Por: Antonio Horvath Kiss
El Diario de Aysén , Chile

La acuicultura en Chile ha tenido un crecimiento económico y laboral relevante en los últimos 25 años. El año 2007 generó MUS$ 2.200. Se vinculan directamente 30 mil empleos a esta actividad e indirectamente concatenan al menos 15 mil con más de 1.200 empresas pequeñas y medianas. A lo que hay que agregar 15 mil si se incluyen todas las labores del área.

 

La naturaleza de esta actividad es semejante a la agricultura y ganadería, para las cuales se requieren especiales medidas de bioseguridad y cuidado del medio ambiente. Particular atención hay que dar a la densidad y capacidad de carga de los sistemas ecológicos.

Para esto resulta imprescindible tener instrumentos de planificación para el uso del Borde Costero, de los cuerpos de agua dulce y del extenso y diverso mar interior de la Zona Austral. En muy pocas áreas se ha establecido esta zonificación de un modo participativo. En la Región de Aysén, después de 4 años se logró y sancionó mediante el DS 153 del 2005. También se ha hecho un avance a nivel de los municipios costeros de la Región del Bio Bío. En nuestro país se han activado algunas fuentes de enfermedades, como el Cáligus e introducido otras del Hemisferio Norte, como el virus ISA. Estas requieren de medidas de seguridad radicales, que llegan hasta el sacrificio de todas las especies.

Hace unos 15 años el Consejo de Salmoneros de Aysén a cargo de Guillermo Cruz, decidió hacer una barrera sanitaria hacia y desde Aysén, lo que respaldamos en el Congreso. La reacción fue que los salmoneros de la Región de Los Lagos lo acusaron de actitud monopólica, sancionándose al Consejo lo que se logró amortiguar parcialmente. Otros serían los resultados hoy de haber prosperado este tipo de medidas.

A lo anterior se suman: una agresiva campaña internacional en contra de la salmonicultura, cuando lo que se requiere es acondicionarla a normas ambientales, laborales y de instrumentos de planificación y la crisis financiera internacional. Esta importante actividad requiere también del respaldo del Estado para sostenerse, igual que la agricultura en sus momentos críticos, y para ello tiene garantías suficientes. Esto se logrará con mesas de trabajo regionales integradas por autoridades, empresarios, profesionales y trabajadores, incluyendo el sector pesquero artesanal e industrial; dando acceso a fondos de garantía, financiamiento y líneas de capital de trabajo, más un estricto cumplimiento de medidas de bioseguridad y cuidado del medio ambiente con una planificación de carácter participativa.