Bélgica, CORDIS Noticias

Cada año la población mundial consume más de ciento sesenta millones de toneladas de pescado. Casi la mitad de esa cifra se produce en entornos controlados, es decir, no se capturan peces en libertad sino que se crían. Esta actividad, llamada acuicultura, se remonta a hace miles de años y hoy por hoy se ha erigido en una positiva alternativa a los recursos naturales del mar, sometidos a la sobreexplotación. En un taller organizado recientemente por los proyectos Reprofish y AquaBreeding (financiados con un total de 383.014 euros por la Unión Europea), se hizo un repaso a las iniciativas que hay en marcha para perfeccionar las prácticas de la industria y mejorar la calidad de los peces y demás animales acuáticos que se crían en Europa.

Pese a que la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) asegura que la acuicultura puede ser actualmente el sector de producción de alimentos donde se registra el mayor crecimiento, sin duda no se trata del más nuevo, ya que la piscicultura ya se practicaba en China y Egipto en 2.500 a.C. No obstante, constituye una de las soluciones más prometedoras al continuo crecimiento demográfico mundial y la intensa explotación correspondiente a la que se someten las fuentes de alimentos del planeta.

«La mayor parte del pescado consumido hoy en día en muchos restaurantes proviene de la industria acuícola», aseguró el Dr. Olivier Kah, coordinador de Reprofish, proyecto financiado por el Sexto Programa Marco (6PM) y que se dedica a mejorar la comprensión de la investigación relativa a la reproducción de los peces así como a favorecer el acceso a esta investigación y su divulgación.

«La acuicultura es importante, porque supone un medio alternativo de nutrir a la población y al mercado de importantes proteínas que, de lo contrario, habría que buscar en los océanos. Los productos del mar poseen un valor nutritivo muy alto y por eso diversos organismos de medicina los recomiendan encarecidamente por sus beneficios para la salud y, concretamente, para prevenir enfermedades cardíacas», recordó el Dr. Kah. Además, señaló, ante la realidad actual, caracterizada por la sobrepesca, la contaminación y el calentamiento global, progresivamente se irá recurriendo más a la cría de especies como forma de evitar la extinción de especies acuáticas.

Una de las actividades más destacadas del proyecto Reprofish que coordina el Dr. Kah fue un encuentro de tres días celebrado este mismo mes. En él se dieron cita representantes de la industria (incluidos directores de piscifactorías y responsables de criaderos) y científicos de Europa para repasar los conocimientos más importantes relativos a la reproducción ictiológica así como sus aplicaciones industriales. Durante el encuentro se prestó especial atención a definir las posibles lagunas de la investigación y a las prioridades en este campo, al objeto de fijar una estrategia para algunas de las especies más comunes criadas en Europa, como la trucha arco iris, la carpa común, la lubina, el pargo, el rodaballo y el salmón (Europa acapara la mayor parte de la producción mundial de salmón).

«La reproducción es vida», manifestó el Dr. Kah. «Si los animales no se reproducen, se interrumpe la cadena. Se trata de una función muy compleja en la que influyen un gran número de factores internos.»

«Influyen desde las características del organismo y los procesos que se dan dentro del mismo hasta las condiciones del entorno (como la temperatura). Todo ello determina que el organismo esté listo para la reproducción o no. Esto es lo que intentamos comprender, el porqué de que un pez empiece a reproducirse, cómo controlar este mecanismo a la perfección y cómo aprovechar estos conocimientos para criar peces.»

Como es lógico, si la reproducción representa la función biológica, la piscicultura es una actividad complementaria que implica planificar el apareamiento de los animales para lograr objetivos concretos, como mejorar rasgos de calidad y bienestar y resistencia a enfermedades, según explicó el Dr. Hervé Chavanne, coordinador de AquaBreeding.

Una cuestión que atañe a todo programa de cría es el método más adecuado de elección del animal, cosa que en realidad debe considerarse en la cría de cualquier gran mamífero del mundo, señaló el Dr. Chavanne. «Un programa de cría debe establecerse de manera que permita que los animales producidos en el sistema se ajusten a lo que desea el productor, pero también, y por encima de todo, a lo que desea el consumidor.»

El primer programa de cría acuícola en Europa comenzó en Noruega hace relativamente poco tiempo, en la década de los setenta. Los resultados de un estudio realizado por el consorcio de AquaBreeding indican que en Europa hay alrededor de 30 organizaciones de cría que tienen en marcha entre 30 y 35 programas. Según dijo el Dr. Chavanne a CORDIS Noticias, el objetivo es dar lugar a una industria acuícola formada por piscifactorías en los que sean habituales los programas de cría.

El taller fue el colofón a los dos años de trabajos del proyecto AquaBreeding. Entre sus objetivos estaban integrar las prioridades investigadoras y la visión de futuro de los interesados en la cría acuícola en Europa en dos Plataformas Tecnológicas Europeas (PTE): la PTE de la Cría y Reproducción Animal (FABRE-TP) y la PTE sobre Acuicultura (EA-TP).

Para obtener más información, consulte:

Reprofish

AquaBreeding

Plataforma Tecnológica Europea de la Cría y Reproducción Animal (FABRE-TP):

Plataforma Tecnológica Europea sobre Acuicultura (EA-TP) .