(Radio Universidad de Chile).- De gris a negro se pronostica el panorama para el sector salmonero chileno durante los próximos meses. Así lo han hecho saber los propios empresarios y trabajadores, quienes se adelantan a las negativas consecuencias que está teniendo la crisis sanitaria que desde el año pasado afecta a las empresas productoras de salmón alojadas en el sur del país.

 

La baja en la producción dada a conocer semanas atrás por el empresariado significará el aumento en las cifras de cesantía de las regiones donde se instala esta industria.

Factores bio sanitarios y un manejo poco sostenible de la actividad han incidido fuertemente en la mayor crisis productiva de la industria acuícola nacional, entre ellas, el uso excesivo e indiscriminado de antibióticos para el control del caligus o piojo del salmón, la persistencia del virus ISA y la sobre explotación de los recursos naturales.

Además de los problemas sanitarios y ambientales, la industria productora de las llamadas “ovas de oro” es fuertemente cuestionada por las condiciones laborales de sus trabajadores. De hecho, desde enero de este año la campaña “Sin Miedo Contra la Corriente” de las organizaciones no gubernamentales Oxfam en Chile y Fundación Terram busca denunciar ante la opinión pública las graves faltas que se esconden entre los fiordos y lagos del sur del país.

“Nuestra campaña viene desde hace casi un año informando sobre las condiciones en que las personas trabajan en la salmonicultura. La vulneración de los derechos de las mujeres vinculados al ejercicio de la maternidad, la desprotección frente a accidentes ocurridos durante la jornada de trabajo, la falta de servicios higiénicos en las balsas jaulas y el atropello a la dignidad de las personas que postulan a empleos en empresas salmoneras, no tienen relación con el tipo de país desarrollado que pretendemos ser. La industria del salmón no puede crecer a costa de los derechos básicos y la honra de las personas”, afirmó Mónica Maureira, directora interina de Oxfam en Chile.

Las condiciones de higiene y seguridad para los trabajadores de esta industria son en extremo precarias. Incluso, este sector productivo presenta la segunda tasa de accidentabilidad más alta del país, con un 8,27%.

Además, las ONGs denuncian que en algunas empresas las jornadas llegan a las sesenta horas semanales, y los sueldos de la mayoría de las trabajadoras y trabajadores no superan los 218 mil pesos, incluyendo los bonos de producción, que constituyen un treinta por ciento de la remuneración total.

“Una vez más reiteramos la urgencia de efectuar cambios en la regulación, junto con incrementar y mejorar los mecanismos de fiscalización del gobierno, tanto en materia laboral como ambiental.
Las denuncias que hemos visto sobre las condiciones que se presentan en algunas empresas salmoneras de la X Región, corroboran nuestro planteamiento de que no se debe permitir la expansión a las regiones de Aysén y Magallanes, mientras no exista una industria responsable. Por último, consideramos que la actual crisis, provocada por el virus ISA y que ha generado miles de despidos, no puede ser excusa para empeorar las condiciones laborales de los trabajadores”, declaró Flavia Liberona, directora ejecutiva de Fundación Terram, haciendo alusión a un programa de televisión donde se expuso la condición laboral de los trabajadores del salmón.

Fuente: http://www.radio.uchile.cl/