PISCO (El Comercio).- Antes de que despunte el alba, o cuando el sol se oculta en el horizonte del litoral de Pisco, Magdalena Vargas Mayhuiri acude puntual al muelle de San Andrés y, afanosa ella, busca entre las jabas de plástico que comienzan a desembarcar los curtidos pescadores los mejores ejemplares marinos que el mar entrega.

 

Con especial interés, la joven Magdalena y sus compañeras aguardan a que las especies sean seleccionadas por algún comprador, a quien solo le piden que les entregue las pieles de los pescados, luego de ser retiradas.

"Tratamos de que esta sea retirada con cuidado para que conserve su tonalidad. Escogemos la piel de lenguados, meros, corvinas, congrios, rayas y tollos, así como de tilapias y lisas y, ocasionalmente, peces diablos y pericos. En todos estos casos buscamos que la piel conserve las escamas, que permitirán darle el acabado perfecto al producto final", explica esta ocurrente artista.

Una vez escogidas las pieles, se lleva a cabo un tratamiento de limpieza y 'encalado', que consiste en sumergirlas en una solución de agua y cal para eliminar los restos de carne que hayan quedado adheridos, así como la grasa y otros residuos.

Luego, las hermosas pieles pasan por una solución química que elimina las partículas, proteínas, vitaminas y fibras para evitar su putrefacción, pero sobre todo eliminar el característico olor del pescado, explican Hugo Quesada Mori y Fidel Bustamante Basurto, capacitadores de este programa en curtiembre de piel de pescado que ha permitido a 60 mujeres de este distrito, la mayoría de ellas madres solteras o separadas, encontrar una posibilidad de autosostenimiento.

Una vez que estas pieles son trabajadas, sirven para elaborar bolsos, carteras, portallaves, estuches para anteojos, correas, billeteras y, próximamente, zapatos. Renato Sabogal Silvestre y Lily Céspedes son los responsables del desarrollo de este singular programa realizado por la Escuela Mayor de Gestión Municipal, que dirige el ex alcalde de Villa El Salvador, Michael Azcueta, y que cuenta con el aporte económico de Fons Catalá de Cooperació al Desenvolupament de España, así como la ONG Desolindeho, que proporcionó la maquinaria necesaria para el funcionamiento de este primer taller de capacitación de mujeres en condición de pobreza.

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