MANTA (El Comercio).- El aumento de los precios internacionales apuntalaron el crecimiento del sector de la pesca ecuatoriana en los dos primeros trimestres de este año.

 

Según el Banco Central, en el segundo trimestre la pesca creció un 12,80 frente al 4,50 del mismo período del año pasado. En cambio, el crecimiento de los primeros tres meses de este año llegó a 10,24.

Aunque los empresarios pesqueros y de la acuicultura aseguran que esa buena racha se acabó y no se reflejará en el último trimestre, pues la crisis financiera está impidiendo las exportaciones a los mercados de EE.UU. y de la Unión Europea.

Estas buenas ventas fueron lideradas por los segmentos de los productos elaborados del mar y el camarón. Luego le siguen el pescado y el atún.
 
Para Bartolomé Fernández, propietario de la empacadora Frigolab, el vendaval de  órdenes que se registraron a inicios del presente año para el despacho de dorado con valor agregado  fue motivador. “Se despachaban entre 20 y 30 contenedores al mes”.

El ‘boom’ del dorado fue valioso, pero también se pescaba  espada, wahoo y corvinas, especies que se vendieron con valor agregado, indica. El producto tuvo una buena demanda en el principal mercado, Estados Unidos, asegura.

Pero dice que ahora las ventas se han reducido por los efectos de la crisis. “Nosotros, quienes vivimos de la pesca blanca con sus  valores añadidos, que al final es un ‘delicatessen’, teníamos que despertar, acota el industrial.

Los 30 contenedores llenos de filetes, apanados, brochetas y porciones que se destinaban mensualmente “caímos a uno al mes”, expresa. El 90% iba a los hoteles y restaurantes de EE.UU.   

La respuesta del mercado de EE.UU. es simple. La gente ya no gasta generosamente  en comer fuera de casa, por ello la demanda se contrajo.

Lo mismo pasa en el sector camaronero. César Monge, presidente de la Cámara Nacional de Acuicultura, comenta que evidentemente fue un trimestre de crecimiento, con ventas históricas, pero la realidad ahora es caótica con la crisis.

Según el dirigente gremial, en el segundo trimestre se vendieron 85 millones de libras de camarón por USD 192 millones; mientras que de tilapia, se exportaron 4,8 millones de libras que dejaron USD 14 millones.

En el mismo período del año pasado, se enviaron 72 millones de libras de camarón por USD 150 millones y en tilapia fueron  6,8 millones de libras que arrojaron  USD14 millones.

Esas buenas ventas, impulsadas por un aumento del volumen de producción, se reducirán en estos meses, dice Monge. “No estamos seguros de vender  nuestros productos. Los meses que se vienen serán difíciles y empeorarán. Hemos calculado que para el 2009 habrá una reducción de ingresos del 35% con relación al 2008”, comenta.    

Según Monge, en este momento no se ha podido colocar el camarón en el mercado de la Unión Europea y hay contenedores parados esperando un comprador.

En el atún, la tonelada se llegó a cotizar entre  USD 1800 y 2 000. Pero en este momento, el precio empezó a bajar debido a que despuntaron las capturas en el océano Índico. Allí, la tonelada se ubica en USD 1400, mientras en el océano Pacífico Oriental (OPO), donde pesca la flota ecuatoriana, está en  USD 1600.     

Los ejecutivos de las industrias transformadoras de atún y de las empacadoras de pesca blanca, con asiento en Manta, Montecristi y Jaramijó, concuerdan en que los volúmenes de exportaciones no subieron, pero  el costo del producto sí se  elevó.

Según Juan Benincasa, representante de la Asociación de Exportadores de Pesca Blanca, que aglutina a siete empresas entre Manabí y Guayas, el incremento del valor en el producto final fue una suerte de bumerán.

Si bien, hubo un mejor precio, también subieron los costos de fletes aéreos y marítimos, insumos (cartón, plástico), preservación en frío, transporte y las custodias del producto en su desplazamiento a Guayaquil, por donde se  exporta. “Eso encareció el producto y el consumidor siente, pero ahora ya no reacciona como antes, pues hay crisis”, afirma.

Fuente: http://www.elcomercio.com