embargo, varias preparaciones químicas y biológicas son aplicadas en los sedimentos y el agua de los estanques, o bien incorporados en el alimento del camarón. Considerando su acción, los productos de uso en la camaronicultura pueden clasificarse como sigue: (a) terapeutas y desinfectantes (e.g. yodo, formol, verde malaquita, oxitetraciclina, cloramfenicol); (b) acondicionadores del agua y de los sedimentos (e.g. cal, zeolita); (c) descomponedores de la materia orgánica (bacterias + preparaciones de enzimas); (d) algicidas y piscicidas (e.g. compuestos del cobre, saponina); (e) promotores del crecimiento del fitoplancton (fertilizantes inorgánicos y orgánicos) y (f) aditivos alimenticios (vitaminas, minerales y hormonas).

Los nutrientes, incluidos desechos y materias fecales, alimentos no ingeridos y fertilizantes químicos, son constituyentes de los efluentes que pueden conducir a la hipernitrificación local y eutroficación regional. Localmente (en aguas adyacentes a las camaroneras) los nutrientes contaminantes descargados se acumulan en los sedimentos más cercanos. Chua et al. (1989, citado por Tobey et al., 1998) indican que esta deposición bentónica puede originar sedimentos anóxicos, incrementar los niveles de sulfuro de hidrógeno, disminución del oxígeno en el fondo y aumento de las poblaciones bacteriales. El resultado es el cambio en el ciclo de los nutrientes, conforme los desechos solubles en la columna de agua alteran la composición de los macro y micro-nutrientes (Chua et al. 1989, citado por Tobey et al., 1998).

3.2.4.    Introducción de especies.

La introducción de especies nativas o exóticas en un área puede tener impacto negativo en la biodiversidad. A pesar de los esfuerzos de los cultivadores los escapes de las pisciculturas ocurren frecuentemente, especialmente en las operaciones de acuicultura semiextensiva  y extensiva (Pullin 1993, citado por Tobey et al., 1998). La transferencia de especies para acuicultura puede introducir patógenos, parásitos y predadores donde no existían previamente (Pullin 1993, citado por Tobey et al., 1998).

3.2.5.    Impactos sobre los recursos pesqueros.
La harina de pescado se produce a partir de pescados pequeños, con espinas, grasos, que generalmente no son adecuados para el consumo humano directo. Chamberlain (2002) indica que tradicionalmente la harina de pescado ha sido utilizada como ración para animales terrestres.

Al respecto, Tacon (2002), reporta que el sector del cultivo de camarón consumió 470 386 t de harina de pescado y 36 184 t de aceite de pescado como componentes en los alimentos en el año 1999, con una conversión 2,08: 1, ósea se necesita 2,08 kg de pescado para obtener 1,0 kg de camarón de cultivo.
 
3.2.6.    Impactos sociales y económicos.
La acuicultura rinde muchas divisas extranjeras por la exportación del langostino. Pero, frente a este impacto positivo se debe pesar otros impactos sociales y económicos. La acuicultura del langostino puede originar pérdidas en el modo tradicional de ganarse la vida, marginación de residentes y erosión de los derechos a sus recursos. Empresas acuicultoras de gran escala, frecuentemente desplazan a los pescadores de pequeña escala, originan agotamiento de recursos naturales, y causan conflictos entre los desplazados y otras personas marginales en el área (Primavera, 1997; Tobey et al., 1998).

Tobey et al. (1998) indica que debido a la naturaleza de la acuicultura del langostino, las personas de bajos recursos son frecuentemente excluidas por falta de capitales y de técnica, e incapacidad para adquirir y procesar información referida al sitio del proyecto y obtención de concesiones. Mediante la transformación de estuarios y reducción del acceso, los camaroneros pueden reducir la disponibilidad de alimentos de alta proteína, leña y materiales de construcción para segmentos pobres de la sociedad.

4.    LA SOSTENIBILIDAD EN EL CULTIVO DE CAMARÓN.

En la actualidad el cultivo de camarón está sujeto a una serie de regulaciones internacionales con la finalidad de garantizar su sostenibilidad ambiental, social y económica.

Hay un consenso más o menos generalizado entre los investigadores que han examinado el cultivo de langostino en diferentes regiones, acerca de que el cultivo de langostino puede ser desarrollado mediante prácticas que son respetuosas ambientalmente, técnicas apropiadas, económicamente viables y sociablemente aceptables (Páez-Osuna, 2005).

El desarrollo sostenible es un objetivo social ampliamente aceptado para el desarrollo económico de los recursos naturales, de acuerdo con el informe de la comisión Bruntland. Según la FAO (citado por Borja, 2002): “Desarrollo sostenible es la gestión y conservación de los recursos naturales y el cambio en la orientación tecnológica e institucional que asegure el alcance y la continua satisfacción de las necesidades humanas para las generaciones actuales y futuras.

En este sentido, FAO (1998) reporta que la sostenibilidad del cultivo de camarón es dependiente de efectivas políticas de gobierno y acciones de regulación, así como de la cooperación de la industria a través de la utilización de tecnologías responsables durante la planificación, desarrollo y operación.

Tobey et al. (1998) indican que la acuicultura sostenible del camarón es definida como: desarrollo y prácticas operacionales que aseguran una industria económicamente viable, ecológicamente adecuada y socialmente responsable.

La sostenibilidad de la acuicultura del camarón sólo se puede alcanzar si los efectos de corto y largo plazos sobre el medio ambiente y la comunidad son reconocidos y mitigados adecuadamente; si se mantiene la viabilidad económica y biológica de largo plazo; y, si son protegidos los recursos costeros de los cuales ella depende (Tobey et al., 1998).

5.    PRACTICAS SOSTENIBLES EN EL CULTIVO DE CAMARÓN.

En los últimos años, ha crecido el interés por garantizar la sostenibilidad del cultivo de langostino. En este sentido, FAO patrocinó en el año 1997, la elaboración de códigos de prácticas voluntarias (Bangkok FAO Technical Consultation on Policies for Sustainable Shrimp Culture), en donde se resaltan una serie de consideraciones para trabajar la sostenibilidad a nivel estatal (FAO, 1998).

FAO et al. (2006) acaban de publicar una lista de principios internacionales para la crianza de camarón (langostino), Asimismo se han desarrollado manuales de Buenas Prácticas de Manejo (BPM) en Honduras (Haw et al., 2003) y México (Chávez & Higuera, 2003).

De acuerdo a Chávez  e Higuera (2003), varias organizaciones han tomado también a su cargo el desarrollo de códigos voluntarios de prácticas o guías. En este sentido la Global Aquaculture Alliance (GAA) ha preparado un código general de prácticas para las granjas de camarón (langostino), las mismas que se pueden descargar de la página web de esta organización. Además, estos autores reportan que dos organizaciones no gubernamentales, Industrial Shrimp Actino Network y Environmental Defense Fund, también produjeron versiones de BPM en 1998.

En Tailandia, por ejemplo, actualmente se cuenta con lineamientos como (Rana & Immink, 2000 citado por Páez-Osuna, 2005):
1) El área dedicada a la camaronicultura será limitada a 76,000 ha,
2) Para que todas las granjas de langostino sean asistidas mediante un monitoreo deberán ser registradas previamente,
3) Todas las granjas mayores a 8 ha deberán de contar con equipo adecuado para el tratamiento de los efluentes de agua,
4) El límite de DBO (demanda bioquímica de oxígeno) de los efluentes de descarga deberá ser menor a 10 mg/L,
5) El agua de mar descargada no deberá invadir suelos agrícolas o masas de agua dulce,
6) Los lodos o sedimentos no podrán ser descargados en canales o áreas públicas.

5.1. Selección del sitio para ubicar las camaroneras.
Muchos de los problemas asociados con la acuicultura resultan de la falta de atención a los detalles en las etapas de planificación y construcción del proyecto camaronero (Chávez & Higuera, 2003). Al respecto FAO et al. (2006) indican que las granjas de camarón se deben localizar de acuerdo a la planificación legal y de acuerdo al marco legal en lugares ambientalmente adecuados, haciendo eficiente uso de los recursos agua y suelo, y en forma de conservar la biodiversidad, hábitats ecológicamente sensibles y funciones del ecosistema, reconociendo otros usos del suelo, y que otras personas y especies dependen de estos ecosistemas.

Chávez & Higuera (2003) indican que hay dos niveles de consideraciones principales para la ubicación de la granja langostinera: interno al sitio y externo al sitio. Al respecto estos autores indican que las categorías a ser consideradas en la selección del sitio son:
-    La eficiencia costo-beneficio y la salud ambiental.
-    El valor del sitio donde se va operar una granja de camarón en relación con valor intrínseco previo (costo oportunidad).
-    Los efectos en la economía local y regional.
-    Los cambios en el valor de otros sitios dentro del mismo ecosistema como resultado del cultivo.

5.2. Diseño y construcción de la camaronera.
FAO et al. (2006) indica que se debe diseñar y construir las granjas de langostino de forma tal que minimicen el daño ambiental. En este sentido, Chávez e Higuera (2003) reportan que un buen conocimiento de los principios de diseño y construcción pueden ayudar en tres objetivos: protección de los recursos naturales, eficiencia operativa, y reducción de los costos de construcción.

5.3. Uso de los manglares para el tratamiento de los efluentes del cultivo decamarón.
Robertson & Phillips (1995) evaluaron el número de hectáreas de bosques de manglar requeridos para remover los nutrientes de los efluentes de las camaroneras en la provincia Tra Vinh en Vietnam; Ellos concluyeron de que si los efluentes son directamente descargados al manglar, dependiendo del manejo del estanque, se requiere de 2 a 22 hectáreas de manglar para filtrar el nitrógeno y fósforo de los efluentes producidos por un estanque de 1 hectárea.

5.4. Minimizar el uso del agua.
FAO et al. (2006) indican que el minimizar el uso de nueva agua es una parte esencial de una moderna y ambientalmente responsable crianza de camarón. La reducción del intercambio de agua beneficia a los granjeros por una disminución de los costos de bombeo y la reducción de probabilidad de introducir compuestos tóxicos, patógenos, vectores de enfermedades y otros organismos indeseables dentro de la granja. Esto también beneficia al ambiente por la reducción de la descarga de nutrientes y de materia orgánica de la granja y por la reducción de la utilización del los preciosos recursos de agua dulce. Innovaciones recientes han demostrado que apropiados protocolos de manejo pueden reducir el intercambio los requerimientos de intercambio de agua, aun en sistemas altamente intensivos, sin pérdidas en el crecimiento del langostino.

En este sentido, las empresas deberían establecer métodos para minimizar los recambios de agua de los estanques de cultivo, esto se puede hacer a través del uso de aireadores, probióticos o la reducción de la densidad de cultivo. No obstante, cualquier método que se emplee debe garantizar la sostenibilidad económica del cultivo.

5.5. Uso de reproductores y postlarvas.
FAO et al. (2005) recomiendan que en la medida de lo posible, se deben usar poblaciones seleccionadas domesticadas de reproductores y postlarvas de langostinos libres y resistentes a las enfermedades para incrementar la bioseguridad, reducir la incidencia de las enfermedades e incrementar la producción, mientras que se reduce la demanda por las poblaciones naturales.

5.6. Uso de alimento balanceado.
De acuerdo a FAO et al. (2006) en el cultivo de langostino se debe mejorar los alimentos y las prácticas de alimentación que hagan eficiente el uso de los recursos alimenticios disponibles, promover el crecimiento eficiente del camarón, minimizar la producción y descarga de desechos.

La preparación de alimentos balanceados para el cultivo de camarón depende principalmente de la harina y aceite de pescado, en este sentido la camaronicultura también impacta indirectamente en las poblaciones naturales de los peces empleados para la producción de estos insumos.

Una medida efectiva es la reducción del coeficiente de conversión alimenticia, y en la medida de lo posible reemplazar la harina y aceite de pescado por otros insumos de origen vegetal.

5.7. Administración de la salud.
Los planes de administración de la salud pueden ser adoptados con el objetivo de reducir el estrés, minimizar el riesgo de enfermedades que afecten las poblaciones de cultivo y naturales, e incrementen la salubridad del alimento (FAO et al., 2006).

Al respecto, muchas de las empresas camaroneras en el mundo vienen estableciendo una serie protocolos de seguridad, con la finalidad de evitar la aparición de enfermedades y sobre todo garantizar la salubridad del producto.

5.8. Responsabilidad social.
FAO et al. (2005) recomienda desarrollar y operar granjas en una forma socialmente responsable que beneficie a la granja, las comunidades locales y el país, y que contribuya efectivamente al desarrollo rural, y particularmente al alivio de la pobreza en las áreas costeras, sin comprometer el ambiente.

Un aspecto importante,  que cada día toma más vigencia es la responsabilidad que tiene la empresa con la sociedad; de esta forma, la empresa que se dedica al cultivo de camarón debe buscar su integración en la sociedad, colaborar con el desarrollo de las actividades de las comunidades en la cual se ubica.

Otro aspecto importante es el trato que reciben los trabajadores dentro de la empresa; los puestos de trabajo deben ser adecuadamente remunerados y de acuerdo a la responsabilidad.

6.    PROPUESTA PARA EL CULTIVO SOSTENIBLE DE CAMARON.

Cualquier actividad para que se desarrolle de una forma sostenible, debe ser ambientalmente, económicamente y socialmente sostenible; en este sentido, para promover la sosteniblidad de cultivo de camarón debemos implementar políticas y estrategias de trabajo que apunten a estos tres aspectos.

Al respecto, Gesamp (1991, citado por Borja, 2002) propuso una serie de cinco estrategias para la sostenibilidad de la actividad acuicultora en el ámbito mundial:
1) Hacer un uso correcto de la capacidad ecológica de las zonas costeras para generar productos acuícolas e ingresos.
2) Desarrollar mecanismos de gestión que reduzcan conflictos con otras actividades.
3) Prevenir y reducir los impactos ambientales de la acuicultura.
4) Gestionar y controlar las actividades de acuicultura para asegurar que sus impactos se sitúen en límites aceptables.
5) Reducir los riesgos sanitarios por consumo de productos acuícolas.

Asimismo, Borja (2002) propuso las siguientes medidas para promover el desarrollo del cultivo sostenible en España:
–    Realizar planes de gestión y desarrollo de acuicultura costera o, lo que es lo mismo, realizar una gestión integrada de las zonas costeras.

–    Aplicar los procesos de estudio o evaluación de impacto ambiental (EsIA o EIA) a la acuicultura, independientemente de que la legislación lo exija o no.

–    Mejorar las operaciones de gestión de la acuicultura, asegurando la salud del stock, reduciendo los vertidos, etcétera.

–    Establecer la capacidad del ecosistema para conseguir una acuicultura sostenible.

–    Establecer guías de buenas prácticas para el uso de compuestos bioactivos.

–    Regular los vertidos desde tierra mediante estándares de calidad (límites de vertido, objetivos de calidad).

–    Establecer medidas de control de los productos acuícolas, incluyendo Directivas Europeas, Codex Alimentarius, etc., e informando al público.

–    Aplicar incentivos para reducir la degradación ambiental por la acuicultura.

–    Vigilar el cambio ecológico.

El objetivo del cultivo sostenible del camarón marino es el de incrementar el nivel de las prácticas de manejo a través de la integración de la actividad en la gestión del área costera, en la gestión de la salud del camarón y en la implementación de políticas adecuadas. En este sentido, se proponen las siguientes estrategias y propuesta de implementación para promover la sustentabilidad del cultivo de camarón.

6.1. Estrategias de implementación.

- Desarrollar de forma participativa una estrategia para el ordenamiento costero y de planificación territorial para las zonas en la cual se desarrolla el cultivo de langostino.

- Promover la adopción de los principios de precaución y conservación de ambiente a través de instrumentos de gestión adaptados al cultivo de langostino.

- Impulsar la aplicación exhaustiva de los Estudios de Impactos Ambientales ante la implementación de una nueva explotación de  langostino.

- Fomentar y fijar como objetivo los nichos de mercado con valor añadido
(etiquetas), así como promover y desarrollar el mercado local o nacional
(proximidad) para los productos del langostino.

6.2. Propuestas.

- Impulsar la planificación de zonas costeras, de modo que el papel de cada sector económico, incluida el cultivo de langostino, sea reconocido en los distintos niveles administrativos y geográficos en cuestión (a escala regional y nacional).

- Promover sinergias a nivel local sobre la base de un proceso participativo que implique una consulta preliminar con los actores del desarrollo, así como medidas de colaboración con todos los sectores implicados (agricultura, acuicultura, medio ambiente, pesca, turismo y demás).

- Seleccionar las zonas de cultivo de camarón en función de criterios basados en la experiencia y en la bibliografía científica en lo relativo a los parámetros técnicos (distancia con respecto a especies sensibles, vulnerables o protegidas, y demás factores) con el objetivo de minimizar los efectos negativos sobre el entorno.

- Promover el empleo local, en especial mediante la facilitación de la transferencia de competencias y empleo entre los sectores de la pesca y la acuicultura.

-    Fomentar la integración de la igualdad mediante la aplicación de políticas que tengan en cuenta el trabajo de la mujer y observen el principio de la igualdad de oportunidades.

-    Impulsar las investigaciones para el desarrollo de alimentos artificiales mas “amigables” con el ambiente para su uso en el cultivo de langostino.

7.    REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

Borja, A. 2002. Los impactos ambientales de la acuicultura y la sostenibilidad de esta actividad. Bol. Inst. Esp. Oceanog.. 18 (1-4): 41-49.

Chamberlain, G. 2002. Cultivo sostenible de camarón: mitos y realidades. Infofish Internacional 2:11.

Chávez, M. y I. Higuera. 2003. Manual de Buenas Prácticas de Producción Acuícola de Camarón para la Inocuidad Alimentaria. CIAD – SENASICA. Mazatlán, México. 95p.

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