Por primera vez, un consejo asesor federal aprobó los criterios que aclaran el camino para que un pescado de crianza pueda ser etiquetado como “orgánico”, una decisión que ha sido aplaudida por los acuicultores y ha enojado a ambientalistas y defensores de los consumidores.

 

La pregunta es si el pescado de cultivo puede ser etiquetado como orgánico (especialmente especies carnívoras como el salmón) ha desconcertado por años a científicos y funcionarios federales. Los estándares aprobados por la National Organic Standards Board permiten que los piscicultores orgánicos usen pescado silvestre como parte de la mezcla de sus alimentos, siempre y cuando no excedan el 25% del total y que no provengan de especies forraje.

“Finalmente, quizás hay una luz al final del túnel en términos de definir que es orgánico,” dijo Wally Stevens, director ejecutivo de la Global Aquaculture Alliance. “El desafío es como podemos producir un producto proteínico saludable con una apropiada consideración de la procedencia del alimento.”

Los ambientalistas y defensores de los consumidores rechazaron las recomendaciones, las cuales podrían servir como base para las regulaciones del Departamento de Agricultura. Los activistas cuestionaron porque hasta el 25% del alimento de los peces puede provenir de materia no orgánico, mientras que todos los demás animales certifican como orgánico cuando consumen un alimento 100% orgánico. Ellos resaltaron que las jaulas puede dañar el ambiente debido a los desechos y las enfermedades de los peces.

Los funcionarios federales y asesores han invertido bastante tiempo y esfuerzo para desarrollar un estándar orgánico para el pescado, reflejo del dramático crecimiento de la industria en los últimos años.

Las encuestas han mostrado que los consumidores tienen poco conocimiento de lo que significa producir pescado orgánico y esperan que estos animales se encuentren bajo estrictos controles ambientales que los aprobados por la National Organic Standards Board.

Fuente: Washington Post