Por: Javier Valdez
CULIACÁN (La Jornada).- El Consejo Estatal de Ciencia y Tecnología (CECT) sumó recursos con los su homólogo nacional, Conacyt, para apoyar a investigadores locales, con intención de mejorar la producción de especies marinas, y los resultados hacen que los policultivos en medios naturales se conviertan en una nueva opción para la economía de los campos pesqueros, afirmó el director del CECT, Cuauhtémoc Reyes Moreno.

 

En entrevista, explicó que la idea es que con ayuda de la ciencia, 656 kilómetros de litoral sinaloense se conviertan a la producción controlada de especies marinas, lo que de acuerdo con Reyes Moreno, podría ser la solución para beneficiar a las familias que actualmente viven de la captura, y han estado durante años “inmersas en la pobreza y el vicio”.

Indicó que actualmente la cooperativa Faro de Papillón opera como campo experimental en el desarrollo de policultivos de especies marinas, con asesoría del presidente del organismo gremial, Javier Sánchez Madrid, quien combina sus recursos económicos y su experiencia en las artes del mar con los conocimientos generados por medio del CECT. Sánchez Madrid aseguró que “con la ayuda de este consejo estamos sacando producto de muy buena calidad. Hemos tenido muy buenos resultados”.

En la Ensenada de Papillón, ubicada a unos minutos de la comunidad Las Aguamitas, municipio de Navolato –que se pretende convertir en atractivo turístico–, actualmente se cultiva callo de hacha, camarón, ostión y peces. La idea es promover la creación de granjas similares, que den pie a la formación de cooperativas, comentó Cuauhtémoc Reyes.

El director del CECT advirtió que “esto puede crear un impacto importante en la economía de los pescadores, e incentivar la actividad e incrementar el número de cooperativistas”.

Dijo que con la producción en medio natural, se busca reducir la dependencia a la temporada de captura de especies controladas como camarón, además que “el riesgo de impacto ambiental es nulo, diferente a las granjas acuícolas, que implican principalmente la destrucción de mangle”.

Reyes Moreno señaló que la propuesta es trabajar en los espacios de mar, tanto en estuarios o bahías, “aunque se puede desarrollar también en lo que se conoce como mar abierto”. Añadió que la disponibilidad de conocimiento está en manos de la comunidad científica que trabaja en instituciones locales, “y garantiza buenos resultados, como los tiene la cooperativa Faro de Papillón”.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx