Por: Nazia Habib y Md. Saidul Islam
The Daily Star , Bangladesh
Traducción: Aquahoy

Se promueve el cultivo de camarón como una alternativa al agotamiento de la pesca mundial. Las zonas costeras de algunos países tropicales, incluido Bangladesh, están dominadas por la producción comercial de camarón, y su exportación a EEUU, Europa, Canadá, Japón y otros países ricos.

 

Para muchos países en desarrollo, el camarón se ha convertido en una de las principales fuentes de divisas y frecuentemente han integrado a las comunidades costeras, a menudo previamente marginales, en redes de trabajo de alto valor. Sin embargo, los países productores están enfrentando crecientes desafíos en el comercio internacional, particularmente en lo concerniente a la “calidad”.

Entre las transformaciones recientes del sistema agroalimentario mundial, la calidad al igual que el precio o la cantidad se han convertido en la base alrededor del cual la producción, los insumos, y los mercados se organizan.


Bajo la creciente presión de varios actores, como los ambientalistas y los activistas laborales, las organizaciones multilaterales, y las agencias de regulación en los respectivos países, están implementado acuerdos de “certificación” que incluyen códigos de conducta, guías de producción, y el monitoreo de estándares que gobiernen y avalen no solo el comportamiento de las corporaciones, sino también el de sus productores y proveedores en todo el mundo.


Mientras que el aseguramiento de la “calidad” fue confinada solo al manual del Análisis de Control de los Puntos Críticos (HACCP), los movimientos recientes se han extendido ha garantizar la calidad en la trazabilidad, sustentabilidad ambiental, derechos laborales, y gestión de los recursos en base a las comunidades de los sitios de producción.


Debido a que los principales compradores como Wal-Mart, Darden y Lyons recientemente se comprometieron a comprar solo alimentos de origen acuático “certificados”, incluido camarón de cultivo, esto anticipa que otros compradores seguirán el mismo camino y una porción mayor de la producción de camarón se realizará bajo el paraguas de la certificación. Esta conspicua tendencia posee oportunidades y desafíos.

Debido a que esto ofrece una oportunidad para moverse hacia la acuicultura sustentable, los productores que fracasen en el cumplimiento de las regulaciones privadas eventualmente saldrán del mercado. Se estima que Bangladesh puede ganar fácilmente cerca de $2 billones de la industria del camarón. Mientras que muchos países vecinos como China, Tailandia e India están trabajando realmente con planes pragmáticos y políticas para capturar los lucrativos mercados del camarón, Bangladesh (a pesar de su enorme potencial) esta forcejeando para sobrevivir con números s problemas y malas practicas.

Parte del problema es que cerca del 80% de los actores económicos están viviendo en la pobreza. La pobreza no es simplemente tener bajos ingresos o inequidad económica, también es la privación de ciertas capacidades básicas y derechos. Para estas personas, cuando la mejora significa el alimento, la salud, el abrigo y la educación para los niños, tener piso impermeables en el deposito y agua corriente en la entrada de acuerdo a la regulaciones internacionales, son las últimas de sus prioridades. Como resultado, el 70% de la industria camaronera de Bangladesh opera dentro de la economía informal.

Además, la Asociación de Exportadores Pesqueros de Bangladesh (BFFEA), quien es el mayor grupo en la industria, no puede reconocer que las principales debilidades de esta industria se encuentran en el alimento, químicos y larvas usados como insumos. Estos insumos son importados principalmente de China. El uso de insumos de baja calidad y frecuentemente contaminados da como resultado camarones de baja calidad. Estos camarones de baja calidad obtienen bajos precios en el mercado, y se ubican en la parte final de la cadena de abastecimiento. La industria necesita estrategias integrales que ayuden a mejorar las condiciones de los agentes económicos a todo nivel social, económico y político.

Las siguientes propuestas parten del punto de incorporar las consideraciones socio-políticas locales en la política industrial. Para hacer esto, el Gobierno de Bangladesh y los investigadores deben implementar un estudio económico de impacto y vulnerabilidad, con la finalidad de construir una estructura para la política nacional.

Primero, las políticas deben regular, recompensar, y penalizar a las entidades privadas pero no deben tratar de compensar el impacto económico. Si una crisis imprevista crea un impacto económico en donde se requiere compensación, la política no debe discriminar a los actores afectados en la industria. Por ejemplo, toda la industria sufrió la prohibición de 1997, pero los incentivos se entregaron a los dueños de las fábricas y exportadores y no a otros actores. Los receptores de los incentivos del gobierno deben encontrarse bajo auditoria de terceros para verificar el cumplimiento de los objetivos sociales y económicos, como la creación de empleo, incremento de la exportación, o mejoras tecnológicas.

Segundo, Bangladesh necesita mejorar las políticas de importación para asegurar la calidad. La política puede apoyar a los productores regulando las importaciones para la aceptación básica  de los insumos, como por ejemplo análisis de la contaminación en larvas de camarones y alimento. En vez que los laboratorios del gobierno se han el único punto de control, los consumidores de estas importaciones deberían recibir entrenamiento, tecnología y herramientas básicas para sus propias evaluaciones.

Tercero, se necesitan de políticas cíclicas para proteger los empleos e ingresos, y para proveer una adecuada seguridad social en tiempos de problemas económicos y desastres naturales. El Ministro de Finanzas, El Ministro de Industrias o el Ministro de Reforma de la Tierra deberían evaluar la forma de incluir un completo análisis costo-beneficio de los efectos distributivos del presupuesto propuesto, tasas, o iniciativas de reformas de los terrenos que consideren cada grupo de la industria.

Cuarto, se debe promover la asociatividad en la base de la cadena productiva. Este segmento informal debería tener incentivos para responder y resistir las políticas de explotación y discriminación, pero la informalidad de sus negocios, inseguridad, y la sumisión al poder político local dificultad su fuerza colectiva. La carencia de fuerza colectiva genera la falta de presencia política para presentar sus necesidades al gobierno y exportadores.

Quinto, Bangladesh debería diversificar sus modelos de comercio para encontrar espacios de maniobra política. En vez de depender en EEUU y UE, Bangladesh debería concentrase en explotar otros mercados de Oriente Medio y mercados emergentes en China y los países africanos. Esto proveerá a los productores de camarón mas espacio para mejorar sus actividades mientras se busca nuevos mercados.

Sexto, países como Bangladesh, con falta de soporte institucional, necesita rigurosamente y cuidadosamente considerar las propuestas de seguros internacionales para los países que enfrentan problemas de oscilación de precios y barreras no-tarifarias al comercio. Como el seguro esta diseñado para responder a problemas monetarios, pero no esta acorde a las crisis socio-políticos que los pobres encuentran a diario.

Pero esto no es lo último, el sector camaronero de Bangladesh necesita de inmediato, de políticas y programas en las siguientes áreas: establecimiento de instituto de investigación para incrementar la productividad y para desarrollar vacunas para los virus, adhesión a los estándares de calidad según lo requerido por los compradores, y negociar y consultar con las ONGs que se oponen al cultivo de camarón.

Nazia Habib es un estudiante visitante en Economía, Universidad de Columbia
Md. Saidul Islam es un Consultor de la Naciones Unidas, New York


Este articulo fue presentado en la conferencia "Bangladesh in the 21st Century" realizado en la Universidad de Harvard (13-14 de Junio).