Por: Manuel Barral
A CORUÑA (La Opinión Coruña).- La posibilidad de producir merluza en cautividad está cada vez más cerca gracias a las investigaciones realizadas por científicos gallegos del Instituto Español de Oceanografía.

 

El Centro Oceanográfico de Vigo está inmerso en un proyecto para el cultivo de esta especie, denominado Culmer, que ha conseguido trasladar ejemplares desde el mar logrando buenos niveles de supervivencia y alimentarlos en cautividad tanto con pescado vivo como congelado antes de pasar a suministrarle pienso. El siguiente paso es lograr un stock de reproductores que tengan crías para entonces analizar el posible cultivo de esta especie mediante el seguimiento de su crecimiento, la aparición de patologías o los problemas de alimentación. Si los cálculos de los investigadores se cumplen, en 2009 el IEO contará con un buen número de ejemplares maduros que permitirán analizar la evolución de la especie en cautividad.

"El objetivo final es tener un stock de reproductores para lograr crías e ir recogiendo datos sobre su alimentación, crecimiento, etc. Aunque con los ejemplares que tenemos ahora en cautividad ya hemos visto un poco sus peculiaridades en cuanto al crecimiento", explica José Iglesias, uno de los investigadores del proyecto Culmer.

El trabajo de los profesionales del IEO se inició con la captura a principios de año de 584 pescadillas de entre 25 y 30 centímetros, de las que, tras la mortalidad en el traslado y la de los primeros días en cautividad, han quedado 250 ejemplares, lo que los científicos consideran muy positivo.

Tras su traslado a las piscinas del oceanográfico y conseguir la aclimatación al nuevo medio, los investigadores alimentaron a los ejemplares con pescado vivo y, "aunque es muy difícil conseguir que la merluza lo coma", lograron que se alimentara. Dos meses después pasaron a suministrarle materia inerte, pescado fresco y congelado, y la supervivencia de la especie se mantiene. "La idea es pasar al pienso, algo más compensado, porque ahora están con mucha sardina y poco pescado blanco", destaca Iglesias.

Estos pasos ya suponen importantes avances en los estudios sobre el cultivo de la especie puesto que "es la primera vez que se consigue en periodos prolongados un buen crecimiento de la especie". "Es el único dato de captura, aclimatación, alimentación y estudio de la especie en un periodo prolongado de más de tres meses", apunta el investigador del IEO.

Con los algo más de 200 ejemplares que los investigadores esperan que sobrevivan al cambio de alimentación mediante pienso, se prevé que en 2009 haya en torno a 100 individuos en plena madurez que realicen las primeras puestas. "Por el tamaño y la edad que tienen actualmente, creo que podrían ser reproductores el año que viene y que tuviesen las primeras crías", expone Iglesias.

Con esas primeras larvas, los investigadores podrán analizar la respuesta de la especie en cautividad, los problemas de crecimiento, las patologías e incluso la rentabilidad, con lo que, de obtener resultados positivos, las empresas podrían empezar a cultivar la especie.

Según los expertos, hay tres factores fundamentales que determinan que un pescado sea apto para el cultivo o no: los comerciales -que haya demanda, buen precio y posibilidad de distribución-, las características de crecimiento y la resistencia a las enfermedades, para que no tengan problema de supervivencia. "El crecimiento es uno de los más importantes. Si la especie logra rápido una buena talla, es viable, mientras que si tarda mucho es posible que no sea rentable por ser muy largo el periodo de cultivo.

Precisamente, la merluza es una de las especies más importantes para el sector pesquero gallego y una de las más demandadas por los consumidores, lo que hace que conseguir su cultivo sea una de las prioridades de los científicos gallegos. En caso de que se lograse el cultivo de la especie, los expertos apuntan que la importancia de la merluza en el sector acuícola podría ponerse a la altura de pescados como el rodaballo.

Merluza austral en Chile

Los logros alcanzados por los investigadores gallegos para conseguir el cultivo de la merluza no tienen precedentes en Europa. “Es la primera vez que se consigue en periodos prolongados en cautividad el crecimiento de la especie y los primeros datos que se obtienen sobre aclimatación, alimentación y crecimiento”, explica el biólogo José Iglesias.

El único proyecto similar al gallego lo hicieron investigadores chilenos en la merluza austral, que es una especie más resistente que la europea. Sin embargo, el proyecto chileno ya ha finalizado y el estudio gallego es el único que actualmente está dando importantes resultados, según los profesionales del IEO.

Fuente: http://www.laopinioncoruna.es