Por: Iván Olivares
Confidencial , Nicaragua

La multimillonaria española Pescanova, que representa una de las más grandes inversiones extranjeras hechas en Nicaragua en el 2008, llegó a nuestro país de casualidad, casi ‘de rebote’, según lo explicó Roberto Ferrón Cosme, Gerente de Laboratorios, y Director Técnico de la multinacional en Nicaragua.

 

En el 2002, Pescanova compró a Antártida, una empresa española cocedora de mariscos, y al hacerlo, detectaron que ésta era dueña de un tercio de SERVICOMSA, empresa que operaba en Chinandega, procesando entre otras especies, el camarón vannamei, que en España se vende cocido y sin quitarle la cabeza.

“Si tenemos un tercio, compremos otro tercio, (que pertenecía a la empresa española de Antonio Ricardo), y estaba el otro tercio que pertenecía a Luis La Fuente, un español con más de 30 años de vivir en Nicaragua”, explicó Ferrón.

Después de comprar el segundo tercio de la compañía, Pescanova envió a Nicaragua a Ferrón para que negociara con La Fuente, “y le compramos su participación”, lo que incluyó las seis granjas que éste tenía, las que se encuentran en Poneloya, Playa Grande, etc.

“Confiamos en él porque es español, apostamos por él (porque él conocía el sector), para comprar otras granjas, otras empresas”, pero faltaba algo, una planta de procesos, “y así fue como se decidió comprar CAMANICA”, que era propiedad de una empresa estadounidense, explicó.

Con las seis granjas de SERVICOMSA en sus manos, (manteniendo a La Fuente como gerente de aquella), la ibérica empezó a sopesar sus posibilidades de expansión, por lo que “comenzamos a buscar la posibilidad de comprar una planta de procesos, para producir el camarón, procesarlo nosotros mismos, exportarlo, y así tener el ciclo cerrado”, recordó.

Fue entonces cuando se encontraron a CAMANICA, que tenía en operación una planta de procesos, “no muy moderna, pero que estaba trabajando, así es que decidimos comprarla junto con las granjas asociadas” añadió.

Gracias a esas iniciativas, Pescanova, un grupo corporativo integrado por 34 empresas en 17 países de los cinco continentes, aterrizó en Nicaragua, donde ahora opera una gigantesca planta de más de 20,000 metros cuadrados, que emplea a 2,300 personas, la mayoría del área de Chinandega.

Dado el interés de Pescanova por surtir el mercado europeo y estadounidense desde su nueva adquisición en Nicaragua, la empresa se dio a la tarea de construir la planta “grande y moderna” que necesitaban, con capacidad de procesar suficiente camarón, lo que les llevó a crecer comprando tierras, granjas en desuso, pedir nuevas concesiones y crear nuevas granjas, para poder ‘alimentar’ su nueva planta de procesos.

¿Qué posibilidades vieron en Nicaragua que les convenció de hacer aquí una inversión de ese tamaño?
“De aquí sacamos la materia prima; Nicaragua tiene las condiciones ambientales para el cultivo del camarón vannamei; había granjas, hay capacidad técnica, hay gente que sabe hacerlo, sólo quedaba impulsar un poquito más ese potencial”, dijo Ferrón.

La destrucción de las capacidades productivas causadas por el huracán “Mitch” una década atrás, se conjugó a favor de la empresa española.

“Nicaragua tiene unas 12,000 hectáreas concesionadas para cultivo, pero sólo 6,000 escasas estaban aprovechándose, sobre todo después del Mitch, que causó una gran mortandad, e hizo que muchos empresarios no pudieran arrancar de nuevo a seguir invirtiendo y se quedaron vacías”, recordó.

“Ahora, aunque la mayor parte de nuestro camarón se produce en granjas de nuestra propiedad, necesitamos comprar su producción a terceros para alimentar esa planta tan grande, con la que podemos procesar la mayor parte (unas 5,000 toneladas) de toda la producción de Nicaragua”, a la que Ferrón calculó en “casi 7,000 toneladas anuales”.

Un atractivo extra para decidirse a hacer una inversión de ese tamaño, fue el hecho que “la planta está bajo el régimen de zona franca, y todo su producto es para exportación. Hay mucho mercado europeo, sobre todo España, Italia, Portugal, donde vendemos el camarón entero con cabeza”, detalló.

Régimen de zona franca y concesiones

¿Cuál fue la evaluación del clima de negocios que hicieron ustedes?
“Durante la inauguración, el presidente de Pescanova decía que Nicaragua tiene el clima ideal para el desarrollo del camarón. A nivel económico, hay unos condicionantes ideales, porque en el tema de exportación, la distancia a Estados Unidos y Europa es positiva”, dijo Roberto Ferrón, Gerente de Laboratorios en Nicaragua.

¿Y en el tema de la propiedad y la seguridad jurídica?
“El tema de la seguridad jurídica no es tan sencillo aquí. El tema de la propiedad más o menos. Hay que tener en cuenta una cosa: la planta trabaja bajo un régimen de zona franca, pero depende del camarón que se cultiva en las granjas, en muchas de las cuales todavía hay un régimen que está un poco volátil, y es el tema de las concesiones. Son muy poquitas granjas en propiedad: casi todo son concesiones”.

“Si podemos hacer un resumen, la confianza que ahora tiene PESCANOVA en insertarse en un proceso de este tipo, montando una planta de procesos tan grande y novedosa, y tener la dependencia de las granjas, sabiendo que las granjas no están en propiedad, es un detalle muy importante”.

“Se ve que hay confianza en que el Estado vaya fomentando, y que haya un trabajo legislativo que realmente organice eso para que diga: es una concesión por cuánto… ¿por diez años? Pero que sea renovable, porque si no, no vas a darle productos mañana a la planta de procesos”, vaticinó.