Por: Mixcóatl Gaxiola
(El Debate).- El incremento de la temperatura y la presencia de lluvias representan un factor en contra para las granjas que sembraron camarón en un segundo ciclo, pues incluso ya se presentaron casos aislados de mancha blanca.

 

En el municipio se sembraron más de tres mil hectáreas de camarón en una segunda fase, que inició en junio, por lo que el desarrollo de la larva está en su etapa más crítica.

En la primera fase de los cultivos que fue de febrero a mayo las granjas no reportaron problemas de enfermedades y hubo producciones de una tonelada 100 kilos en promedio.

El virus de mancha blanca en el camarón es de origen asiático y generó problemas graves a la acuicultura en el estado en el 2004, lo que ha obligado a los productores a cambiar sus prácticas en cuanto a sanidad de los estanques. De acuerdo con Rosario Peñuelas Herrera, encargado de la granja Doña Luisa, en El Tortugo, el mes de agosto es de alto riesgo, pues los cambios bruscos de clima hacen vulnerable al camarón.

La temperatura ideal para la larva es de menos de 30 grados en el estanque y ha subido hasta 36 grados o más y luego desciende, lo que facilita que este tipo de virus se active.

Ya tuvieron una incidencia mínima de mancha blanca al inicio de la siembra, pero no representó un peligro para el cultivo, pues se aplicaron algunas medidas de tratamiento sin necesidad de antibióticos.

Entre las medidas que están aplicando es reforzar la calidad del agua y la oxigenación, ya que la limpieza favorece el sistema de defensa de los camarones.

No se ha detectado presencia de otros virus, como el taura, que ya en conjunto con la mancha blanca mata a la larva.

Bajo control. El Comité Estatal de Sanidad Acuícola obligó a los productores a extremar acciones preventivas para aminorar el riesgo de un siniestro.

Entre estas está la compra de larva certificada en laboratorios que cumplan con los criterios de sanidad acuícola.
También el manejo del agua de los estanques, el cumplimiento de las fechas de siembra y criterios técnicos, para evitar la sobrepoblación de los estanques y la adecuada alimentación de la larva.

Rosario Peñuelas consideró que estas enfermedades son inherentes a la naturaleza, por lo que han tenido que aprender a controlar sus efectos y lograr en lo posible que el camarón sobreviva.

Junto con estas medidas, esta granja y otra en Las Glorias tienen una siembra de larva en invernadero, con lo que se reduce el peligro de mortandad por inestabilidad del clima.

Fuente: http://www.debate.com.mx