Por: Uxío Labarta
La Voz de Galicia , España

Uno de los grandes problemas de la acuicultura en Galicia es la falta de espacios no conflictivos para desarrollarla. Tanto en tierra como en mar. Por ello, disponer de una autorización o concesión en la lámina de agua o en terreno litoral para el desarrollo de la actividad acuícola es un bien, por escaso, altamente apreciado. Pero es además un bien intervenido: por la Administración y los Gobiernos.

 

Y esta falta de espacio, también las presiones económicas y sociales, y la complejidad y falta de valentía política para articular los concursos públicos que establece la ley, han llevado a una paralización en el desarrollo de nuevas empresas de acuicultura, limitándose las nuevas instalaciones a «concesiones experimentales» o a la ampliación de capacidades de plantas existentes en tierra. Todas, responsabilidad última de la Consellería de Pesca.

El cultivo de salmón se inició en Galicia en el año 1976 en jaulas flotantes y plantas en tierra. Su historia empezó en la ría de Ortigueira, siendo la única empresa hasta el año 1987. En 1991 existían dos instalaciones en tierra para engorde (Muxía y Valdoviño), construidas en 1989 con capital hispano-noruego, y 4 instalaciones de jaulas flotantes en las rías de Muros-Noia, Ares-Sada, Ortigueira y O Barqueiro, con una capacidad instalada de producción de unas 2.000 toneladas y una producción en dicho año de unas 500 toneladas.

Hace años que la planta en tierra de Valdoviño, Luso-Hispano de Acuicultura, perteneciente en sus orígenes al Grupo Corporación del Noroeste y hoy integrada en el grupo Isidro de la Cal, abandonó la producción de salmón, y tiene autorización para besugo y rodaballo. También hace años cerró la planta en tierra de Muxía, y las concesiones de jaulas en Muros-Noia, Ares-Sada, Ortigueira y O Barqueiro bien abandonaron la explotación o fueron autorizadas para besugo o rodaballo.

El cultivo del salmón en Galicia fue abandonado, tanto por dificultades de mercado como técnicas. La mayor parte de las empresas han cesado debido fundamentalmente a problemas parasitarios y microbiológicos, pero sobre todo a la inadecuación de las características ecológicas de las rías gallegas -carga de plancton con efectos de mucosidad branquial asociada y desarrollo de amebas, temperatura y problemas de crecimiento y reproductivos y salinidad elevada con efectos en excreción y regulación osmótica-, que dificultan el manejo del cultivo y precarizan más su rentabilidad, ya muy limitada por la competencia del salmón importado, pues a pesar de que en España existe un mercado consolidado de unas 20.000 toneladas, se encuentra ocupado mayoritariamente por el salmón noruego y escocés. Por ello no se comprende que, luego de haberse demostrado su inviabilidad, cuando debíamos de estar apostando por el futuro, y sobre todo por utilizar las concesiones experimentales para nuevos desarrollos e innovaciones que refuercen y amplíen cultivos rentables, arriesguemos autorizando jaulas de salmón en el corazón de Arousa. Amén.