Por: Bernardita Serrano Bascuñán
SANTIAGO (El Mercurio).- En 2003 Cristián García hizo su práctica profesional en la salmonera Marine Harvest. Ahí se dio cuenta de que el despinado de los salmones era un proceso manual, lento y poco eficiente.

 

Y aunque existían máquinas automáticas para hacerlo, ninguna entregaba óptimos resultados ya que, entre otras cosas, al sacar las espinas las rompían porque aplicaban mucha fuerza y eso generaba un daño al pescado.

Mientras terminaba de estudiar ingeniería en la Universidad Católica, empezó a desarrollar su idea. Desde el principio le tuvo fe al proyecto, pero mientras no había nada seguro comenzó a trabajar en paralelo: primero lo hizo en el Dictuc y después en Minera Escondida.

Luego de tres años de investigación y de hacer cerca de 13 prototipos, llegó a una nueva tecnología. Renunció a su trabajo y comenzó a dedicar el 100% de su tiempo a comercializar su invento: una máquina que a través de vibraciones permite despinar los pescados con mayor rapidez y eficiencia. "La tecnología aumenta la productividad en, por lo menos, 30% a lo que ahora existe. Aumentas la productividad y eso se traduce en una reducción de costos importante", cuenta García.

En este minuto dos empresas-Invertec y AquaChile- están probando en sus plantas el invento. Cada una de ellas tiene 4 máquinas en arriendo y están evaluando el sistema. Una inversión que calculan se recupera en 6 meses y que genera ahorros desde el primer minuto.

Primeros pasos

Cinco años han pasado desde que comenzaron a trabajar. Al principio fueron tres los socios que a través de inversionistas privados obtuvieron los fondos para los primeros prototipos.

Hoy, Pro-Intech S.A, la empresa que crearon para comercializar el producto tiene cinco socios, pero de ellos los que manejan el día a día del negocio en Puerto Varas son Cristián García e Ignacio Seguel.

A la ayuda inicial de inversionistas privados se unió un fondo de Conicyt que les permitió patentar la tecnología en otros países del mundo. La última ayuda importante que recibieron fue de Corfo, que a través de Innova aportó cerca de $50 millones.

Nuevos inversionistas

Pero este es sólo el primer paso, ya que están en conversaciones con otras empresas chilenas para introducir la tecnología y esperan, en seis meses más, llegar a países como Noruega, Australia y Canadá. Para eso ya comenzaron a trabajar y están en conversaciones con algunas empresas extranjeras. Eso sí, ya fueron de visita a Costa Rica para probar su uso con otro pescado: la tilapia.

Para esta internacionalización están en la búsqueda de un socio y ya están en contacto con la red de inversionistas ángeles y con incubadoras de negocios, pero aún no han llegado a ningún acuerdo.

Fuente: http://diario.elmercurio.com