Por: Antón Luaces
A CORUÑA (La Opinión de Coruña).- Se ve en la sección de pescadería de grandes superficies y supermercados de toda Galicia pero nadie admite que importe este pescado, el panga. Sólo dos de las 900 empresas nacionales e internacionales que importan y exportan pescado y marisco fresco y congelado hacen referencia a la venta de filetes de panga.

 

Esta especie no se cita, y tampoco a Vietnam o China como lugares de procedencia de esa producción destinada al consumo, entre otros países, en España.

Una de las sociedades referenciadas es Byans Enterprise PTY Ltd., con sede en Sidney (Australia), que menciona a China como lugar de ubicación de una de sus fábricas y la disponibilidad de pescado de agua dulce (tilapia, pez teleósteo de África que habita en la mayor parte de las regiones tropicales del mundo y del que se cultivan al menos diez especies). La otra es Fredericks Vaerk Aalexport I/S, de la ciudad danesa de Frederick, que hace referencia a la importación de pescado congelado procedente de Europa y Lejano Oriente.

De todo ello se desprende el deseo de no explicar al curioso -sea o no cliente- el posible vínculo con los filetes de panga -su importación es mal recibida en España por los armadores de buques de pesca y los industriales acuícolas- ni la procedencia de éste (Vietnam y China, especialmente). Y, sin embargo, al menos dos grandes empresas pesqueras gallegas -con otras dos que no se han podido documentar- son las valedoras de las importaciones de esos filetes de panga (pez de acuicultura que llega a los mercados españoles congelado y que se vende como si fuese fresco, en filetes), a pesar de que son precisamente los empresarios pesqueros de esta comunidad los que han llamado la atención sobre el daño que el panga ocasiona al pescado fresco capturado en el mar, e incluso a la acuicultura gallega.

Los empresarios expresan su queja, pero todos ellos obvian hacer referencia a los intereses de esas empresas pesqueras -radicadas en Pontevedra y A Coruña- convertidas en importadoras de panga que colocan sin problemas en los mercados de

Galicia.
Todo ello cuando Noruega, uno de los países productores de pesca marina y acuicultura más importantes, ha dado orden de retirar de la venta en su territorio los filetes de panga. La decisión la tomó la Autoridad Sanitaria Noruega (NSA) al constatar que un filete de ese pez, procedente de Vietnam, originó un episodio tóxico en un consumidor. El filete, según las fuentes, estaba contaminado con la bacteria vibrio cholerae, que puede causar cólera.

La intoxicación por estafilococos provoca síntomas como mínimo desagradables, porque genera intensos vómitos y diarrea, seguidos de dolores de cabeza y agotamiento físico. Estos síntomas pueden durar entre 1 y 8 horas.

El filete de panga contaminado fue importado -según la NSA- de Vietnam por Polar Seafood y localizado en la ciudad de Moss.
La mercancía fue procesada entre el 28 y el 29 de noviembre de 2007 y vendida en comercio entre enero y febrero de 2008. Las autoridades sanitarias noruegas no descartan la existencia de otras intoxicaciones.

Hace sólo cuatro años, el panga no se conocía en España. Hoy se venden cerca de 40.000 toneladas. Galicia es una de las comunidades donde ha entrado con más fuerza, especialmente en las grandes áreas comerciales.

El panga es un pez de agua dulce que se cultiva en países como Vietnam y China. Los principales importadores en Europa son Rusia y España, además de Holanda y Polonia. Entre 2004 y 2007 las importaciones a España crecieron un 235%.

Además de Noruega, Estados Unidos ha prohibido la importación de este pescado por la presencia en él de sustancias contaminantes y la sospecha de que contenga antibióticos. El cultivo de esta especie se realiza mayoritariamente en el Delta del río Mekong, altamente contaminado.

La competencia del lenguado
El panga ha sido en los últimos años uno de los más serios competidores del lenguado en los mercados gallegos y españoles. Los responsables de los supermercados y grandes superficies de Galicia destacaban el año pasado su parecido en el sabor aunque aclaraban que el del panga "es más consistente y pronunciado".

La presentación también es muy similar ya que se vende limpio y fileteado, con lo que no hay que sacar las vísceras ni raspar las escamas, se cocina directamente. A la hora de comerlo tampoco es necesario apartar las espinas ni la piel, todo el producto es comestible y no se tira nada. Por ello, desde los puntos de venta reseñaban que es "un pescado muy socorrido por el consumidor infantil y por la gente mayor".

El panga vietnamita también cuenta con la ventaja del precio. A pesar de ser un producto importado, el kilo cuesta poco más de 3 euros y, como se vende también congelado, puede consumirse durante todo el año. Sus partidarios también resaltaban que tiene un bajo contenido en grasas y poco aporte de calorías "con lo que es un producto saludable".

Sin embargo, ya entonces se presentaban detractores de esta especie que avisaban del problema que supone el uso de sustancias prohibidas en las granjas de cultivo del panga, lo que ya había provocado que países como Estados Unidos cerrasen las puertas a este pescado. Los problemas por el desarrollo de una acuicultura masiva también parecían ser un freno a su expansión.

Fuente: http://www.laopinioncoruna.es