(La Segunda).- La PUCV trabaja en un proyecto de mejoramiento genético, junto a especialistas de otras dos universidades. Podrían obtenerse ejemplares de mejor sabor, peso, tamaño y color.  Dentro de la acuicultura nacional, el cultivo de moluscos es actualmente la segunda actividad más importante. Y en este último rubro, el ostión es “la estrella”.

 

Cada año, miles de toneladas del molusco salen del país, principalmente hacia Europa. La magnitud de los envíos sitúa a Chile como tercer productor a nivel mundial.
 
Pese a la envergadura de la industria, los procesos de selección y cruza de moluscos reproductores carecen de un método riguroso que permita conocer el origen de cada individuo y las diferencias entre ellos.
 
El académico del Instituto de Biología de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Jorge Escobar, explica que los productores seleccionan a los ostiones basándose en su apariencia, sin contemplar que pueden estar cruzando reproductores emparentados. Agrega que con este procedimiento corren el riesgo de perder potencial genético haciéndolos más vulnerables a contraer enfermedades, plagas y enanismo.
 
El genoma “bajo la lupa”
 
Entregar una solución a la industria es lo que busca el profesor Escobar, junto a un grupo de investigadores de las Universidades Católica de Valparaíso, Arturo Prat y Santiago de Chile.
 
Los especialistas identifican marcas presentes en el genoma del ostión y que se repiten originando características que diferencian a un individuo de otro. Las distinciones van desde sus propiedades hasta rasgos físicos.
 
A partir del trabajo de los investigadores, quienes cultivan el molusco contarán con información clave en materia de crecimiento, resistencia a enfermedades, tolerancia a cambios ambientales y capacidad reproductiva, entre otras.  

Lo anterior, a su vez, redundará en una mejorar productividad y competitividad del producto, pues se obtendrán ostiones con rasgos deseables de forma, tamaño, color, peso y sabor.  

En Chile hay 52 centros de cultivo
 
La industria del ostión en Chile está integrada por 27 compañías que poseen 52 centros de cultivo, en su mayoría concentrados entre las regiones de Atacama y Bio Bio. Son éstas las que se verán directamente beneficiadas con el desarrollo de esta tecnología.
 
El proyecto, que considera un financiamiento de 710 millones de pesos, se adjudicó un FONDEF a dos años que costea parte de esa cantidad. El resto son aportes de los planteles involucrados y de las 8 empresas asociadas.

Entre ellas se encuentran Cultivos Cholche, Hidrocultivos S.A., Pesquera San José y la Asociación de Productores de ostras y ostiones de Chile.

Fuente: http://www.lasegunda.com