SANTANDER (Europa Press).- La Consejería de Desarrollo Rural, Ganadería, Pesca y Biodiversidad repoblará con unas 2.000 truchas el tramo del río Besaya afectado por el vertido de amoniaco que a finales del mes de julio provocó la muerte de unos 40.000 peces (la mayor parte peces pequeños cuya población se puede regenerar de forma natural).

 

Hoy se soltaron los 600 primeros ejemplares de trucha, que han sido marcados para hacer un seguimiento de su evolución. El plan de repoblación durará tres años y conllevará además la veda de la pesca en este tramo.

El consejero, Jesús Oria, acompañado por la directora general de Biodiversidad, María Eugenia Calvo, asistió hoy al inicio de las labores de regeneración con la suelta de esas 600 primeras truchas. Para la repoblación se utilizarán truchas procedentes de otros tramos de la propia cuenca del Besaya, en el caso de las soltadas hoy, obtenidas de un rescate realizado el pasado día 31 de julio.

Con esta actuación, desarrollada en el tramo situado entre el puente de Santiago de Cartes y el puente de Torres, se pretende lograr la recuperación paulatina de la capacidad biogénica del tramo afectado. El objetivo al finalizar el plan es depositar en este cauce 2.000 ejemplares de trucha repoblados.

La Dirección General de Biodiversidad, al plantear el plan de regeneración estudió otras alternativas, como la no intervención. La opción elegida se basa en la recuperación natural del tramo, por la recolonización de peces procedentes de las partes inmediatas del río.

Para favorecer esa recolonización es necesario además vedar a la pesca el tramo afectado. Por ello, en la próxima reunión del Consejo Regional de Pesca, prevista a finales de año, se propondrán las medidas correspondientes de regulación de la pesca deportiva en la zona afectada, de cara a su inclusión en la normativa de pesca continental del año 2009, ya que la temporada de pesca del año 2008 en el Besaya ya ha finalizado.

Según la Consejería, la regeneración natural es la opción más adecuada para los ciprínidos (como los piscardos), que poseen áreas de freza y alevinaje, y una buena población en el tramo situado inmediatamente aguas arriba de la zona del vertido, pero es mucho más complicada en el caso de las truchas, y por ello se opta por la recolonización con peces de otras partes del río.

La dificultad de las truchas para la regeneración natural estriba en la escasez de frezaderos en el tramo afectado y su aislamiento respecto a las poblaciones de truchas de los tramos medios y altos de la cuenca del Besaya, por la presencia de obstáculos infranqueables. Por este motivo se optó por la recolonización mediante repoblaciones como opción más adecuada.

DESARROLLO Y SEGUIMIENTO

El programa de repoblación sucesiva con trucha común tendrá una duración de al menos tres años consecutivos y utilizará ejemplares de las clases de edad inferiores de la pirámide de población, principalmente individuos de 0 y 1 año de edad, en un número nunca superior al de la capacidad máxima de carga del tramo.

El lugar de origen de los ejemplares repoblados debe ser la misma cuenca del Besaya. Para ello se escogen tramos donde la extracción de una parte de la población donante no afecte de manera significativa a la misma.

Los resultados de las repoblaciones y de la evolución de las poblaciones piscícolas se evaluarán mediante la realización de muestreos periódicos. Para facilitar las labores de seguimiento, las truchas que se suelten serán marcadas mediante ablación de la aleta adiposa, lo que permitirá su reconocimiento en los muestreos que se efectúen y facilitará la evaluación tanto del resultado del programa de repoblación como de la capacidad de recolonización natural del tramo.

CONDICIONES DEL AGUA

Las truchas depositadas hoy en el cauce del Besaya han permanecido estabuladas en el Centro Ictiológico de Arredondo desde su rescate, mientras se evaluaban las condiciones fisicoquímicas del agua en la zona afectada.

Los Técnicos Auxiliares del Medio Natural de la Consejería de Desarrollo Rural han realizado en los últimos días mediciones periódicas de los valores de PH y temperatura del agua, con el fin de monitorizar su evolución y asegurarse que permiten la suelta de las truchas con ciertas garantías.

Fuente: http://www.europapress.es