AVILES (El Comercio Digital).- El Centro de Experimentación Pesquera tiene previsto reanudar a finales de octubre o principios de noviembre las pruebas de cultivo de algas comestibles de la especie Laminaria saccharina, con vistas a su posterior explotación por la iniciativa privada.

 

Dicho cultivo fue interrumpido hace un par de años ante el reiterado ataque a las plantaciones de bancos de sabogas, que arruinaron en poco tiempo unos experimentos ampliamente satisfactorios en cuanto a la producción conseguida.

El objetivo ahora es comprobar si las sabogas encuentran nuevamente el que se ha manifestado como uno de sus alimentos preferidos, ya sea por recordar el lugar donde lo hallaron en ocasiones anteriores o por olfatear nuevamente la proximidad de las algas.

Los responsables del experimento, al frente del cual se encuentra la bióloga Eva María Llera, no ocultan su sorpresa por el ataque de las sabogas porque se trata de un pez que nada habitualmente más próximo a la costa de lo que se encontraba el cultivo, en un área de veinte por veinte metros cuadrados cerca del puerto de Lastres.

Una solución al problema podría ser alejar más la plantación experimental de algas de la costa, pero de esa forma, según explican los expertos, se perderían otras ventajas, en cuanto a profundidad, protección, etcétera, que se consideran idóneas para los cultivos y que condujeron a elegir ese lugar. Por esa razón, está previsto utilizar otro sistema de protección menos contraproducente que el cambio de ubicación.

En ese sentido, Eva María Llera informó de que está en estudio buscar la manera de ahuyentar a las sabogas con la emisión de sonidos de delfines, ya que son unos de sus principales depredadores.

Resultado excelente

Se da la circunstancia de que el problema reseñado surgió tras obtener unos resultados de producción de Laminaria saccharina que Llera no dudó en calificar como «excelentes», ya que se llegó a duplicar la producción normal de ocho kilos de peso en húmedo por metro cuadrado.

Dicha especie tiene la ventaja sobre la Undaria pinnatifida, objeto de las primeras experimentaciones de cultivo realizadas por el Principado, de que se trata de un alga autóctona, de forma que no cabe esperar alteraciones del ecosistema marino.

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