GUAYAQUIL (El Comercio).- El bocachico, el guanchinche, la dama, la dice, el ratón…  son algunas de las especies más comunes de peces de agua dulce en el país. Estas especies son apetecidas sobre todo en   Guayas y Los Ríos. Mario Castellano, dirigente de los pescadores de Mocache (Los Ríos), estima que en esa provincia trabajan más de 1 000 pescadores. Allí la temporada de capturas inicia en agosto y se extiende hasta diciembre.

 

Castellano reconoce que la depredación de las especies y la contaminación de los ríos traen consecuencias en su labor diaria. Recuerda que hace 10 años lo que pescaba llenaba hasta 300 gavetas (recipientes de 90 libras cada uno) en una semana. Pero en los últimos tres años disminuyó a 30 y 40 gavetas a la semana. “Es cierto, algunos compañeros pescan en la etapa de reproducción, en invierno, y no dejan que los peces se desarrollen. Por eso hay que buscar nuevas alternativas”, señala.

Miguel Naranjo, dirigente pesquero de Babahoyo, afirma que en estos días ya aparecen bocachicos en los afluentes, pero pequeños, de  alrededor de 20 cm.

Según Naranjo, el año pasado se capturaron entre 50 y 100 toneladas de  las especies de peces de agua dulce. La baja captura hizo que el precio en el mercado suba. Una gaveta de bocachico se vende en USD 110, y en el mercado, la libra  cuesta USD2.

Naranjo señala que en Los Ríos ya se empezaron a cultivar los peces en piscinas especiales, para abastecer al mercado en los meses de invierno. En su cooperativa, de 25 socios,  se implementó una piscina para   tilapias.

La Subsecretaría de Acuacultura también ejecuta un programa para el cultivo de peces nativos. Fabián Jijón, director de Proyectos, indica que se empezó un proyecto piloto con 36 personas. La intención es que en pequeñas fincas se construyan piscinas de 1 000 metros cuadrados.

En ellas se espera que se  coseche hasta 1000 libras de pescado. El programa se ejecuta con los fondos para la reactivación del sector agropecuario gestionados por el Gobierno, a través de las Naciones Unidas.

“La primera opción es iniciar con la tilapia, que es una especie ya conocida  en el mercado”, dice Jijón. Otro componente será incluir a los peces nativos que la gente está acostumbrada a comer, como bocachico, vieja, dama y guanchinche.

En la hacienda Jambelí, en el cantón Balao, está en marcha una primera experiencia a gran escala. El administrador del predio Joaquín Orrantia, empezó con el cultivo hace cuatro años. Las cachamas negras y rojas, que rebosan las piscinas de la hacienda, se venden a una empacadora, la que  exporta el producto a Colombia. Precisa que hay un potencial para exportar unas100  000 libras mensuales, aunque Ecuador apenas comercializa 50 000 libras anuales.

Catalina Domínguez, técnica de la Subsecretaría de Acuacultura, explica que para iniciarse en la crianza de peces se requiere un terreno adecuado, que debe ser  arcilloso, además de una fuente de agua cercana que puede ser un río, estero o pozo.

La inexistencia de un censo oficial del número de piscicultores en el país impide conocer cuántos exactamente se dedican a la actividad. La Subsecretaría estima que en Lago Agrio hay 900 piscicultores, y otra cantidad se concentra en Ventanas (Los Ríos), y en Guayas. El 90% son criadores de tilapia.
El costo de la inversión

Para instalar  una piscina de unos 1 000 metros cuadrados para la cría  de peces de agua dulce se requieren USD 1 200 a 1 500. En el costo se incluyen la semilla (los alevines), el balanceado, las mallas, las gavetas y la balanza.

Para los pescadores  la crianza en piscinas de variedades comerciales de peces de agua dulce es una alternativa a la escasez en meses de invierno.

Fuente: http://www.elcomercio.com