Por: Raisa Pagés
(Cuba Ahora).- Mientras las noticias internacionales alertan del aumento de las zonas muertas en los océanos por la falta de oxígeno, el desarrollo de la cría intensiva de peces de agua dulce en estanques, la acuicultura, se ha convertido en una tendencia creciente a escala mundial para atenuar la baja en las capturas de pescado.

 

Un 20 por ciento de la proteína animal que consumen los seres humanos proviene del pescado. En esta situación, la acuicultura representa una vía segura para obtener ese tipo de proteína animal.

La plataforma marina de Cuba es rica en variedad de especies, pero prevalece la escasez en sus ejemplares. También su plancton natural no es muy nutritivo. Por esa razón, el desarrollo de la acuicultura es una opción que no admite discusión en este país, aunque algunas especies no gusten en la población en su forma fresca y haya que procesarlas para venderlas y mejorarles su sabor.

DESDE LOS ABORÍGENES

Los colonizadores españoles hallaron una actividad pesquera relativamente importante en relación con otras desarrolladas por los nativos, lo cual fue reseñado por Fray Bartolomé de Las Casas en su Historia de las Indias.

El cronista español narró cómo los aborígenes mantenían corrales hechos de cañas hincadas en los ríos, para cercar y atajar peces, como la llamada lisa, y sacarlos con sus redes cuando llegaban a un tamaño adecuado. Cuando los aborígenes fueron exterminados, la colonización española acabó con esa práctica acuícola rudimentaria.

En la década del 20 del pasado siglo, se introdujeron algunas especies de peces de agua dulce en Cuba, como la falsa trucha (Micropterus salmoides), el pez sol (Lepomis macrochirus), y la carpa común (Cyprinus carpio), procedentes de los Estados Unidos. En aquella época se construyó una pequeña estación piscícola en La Habana para la cría de peces de agua dulce. Las operaciones de la estación afrontaron muchas dificultades, especialmente financieras. El último alcalde de La Habana cerró definitivamente los escasos estanques en ese lugar y construyó un pequeño hospital para ganarse la simpatía del electorado cubano.

AUMENTO DE ESPEJOS DE AGUA

En 1959, el país contaba solo con 13 embalses para guardar agua de lluvia, los cuales solo albergaban 48 millones de metros cúbicos. Esos escasos espejos de agua dulce no eran suficientes para implementar un programa acuícola.

Las inversiones hidráulicas desarrolladas por el Estado cubano permitieron crear un sistema de presas y micropresas, con una capacidad global de más de nueve mil millones de metros cúbicos. Hoy Cuba tiene 140 mil hectáreas de espejos de agua para la cría extensiva e intensiva de peces de agua dulce.

Como los ríos de Cuba no son abundantes en peces y solo prevalecía la biajaca, comenzaron a introducirse especies de agua dulce. En 1964 se trajeron tilapias y carpas, que fueron utilizadas en sistemas de cultivo con el fin de seleccionar las especies más adecuadas. En los últimos años este proceso de introducción de especies se intensificó y llegó el pez gato africano o el clarias, la langosta de agua dulce, la corvina roja, entre otros.

PEZ GATO, NECESARIA PROLIFERACIÓN

El pasado año se obtuvieron 22 mil 247 toneladas de pescados de agua dulce y hay potencial para llegar a las 25 mil en un corto plazo, informó Zenaida Arboleya, especialista del Ministerio de la Industria Pesquera (MIP).

La expansión del pez gato africano (Clarias gariepinus) en los embalses cubanos ha sido objeto de polémicas, por constituir un alto riesgo para la supervivencia de otras especies nativas o introducidas.

Julio Baisre Álvarez, asesor del MIP, aclaró que esta especie se introdujo porque crece rápido, su carne es buena, resiste cambios bruscos y la necesitábamos para elevar las ofertas acuícolas de la red de pescaderías de su ministerio.

El Clarias tiene una amplia distribución geográfica en el mundo y existen diferentes especies dentro del género, entre las que se destacan Clarias macrocephalus y Clarias gariepinus (esta última originaria de África). Cuba introdujo ambas especies desde Asia entre los años 1998 y 2000.

El clarias posee características ideales para el cultivo: rápido crecimiento en aguas cálidas con altas densidades de siembra, elevado rendimiento, fácil domesticación, resistencia a condiciones ambientales adversas y eficiente conversión del alimento consumido en masa muscular.

CROQUETA CRIOLLA
Uno de los productos de mayor demanda en las pescaderías cubanas son las croquetas. Según Maritza Linares, subdirectora de la industria pesquera, la masa de tenca tiene cerca de 21 por ciento de proteína y cuando se convierte en croqueta tiene un diez por ciento, pues se le adicionan condimentos. El pasado año, en la isla se fabricaron tres mil 441 toneladas de croquetas criollas y para este año, según Linares, estiman alcanzar siete mil toneladas.

Un 80 por ciento de las capturas acuícolas lo constituyen las carpas chinas o tencas. En su forma natural esta especie no tiene amplia demanda, por lo que son convertidas en croquetas, hamburguesas y otros productos industrializados. Los subproductos de todo este proceso industrial se convierten en una masa que sirve para alimentar a los peces gatos africanos, capaces de devorar todo lo que esté a su alcance.

La croqueta criolla, elaborada con la carpa plateada o tenca, en una opción barata, toda vez que tienen un precio módico, cada unidad a 50 centavos de peso cubano.

BÚSQUEDA DE MEJORES ESPECIES

El pasado año se obtuvieron 235 millones de alevines en 26 estaciones de reproducción. De esa cantidad, 165 millones fueron decarpas chinas, 57 millones de tilapias y las restantes, de pez gato africano.

El centro de alevines Mampostón, en La Habana, es centro de referencia de todas las investigaciones en acuicultura. Ahí seleccionan los mejores peces para su posterior reproducción.

Gonzalo Díaz, director del Centro Nacional de Producción de Alevines, apuntó que laboran en la genética para lograr especies más resistentes.

El 76 por ciento del pescado acuícola proviene del cultivo extensivo en presas y micropresas, donde las especies se alimentan del plancton natural de esos embalses, mientras que en el método intensivo se suministra pienso. Las dos especies que están ahora en el método intensivo son las tilapias y las clarias, declaró la especialista Zenaida Arboleya.

En los casos en que los embalses no dispongan de abundante alimento natural, a las tilapias se les confina en jaulas metálicas flotantes para suministrarles los suplementos proteicos.

Para mejorar la calidad del pienso utilizado en la acuicultura, se sustituirá la tecnología actual de la fábrica de piensos acuícola, ubicada en el municipio Santa Cruz del Sur, en la provincia de Camagüey, para elaborar el alimento extrusado, forma que le permite flotar en el agua, con lo cual los peces lo aprovechan mejor en el cultivo intensivo. El proceso de fabricar pienso extruido permite agregar más aceite mediante pulverización que cuando se fabrica el producto peletizado, con lo cual se logran dietas más nutritivas.

MEJORAS EN CULTIVO DE CAMARÓN

Cuba produjo tres mil 594 toneladas de camarón en 2007, una cantidad inferior a la que se logró en el año precedente, disminución que se debe a los cambios realizados en la infraestructura tecnológica para mejorar la cría de esta especie.

El país utiliza dos mil 300 hectáreas de espejo de agua para cultivar el camarón, informó Armando Posada, jefe del Grupo Empresarial de Camaronicultura, donde laboran dos mil 500 trabajadores. Dijo que desde 2003 iniciaron una reconversión tecnológica para llegar a cinco mil toneladas de camarones en 2010.

Se introdujo el camarón blanco del Pacífico en el año 2003, pues esta especie necesita menos proteína para crecer, se adapta bien a cambios de temperatura y tiene mayor aceptación en el mercado internacional, subrayó Posada.

Hay cinco empresas dedicadas a la cría de camarones, ubicadas en las provincias de Sancti Spíritus, Camagüey, Las Tunas, Holguín y Granma. Funcionan, además, dos entidades en Cienfuegos y en Manzanillo, en la provincia de Granma, que suministran las post-larvas, las cuales después son sometidas a cría intensiva en tanques de hormigón y posteriormente son trasladadas a los estanques de engorde.

En las industrias procesadoras se completaron las capacidades de refrigeración y se instalaron seis máquinas clasificadoras, actividad que antes se hacía de forma manual. Se reparó el transporte encargado de mover por todo el país los productos y los insumos necesarios en su cría intensiva.

Ahora todo el producto se trasladará en contenedores refrigeradores, los cuales se sellarán al llenarlos en la camaronera, con lo cual evitarán desvíos de ese alimento costoso, antes de llegar a su destino final: el mercado en divisas interno y la exportación.

Cuba exportó el 70 por ciento de la producción de camarón el pasado año, mientras que el 30 por ciento restante se comercializó en el mercado interno en divisas y se captaron ingresos por 15 millones de dólares, informó Posada.

El director del Grupo Empresarial de Camaronicultura dijo que entre los problemas que aún deben solucionar, está no haber logrado tener las post-larvas suficientes para obtener dos cosechas al año.

Lo que más cuesta en la cría intensiva del camarón es la alimentación, que constituye el 40 por ciento del costo total. El precio de la tonelada de pienso de este tipo subió de 540 dólares a 700, durante los últimos años

El gasto de pienso por tonelada de camarón fluctúa entre dos y 2,5 toneladas, cuando se estima debían consumir por debajo de dos. Este indicador mejorará —apuntó— cuando se consolide la disciplina tecnológica en el personal vinculado a esta labor y se cambie el método de tirar el pienso al boleo en los estanques por su colocación en comederos, una tecnología más eficiente.

Fuente: http://www.cubahora.co.cu