GALICIA (La Voz de Galicia).- El mejillón que procede de Chile es muy similar al de talla media que se produce en las rías gallegas. Hay diferencias de color, de textura e incluso de sabor, pero todas ellas se diluyen en cuanto la vianda entra en una lata de conservas.

 

 

Solo hay una diferencia que no se altera, que permanece: el mejillón chileno es más barato que el producido en Galicia, y esa es la razón por la que los cocederos y conserveros europeos se han lanzado sin reservas al consumo de chorito, dejando de lado el molusco mediano gallego, que supone un 20% de la producción de las bateas.

 

El año pasado, buena parte de ese bivalvo fue desterrado del mercado. «El mejillón grande y pequeño se venden si problema», explican los productores. Pero el mediano pasa largas temporadas colgado en las cuerdas esperando comprador. Eso tiene dos consecuencias directas sobre la producción. La primera, que desbarata el ciclo normal de la cosecha. La segunda, que los productores, por deshacerse de ese lastre, se enzarzan en continuas rebajas de precios o colapsan otros circuitos de la comercialización.

Es esta situación la que ha llevado a los bateeiros gallegos a buscar un sistema que permita estabilizar el mercado de industria. Diez asociaciones acaban de constituirse en una Plataforma para a Distribución do Mexillón de Galicia y ya han empezado a negociar con los transformadores gallegos para plantar cara al enemigo chileno. Han propuesto a sus compradores bonificar la compra de bivalvo autóctono con el regalo de un total de 16 millones de kilos de molusco de talla mediana. Esa bonificación, además de incentivar el consumo, frenaría la entrada de bivalvo chileno, según los cálculos que realizan los integrantes de la plataforma.

A la espera de que los cocederos den una respuesta a esa oferta, la plataforma sigue negociando la incorporación de nuevos bateeiros. El martes se celebró una reunión en la que no se avanzó demasiado. Manuel Franco, de Arousa Norte, una de las organizaciones que siguen fuera de la plataforma, cree que para lograr la estabilidad sería necesario poner en marcha un sistema que no solo incluyese al mejillón de industria, sino también al fresco. ¿Y qué pasa con el mediano? Él lo tiene claro: «A lo mejor hay que empezar a trabajar de otra forma, y hacer ese mexillón mediano mas grande o  mas pequeñoo», sentencia.

Mientras todas estas conversaciones se suceden, en los muelles sigue parada la descarga de bivalvo para industria, aunque algunas asociaciones tienen previsto recuperar la actividad en cuanto reciban pedidos.

Fuente: http://www.lavozdegalicia.es