Por Juan Zapata Pacheco
NUEVO LÉON.- Con el trabajo “Estrategias de Alimentación para el cultivo de larvas de catán (Atractosteus spatula)”, los doctores Roberto Eduardo Mendoza Alfaro y Carlos Javier Aguilera González, de Facultad de Ciencias Biológicas, obtuvieron el Premio de Investigación 2008 en el área de Ciencias de la Tierra y Agropecuarias.

 

El catán (Atractosteus spatula) es la especie sobre la cual un grupo de investigadores han centrado su atención. Una especie extinguida en Nuevo León que ha comenzado a repoblarse al descubrir mecanismos más eficaces para su reproducción.

El doctor Roberto Eduardo Mendoza Alfaro explica que “las poblaciones se vinieron abajo por la pesca desmedida y por el hecho de no existir normas para regular su captura”.

Este pez, que también representa una tradición alimentaria en el norte de México, se encuentra en Tamaulipas y recientemente de nueva cuenta en Nuevo León, donde ha comenzado a repoblarse en la presa del municipio de China donde ya hay catanes de más de un metro de longitud.

“Lo que hicimos fue no solamente el trabajo en sí de diseñar las dietas. Tuvimos que hacer varios estudios fisiológicos primero, para ver qué tipo de dietas le podíamos dar a la especie. Y esto es por el hecho de que no se les puede dar cualquier dieta cuando las larvas acaban de eclosionar, cuando salen de los huevecillos, porque no están preparados fisiológicamente para esto, es decir, no tienen las enzimas necesarias para poder digerirlas.”

Luego de varios estudios de enzimas pudieron dilucidar cuándo la especie puede digerir dietas más complejas; también desarrollaron métodos para evaluar la eficiencia de ellas.

“La extinción se debió también a la contaminación; de hecho otro de mis compañeros está haciendo un estudio de los catanes, pero como especie centinela. Como esta especie resiste mucho a la contaminación, lo que estamos haciendo es trabajar sobre varios órganos, y ver el tipo de enzimas que se activan con la contaminación y de esta manera saber qué tanto están afectando a las otras especies.”

La reproducción fue también otro tema abordado. Dado que la especie no presenta dimorfismo sexual, es muy difícil saber cuáles son hembras y cuáles machos. Generalmente el proceso era matarlos y ver las gónadas.

“Nosotros desarrollamos un marcador bioquímico por medio del cual ya sea por una toma de sangre o por la piel podemos saber si son hembras o machos. Esto nos dio la pauta también para poder establecer protocolos en cuestión hormonal”, explicó Mendoza Alfaro.

Dado que se ha conseguido la reproducción de esta especie fuera de su temporada natural, el investigador destacó que ya se puede hablar de una alternativa comercial, dado el buen precio que se vende en el mercado. Además, ya que el catán da mucha batalla al ser capturado, se ha vuelto popular para la pesca deportiva.

Fuente: Universidad Autónoma de Nuevo León