Lima (El Comercio). Si aún no conoce a la Artemia, sepa usted que es el alimento vivo más demandado por la industria acuícola. Se trata de un crustáceo de agua salada que mide entre uno y dos centímetros y que alcanza la madurez diez días después de haber roto el huevo. La Artemia se encuentra en muchas partes del mundo, sin embargo el Perú tiene ventajas geográficas y climáticas para su crianza.

 

La amplia demanda de Artemia salina como alimento para especies hidrobiológicas no solo se debe a su condición de alimento vivo, sino especialmente a su altísimo contenido de proteínas (entre el 50% y el 60%). Por ser un filtrador no selectivo, la composición de la artemia está directamente relacionada con lo que come. Esto permite, también, usar la artemia como biocápsula para sumistrar fármacos.

De la misma forma, la artemia puede ser alimentada con ácidos grasos que pueden elevar su valor y el de los peces que las ingieran. La ingesta de ácidos grasos (a través de la artemia) eleva la tasa de supervivencia de las larvas de peces y crustáceos en los criaderos. El aceite con mayor contenido de estos ácidos grasos esenciales, así como de proteínas es el aceite de Sacha Inchi, almendra amazónica, que viene siendo domesticada en nuestro país desde hace algunos años.

La artemia enriquecida con Omega 3 y 6 duplica su valor comercial: un kilo de artemia sin enriquecer puede costar entre US$3,5 y US$5,28, mientras que el kilo de artemia enriquecida con omega puede llegar a US$8,64. Las camaroneras de Ecuador y la industria piscícola de Chile (rodaballo y lenguado), son potenciales mercados para la artemia (hoy se abastecen de EE.UU.).

¿Por qué el Perú? Porque tiene 2.000 kilómetros de costa entre Lima y Tacna, con una temperatura media todo el año y escasa o nula presencia de lluvias (que bajan la salinidad del agua), y por la gran cantidad de tierras eriazas y depresiones naturales en las que pueden instalarse los criaderos de artemia. También por la disponibilidad de nutrientes diversos para su alimentación (harina y aceite de pescado, polvillo de arroz y algas que están en el medio natural y pueden reproducirse en las pozas). Por último, en la costa puede obtenerse energía eólica y solar.

Pese a estas ventajas, es clave trabajar con personal altamente especializado, pues en el Perú ya hubo proyectos de artemia que no prosperaron por razones técnicas.

MÁS INFORMACIÓN
La información para este artículo se basa en el libro "Artemia", del ingeniero Jaime Llosa Larrabure. Para mayor información escriba a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. o llame al teléfono 9764-7873.
LAS CLAVES

1 Para que un proyecto empresarial artemícola justifique la contratación de un ingeniero, el área mínima debe ser de 6 hectáreas. Hay gobiernos regionales interesados en dotar de pistas y energía a los potenciales lugares para el desarrollo de este negocio.

2 La inversión en infraestructura para cinco hectáreas y para producir 3.500 kg de Artemia por hectárea al año es de unos US$77.000. Según los estimados del ingeniero Jaime Llosa, el gasto variable sería de unos US$43.000. Los costos pueden variar mucho si los criaderos se instalan en lugares que cuentan con energía.

3 La artemia se comercializa como biomasa congelada, deshidratada o liofilizada, y como quiste, que es una forma de resistencia de la especie. Cuando el quiste es puesto en agua salina, eclosiona y sale el nauplio (artemia joven). La mayor oferta de quistes en el mundo proviene del Gran Lago salado de Utah.

4 En el Perú, existe una cepa de artemia que produce un quiste más pequeño que el promedio, que puede ser alimento de peces y crustáceos en estados larvarios.

Fuente: http://www.elcomercioperu.com.pe