Oregon. Investigadores de las Oregon Health & Science University creen que el descubrimiento de un grupo de genes de una bacteria que protege a los invertebrados marinos del musgo de los predadores, puede ser el primer paso para la obtención de drogas anti-cancerígenas.

 

Margo Haygood, Ph D., profesor de sistemas ambientales y biomoleculares en la Escuela de Ciencia e Ingeniería de OHSU, detalló que su equipo de investigación descubrió un gran grupo de genes en una bacteria que protege la larva del briozoo marino Bugula neritina.

La bacteria, Endobugula sertula, actúa como un simbionte para el huésped briozoo, segrega una molécula bioactiva que hace que la larva se ha desagradable para los peces predadores. Pero esta molécula, conocida como bryostatin, también confunde a una variedad de líneas de células cancerigenas.

“Las larvas son cubiertas con una piel de bryostatins” dijo Haygood. “Ellos necesitan esta clase de protección. Nosotros también hemos descubierto que hay bryostatins en las estructuras de asentamiento de los adultos, tal vez para ayudarlos a mantener su territorio. Pero su principal función es proteger a las larvas”.

Los científicos tienen tiempo investigando el bryostatins, particularmente de un tipo de compuesto llamado bryostatin1, que tiene propiedades anti-cancerigenos, incluido una actividad en contra del cáncer pancreático y renal, leucemia, linfoma y melanoma, que envuelve un cambio mediante el cual hace que las células cancerigenas funcionen como células normales. Bryostatin 1 se encuentra aun en fase I y II de las pruebas clínicas solas y en combinación con otras drogas.

Pero el problema es obtener el bryostatins en las cantidades necesarias para el desarrollo farmacéutico. El cultivo de la bacteria, por ejemplo, es un desafío debido a que los organismos no se adaptan bien a las condiciones fuera del rango que tienen en su huésped briozoo. En suma, la acuicultura del briozoo para producir el compuesto es muy cara.