Los investigadores de la Universidad de Ciencias Agrícolas han revelado que un componente del aceite de ajonjolí agregado al alimento para peces, puede permitir que los salmónidos produzcan ácidos grasos omega-3 a partir del ácido linoleico que se encuentra en los aceites vegetales.

 

Este descubrimiento, que gano el Premio a la Innovación DSM en AquaVision2008, puede permitir a los productores de alimentos de peces duplicar su producción a pesar de mantener el mismo nivel de aceite de pescado, mientras que permiten a los peces de crianza mantener el contenido de ácido graso omega-3 (DHA), lo que convierte al pez en un alimento saludable para el consumidor.

La Profesora Jana Pickova, quien lidera el equipo de investigación, explicó: “Conocemos por la literatura que las sustancias de muchas especies de plantas son moduladores activos en el metabolismo animal. Ejemplos de estos son los antioxidantes, estrógenos vegetales y otros. Por ejemplo, encontramos informes de Japón que mostraron incremento en los niveles de omega-6, así que pensamos que es posible estimular los niveles de omega-3. Exploramos el potencial de algunos de estos compuestos para modular el metabolismo de los lípidos y para proveer un efecto positivo sobre el contenido de EPA y DHA en los filetes de pescado. Mi colega Sofia Trattner investigó el ajonjolí y la composición de su aceite. Esto nos condujo a probar un componente del aceite, un lignan (compuesto químico de los vegetales) conocido como sesamin, en la alimentación de trucha arco iris. Los alimentos experimentales usados contenían aceites de linaza y girasol, y fueron elaborados con harina de pescado desgrasada para minimizar el aceite marino presente. Solo uno tuvo sesamin.

“El alimento de peces en base a la dieta de sesamin tuvo altos niveles significativos de DHA, hasta un 37% en comparación con el grupo control que fue alimentado con una dieta que no contenía sesamin. Este DHA extra provino del proceso metabólico del pez, estimulado por el sesamin, que convierte el ácido linolenico en DHA. No hemos visto efectos adversos sobre el crecimiento o salud del pez. En un estudio paralelo, encontramos resultados similares en el cual el ácido a-lipoico incremento los niveles de EPA.”

Las pruebas iniciales fueron con truchas de 50 gr, y el trabajo continua con una segunda prueba que se inicio con peces de 300 gr. Los resultados estarán disponibles la próxima primavera.

La Profesora Pickova concluyó: “Si este trabajo puede ser trasladado a nivel comercial, podremos tener un incremento significativo de la cantidad de alimento para peces que producimos del aceite de pescado, lo que es una vía sustentable.”

Fuente: Fish Up Date