VIGO (El País).- La guerra del mejillón llegó ayer a la asociación de cocederos, principales clientes, junto con las firmas de conservas, de los productores gallegos. Su presidente, Serafín Santórum, cree que con una subida de precios del 8%, la comercialización del producto se vuelve "inviable" por la competencia de otros países.

 

Su temor ahora es que los distribuidores prescindan del trabajo en los cocederos para soportar ese aumento de precios, lo que abocaría a éstos "a desaparecer". En todo caso, una de las primeras consecuencias, que ya apuntaron desde la Asociación de Fabricantes de Conservas, será "la caída de la demanda" de este marisco.

Por su parte, las organizaciones de bateeiros Pladimega y Arousa Norte se defendieron ayer aclarando que venden al mismo precio que hace diez años.

Según ellos, la propuesta que presentaron a sus clientes es igual a la aprobada en 1998, a pesar de que "desde entonces, el coste de la vida ha subido un 30%". Acusan a la patronal de la conserva de "ejercer la tiranía", a la que responderán "con la unión del sector". "Por supuesto que las conserveras tienen todo el derecho, en un sistema de libre mercado, a comprar o no mejillón gallego. Pero si quieren hacerlo tendrán que pagar su calidad. En eso hay total unanimidad", aseguró Pladimega en un comunicado.

"El gerente de Anfaco, Juan Vieites, es muy libre para decir que comprará mejillón foráneo. Pero que recuerde que a partir de ahora, si lo hace, tendrá que explicárselo al consumidor". Los productores confían en que la Denominación de Origen Protegida les ayude a distinguir su producto del foráneo.

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