QUILCENE.- Por años la frase no escrita de los hatcheries de moluscos en el noroeste de Pacifico fue “Mejores ostras a través de la ciencia.”

 

Los científicos aparejaron las poblaciones con mayor reproducción y crecimiento para producir ostras mas gordas y agradable para consumir crudas o fritas.

Ellos evaluaron el código genético para seleccionar los rasgos mas deseable de las ostras del Pacifico (importado del Japón), la principal cosecha de la acuicultura mundial (4.5 millones de toneladas al año por un valor de $ 3 billones).

Con la reproducción selectiva y la huella genética, ellos estuvieron en el camino para desarrollar una súper ostra resistente a la mortalidad del verano.

Repentinamente, la investigación en la ostra cayó debido a la aparición de una bacteria que mato a billones de larvas de ostras en la costa oeste.

El primer brote, en el 2005, trajo abajo el programa de reproducción de ostras que venia ejecutando la Universidad Estatal de Oregon en Newport. “Hemos visto como nuestras larvas morían,” dijo el profesor de pesca Chris Langdon, “y no sabíamos porque.”

Luego la bacteria arraso los hatcheries comerciales en Washington y Oregon, reduciendo la producción y generando la escasez de semilla de ostras, necesarias para el cultivo en las granjas desde el sur de California hasta Canadá.

La ciencia identifico al culpable, una cepa de bacteria llamada Vibrio tubiashii, que no es peligroso para los humanos pero si para las larvas de ostras. Las bacterias atacan a las larvas en su fase vulnerable, el estado de larva nadadora antes de que se asienten en el fondo.

La proliferación del Vibrio parece estar relacionado a las aguas cálidas en los estuarios y la escasez de oxígeno en las denominadas “zonas muertas” que aparecieron esta década frente a las costas de Oregon y Washington, dijeron los investigadores.

Los científicos notaron que V. tubiashii tiene una ventaja sobre otras formas de vidas microscópicas. Esta bacteria prospera en zonas escasas de oxigeno, en la materia en descomposición de plantas y animales del fondo del mar. Cuando alcanzan la superficie a través de las corrientes, V. tubiashii cambia su estrategia de supervivencia proliferando en aguas calidas y bien oxigenadas.

Los productores vienen solicitando la ayuda de los investigadores en las universidades, y además están pidiendo fondos de emergencia al Congreso para la búsqueda de soluciones.

Gary Richards, un investigador de USDA en la Universidad de Delaware, viene evaluando muestras de agua para encontrar virus, o bacteriófagos, que puedan buscar y destruir al V. tubiashii. Las bacterias marinas frecuentemente tienen muchos enemigos naturales.

Fuente: Journal Now