JUNIN DE LOS ANDES (Río Negro).- Los salmones y truchas que pueblan los cursos de agua de la región y que año a año consolidan a la zona como meca de la pesca con mosca, tienen su origen en lagos y ríos de Estados Unidos y Alemania, según confirma un informe de rastreo genético que se presentó aquí, en oportunidad de la "Fly Expo 08".

 

Entre otros logros, la investigación permitirá ahora orientar las futuras siembras a partir de los orígenes genéticos que han demostrado ser más exitosos en los ambientes de la región.

La ponencia estuvo a cargo de Pablo Núñez, uno de los autores del trabajo realizado mediante análisis genéticos del salmón del Atlántico (Salmo salar L.), trucha arco iris (Oncorhynchus mykiss) y trucha marrón (Salmo trutta ).

Los rastreos llevan hasta el lago Sebago y el río McCloud en Norteamérica, y hasta el río Elbe en Alemania.

El equipo de investigación estuvo integrado por especialistas de la Universidad de Massachusset, Estados Unidos; Universidad de Oviedo, España, y la Subsecretaría de Desarrollo Económico de la Provincia de Neuquén, en la que se desempeña Núñez.

Los resultados del informe fueron publicados en el "Journual of fish Biology Fisheries Society of the Britsh Isles"

Las poblaciones de peces fueron analizadas mediante el uso de marcadores genéticos secuenciales o genes amplificables mediante PCR (reacción en cadena de las polimerasas), a partir de muestras de tejido procedente de escamas para la extracción de ADN.

Por lo tanto, los muestreos no destructivos no requirieron del sacrificio de los animales estudiados.
 
La historia
 
Conviene señalar que el poblamiento de los lagos y ríos de la región con especies de salmónidos data de hace más de un siglo.

Las primeras evidencias históricas sobre el tema se remontan al año 1900, cuando el Ministro de Agricultura ordenó que se hicieran estudios para planear la importancia del recurso ictícola en la Patagonia.

Así, el naturalista italiano Felipe Silvestre exploró el río Santa Cruz hasta sus nacientes y estudió la posibilidad de introducir el salmón del Atlántico en los ríos de la Patagonia.

En 1903 se contrataron los servicios de uno de los hombres más competentes en la materia y que en ese momento se hallaba al frente de la división de Piscicultura del Departamento de Comercio de los Estados Unidos, John Titcomb, quien hizo nuevos relevamientos y clasificó las especies de salmónidos de interés para introducir en la región.

Sin embargo, desde entonces no había certezas sobre las trazas genéticas de los salmones y truchas que resultaron con adaptación exitosa.

En efecto, los orígenes pueden ser varios y diversos, pero el objetivo es sostener aquellos que han demostrado mayor adaptabilidad. De hecho, el estudio fue motivado justamente por una disminución en las capturas de salmón, que se viene notando en los últimos años.

El llamado Salmón del Atlántico tiene sus ambientes regionales en los lagos Traful, Currhué y Epulafquen, pero, por ejemplo, en este último ya virtualmente no se consiguen capturas.

Para los expertos, el declive del salmón estaría motivado por la competencia por el alimento con otros peces. En contraste, en ese ambiente las truchas se muestran muy vigorosas y en plena expansión.
 
La procedencia
 
El estudio realizado determinó que el origen del "salmón del Atlántico" en los ambientes de Traful y Currhué se remontan al Lago Sebago, en los Estados Unidos.

También, los análisis demuestran evidencias de nuevos aportes genéticos procedentes de los grandes lagos de Norteamérica, atribuible a siembras efectuadas recientemente en Traful, exclusivamente.

A su turno, la trucha "arco iris" (Oncorhynchus mykiss Walbaum) se ha adaptado a los sistemas patagónicos sin mayores inconvenientes, volviéndose una de las especies de agua dulce más eminentes y difundidas en los distintos espejos de agua de la región.

Basados en el análisis genético, los investigadores concluyeron que su origen se remonta al río McCloud, de California, Estados Unidos.

La trucha marrón (Salmo trutta), según indican los estudios genéticos, se remonta al río Elbe, de Hamburgo, Alemania.

Las poblaciones de trucha marrón y arco iris persisten intensamente sin dar señales claras de declive. Aunque en la actualidad presentan una baja variabilidad genética, dice el estudio, esto no ha sido motivo para la exitosa adaptación de estas especies en los ambientes colonizados.

Existen diferencias interespecíficas en el crecimiento de los juveniles, que explican sus diferentes capacidades invasoras, puntualiza el informe de Núñez.

El estudio fue apoyado por el Consejo Nacional de Donación Español y una subvención del Gobierno Español y de la Universidad de Massachusetts.

Fuente: http://www.rionegro.com.ar