PUERTO DESEADO (Pesca & Puertos).- La cría de langostino en cautiverio pareciera ser al fin de cuentas una meta imposible de alcanzar, a juzgar por el escueto informe que la operadora española Argenova presentó al gobierno de Santa Cruz sobre la marcha del proyecto que inició en octubre del 2006 con el propósito de levantar el permiso tangonero del buque Argenova I, que se había caído por incumplimiento de promesas que en ese entonces la empresa le había hecho al ex gobernador Sergio Acevedo, según confiaron fuentes de la operadora.

 

Estas promesas, según recordaron algunos actores de la pesca memoriosos, estaban vinculadas con la posibilidad de traer a la localidad dos barcos fresqueros para operar en este puerto y darle trabajo a estibadores, y a su vez generar una nueva línea de procesamiento de fresco que permita la incorporación de más personal a la planta.

“Eso demuestra que la empresa ya prometía cosas que eran de imposible cumplimiento o que cumplió a medias porque uno de los barcos fresqueros fue a parar al muelle de Comodoro Rivadavia dándole trabajo a los estibadores, pero de allá, y de ese modo Acevedo que era duro con las empresas, terminó sacándole el permiso de pesca”, recordó un agente marítimo.

Peces planos

En el intento por recuperar el permiso caído, la empresa sacó de la galera dos propuestas, en primer término la de cultivo de peces planos como radaballo y lenguado, más factible de realizar porque inclusive trascendió que en España la pesquera había realizado cultivos de ese tipo con éxito, la segunda propuesta fue la de cría de langostinos en cautiverio para luego llevarlos a piletones en un campo cerca de Cabo Blanco. Finalmente la empresa optó por ponerle proa a la propuesta más difícil, fijándose como objetivo principal la reproducción en cautiverio de los crustáceos.

Por ese entonces los diarios de Río Gallegos señalaban que el emprendimiento se encuadraba en el marco del cumplimiento de los proyectos productivos para el otorgamiento de los permisos de pesca de langostino entre la Subsecretaría de Pesca y la empresa Argenova SA, quien formaliza y compromete inversiones en el desarrollo de la maricultura provincial, devolviendo de esta forma a la provincia los beneficios de permisos de pesca.

Aunque no se especificaba la cantidad de mano de obra a tomar, se dejaba en claro que dicho proyecto de inversión, que enfoca la producción en sistema intensivo y semi-intensivo del langostino patagónico y peces planos, se realizaría en instalaciones del criadero y engorde en tierra, lo que asegurará la sustentabilidad de la producción y minimizará el impacto sobre el medio ambiente.

Para este propósito, la operadora pesquera ya había adquirido un campo cercano a la costa de Cabo Blanco donde pensaba trasladar a los langostinos, según fue informado en la presentación técnica del proyecto que se hizo en la escuela industrial José Smith en ocasión de una visita del ex gobernador Carlos Sancho.

En ese entonces, el biólogo Carlos Rajoy –que fue el encargado de la presentación en público– hizo una justificación del proyecto de acuicultura afirmando que el mismo poseía varios puntos a favor. “Tiene una alta demanda y un buen precio de comercialización, además de un desove de los órdenes de 100 mil a 500 mil huevos por hembra, con una estadística favorable de un promedio de 3 desoves en 2 meses, por lo que creemos que el proyecto es factible en un 90%”, indicó, dando de ese modo a entender que Argenova no se proponía solo a capturar langostinos para después llevarlos a una hatchery, sino que hablaba de un proyecto piloto de escala comercial

El informe

De todos modos, ahora en el escueto informe presentado al gobierno santacruceño, donde define al criadero como un desafiante y ambicioso proyecto, Argenova nada habla ya del proyecto piloto a escala comercial ni de la adquisición de campos para inundarlos como hablaba antes del inicio de la zafra 2007, solo reconoce etapas cumplidas y admite no haber podido lograr la reproducción en cautiverio.

Hace además hincapié en las dificultades que debió sortear para llevar adelante la obra civil en un terreno que aún no le pertenece ya que solo fue concedido de manera verbal, sostiene que esas dificultades estaban en la imposibilidad de contar con los servicios de energía eléctrica y gas. “Argenova debió disponer de sus propios recursos para acercar el tendido desde el camino principal hasta la hatchery, la luz eléctrica recién se conectó a la hatchery en marzo del 2008, no contar con energía eléctrica de red acarreó serios trastornos”, indica el informe, dejando en claro que cuando la Municipalidad cedió de palabra el terreno se comprometió a realizar los trabajos de conexión de gas natural que aún no fue cumplido, por lo que se instalaron 3 calderas que funciona a gas licuado que solo abastece las piletas interiores de los langostinos.

Y llegaron los bichos

Según el informe, el 28 de febrero de 2007 una vez que estuvo listo el edificio llegó la primera tanda de langostinos proveniente de Rawson y aunque no se sabe cuantos eran, está escrito que se murieron todos a la semana. La tanda siguiente arribó el 16 de marzo, esta vez provenientes del Golfo San Jorge también se murieron todos en 10 días. Y la última tanda que ingresó el 3 de abril de 2007, según se insiste, todavía sobreviven, por lo que consideran primera etapa concluida.

Más adelante el informe puntualiza en la ablación del péndulo ocular para mentar una maduración en cautiverio y se refiere al desove en cautiverio de hembras capturadas ya impregnadas, paso que se toma como otro logro del proyecto.

Aunque no explica lo más importante, que es la mortandad de las larvas, ya que no se sabe cuantas sobreviven luego de eclosionar, cuántas hembras impregnadas que trajeron del mar sobrevivieron luego del desove. Todas son incógnitas que aún quedan sin develar.

Ya hecho en el INIDEP

Pese a ser definido como desafiante y ambicioso, el proyecto de Argenova no sería tal, puesto que la aclimatación de langostino para llevarlos a una pileta es algo que el INIDEP ya lo hacía en la década del ‘80, según contó un viejo observador del instituto que por estos días se embarcó a la zafra del crustáceo rumbo a Nación. “En el Oca Balda se capturaban langostinos que eran trasladados vivos a los acuarios del instituto en Mar del Plata, sobrevivían meses y sé que a veces hasta los tenían que matar, también se capturaban hembras impregnadas que incluso desovaban en el estanque del buque y después del día y medio eclosionaban los huevos y salían las larvas así que no debe considerarse como un logro que en un criadero montado se hagan este tipo de manipulaciones con los bichos”, señaló el observador.

En ese sentido dos biólogos consultados coincidieron en que lo difícil no es aclimatar langostinos y hacerlos desovar porque, insisten al igual que el observador, es algo que ya se hecho e inclusive se lo sigue haciendo. Para los profesionales lo que aún no se pudo lograr y dudan de que pueda ser factible es la impregnación de la hembra en cautiverio.

Al ampliar, uno de ellos comentó que la técnica de ablación del péndulo ocular para lograr la maduración de la hembra en cautiverio ya no se realiza, “son técnicas que se han usado antiguamente y en algunos crustáceos funcionó, pero actualmente no se practican”, indicó para luego reconocer que existe una marcada tendencia a comparar el camarón vannamei con el langostino patagónico (Pleoticus muelleri). “Muchas veces se confunde, porque si bien tienen un ciclo parecido, las condiciones de hábitat de nuestro langostino son completamente distintas porque están en juego muchos factores difíciles de sortear y es lo que hace que la reproducción de estos crustáceos decápodos en cautiverio sea imposible”, aclaró.

Económicamente inviable

Otro de los biólogos consultados fue más realista y apuntó de plano a la falta de rentabilidad del proyecto poniendo en dudas que la producción en cautiverio del pleoticus muelleri sea económicamente viable y en ese sentido se preguntó, “¿cuál es la unidad mínima económicamente viable, cuántas hectáreas necesita esa unidad mínima, donde la instalarán y cuál es la producción por hectárea y por año esperable en kilos y tamaño final de langostinos?”

Y en cuanto a la rentabilidad se planteó “¿bombearán el agua? porque en el Ecuador se la bombea del mar, puesto que el consumo de agua en el bombeo es brutal”, se respondió.

Finalmente el biólogo en cuestión dejó en claro que llevar adelante un proyecto similar a los que existen en Ecuador sería “brutal, el langostino se moriría de frío, no aguantaría una sola noche a la intemperie en Santa Cruz –porque– que viva a 70 metros de profundidad en Mazarredo a temperatura estable del orden de los 9º a 11º no quiere decir que soporte la intemperie de una pileta en tierra donde se forma hielo en la superficie a no ser que quieran techar cientos de hectáreas, claro que en ese caso el negocio ya no sería el langostino sino venderle chapas a Argenova”, ironizó.

El criadero está

Pese a que el gobernador Daniel Peralta, advertido por el concejal de Puerto Deseado Raúl Mella, se mostró crítico de la operadora española por la escasa mano de obra que tiene en el criadero, el subsecretario de Pesca Rodolfo Beroíz defendió nuevamente el emprendimiento al señalar que “el criadero tiene el personal necesario”.

“El criadero está, se hizo una inversión, yo recibí el informe y la empresa cumplió, ahora hay que darle tiempo”, recalcó Beroiz al acotar que “no quiero que nos pase como en Chile donde se han hecho criaderos de salmón en el mar y ahora hay problemas, mejor que los langostinos permanezcan en el criadero”, sostuvo por último.

Los estadios

De metamorfosis compleja, el langostino pasa por varios estadios. Una vez que se produce el desove, los huevos flotan libremente en el plancton y tienden a depositarse en el fondo, luego de 24 a 48 horas estos eclosionan y salen las larvas (Nauplius) que no se alimentan, son planctónicas y viven de sus propias reservas y se mueven con los movimientos de las propias antenas, luego creciendo mediante varias mudas se transforman en Protozea que se alimentan de fitoplancton (algas unicelulares). En esta etapa nadan con los apéndices de la cabeza.

Posteriormente siguen las larvas Mysis que se alimentan de zooplancton (animales unicelulares) y nadan con los apéndices del torax hasta convertirse en post larvas que lentamente dejan de alimentarse de zooplancton para pasar a ser omnívoros. En cuanto al comportamiento de estos individuos, al principio son planctónicos, luego de a poco se hacen bentónicos hasta que se convierten en langostinos juveniles de talla L6 o L5 con un tiempo de 12 a 14 meses.

Ciencia ficción

En junio del año pasado, en una edición especial de Pesca & Puertos dedicada a la acuicultura, y luego de recoger la opinión de varios especialistas, se calificó como ciencia ficción la posibilidad de desarrollar la cría comercial en cautiverio del langostino patagónico.

“Los problemas son de varios orígenes, tanto los vinculados a la tecnología, y acá se colocan los inconvenientes biológicos que encierra la cría del marisco, como económicos, que minan la rentabilidad de la iniciativa”, señalábamos en esa oportunidad.

El cultivo extensivo, en contraposición con la cría experimental, se realiza con terrenos inundados y el marisco creciendo de manera más natural, además emplea mano de obra mucho más barata, como ocurre con el camarón ecuatoriano.

“Pero la pregunta del millón es la misma que para las otras especies cultivadas o con proyectos avanzados de maricultura. ¿Cuántos kilos por año se puede sacar de langostino cultivado?” indicábamos para aclarar luego que “los pronósticos más auspiciosos realizados hasta ahora indican que se podrían cosechar 6 toneladas anuales por hectárea. El problema es que ese nivel de productividad lo consigue un buque tangonero en un buen día de pesca”.

Capaz que en White

Existe un sitio en la costa argentina en que puede ser viable el cultivo de langostino de manera extensiva. En cercanías al puerto de Ingeniero White, entre Bahía Blanca y San Blas, el langostino se reproduce naturalmente muy cerca de la costa y a baja profundidad. Es más, la flota artesanal del lugar lo tiene como especie objetivo durante una parte del año. En esa zona hay una diferencia de mareas que posibilitaría la renovación necesaria del agua con lo que se reducirían los costos de energía. Según los entendidos, si alguien quiere apostar unas fichas al langostino de cultivo, necesariamente deberá ubicarlas en ese sitio.

Inclusive algunos memoriosos recuerdan que allá por los ‘90 ya se hicieron, sin demasiado éxito, algunos intentos que se vieron frustrados por problemas más vinculados a lo económico-financiero antes que se pudiera constatar que en ese sitio sí era posible.

Al respecto, el actual titular del INIDEP señaló hace algunos meses a P&P que “el problema básicamente es que la reproducción en cautiverio de nuestro langostino hasta ahora no se ha podido lograr. Yo creo que es un tema que no debemos abandonar nunca, porque hoy el gran problema de competencia a nivel internacional es con langostino de cultivo y el hecho de poder cultivar la especie autóctona sería realmente un acontecimiento”.

Fuente: http://www.pescaypuertos.com.ar