(Diario El Litoral).- “Esperamos poder desmitificar la idea de que Santa Fe no es adecuada para esa actividad: nosotros creemos que aquí es posible la acuicultura y por eso vamos a hacer una primera experiencia para establecer —con fundamentos científicos— si hay o no condiciones naturales”, define Guillermo Faifer, biólogo, y coordinador del Programa de Desarrollo Pesquero de la provincia de Misiones.

 

Este semana, Faifer brindó una charla en la que se presentó el Proyecto Santa Rosa, para el cultivo de sábalos, con fines inicialmente experimentales y, si los resultados lo permiten, comerciales.

Aunque parezca increíble, el estudio debe determinar si el verano local es o no lo suficientemente cálido y extenso. Es que los peces en estanques crecen sobre todo cuando existe esta condición: tener aguas cálidas, tal como ocurre con la bella provincia del extremo noreste argentino.

“La idea es comprobar si es o no real que las temperaturas de las aguas aquí son apropiadas (o no) para desarrollar en forma eficiente la actividad: los peces son poiquilotérmicos (de sangre fría) y no tienen la capacidad de regular la temperatura de su organismo. Por eso, su crecimiento se da en meses de altas temperaturas. Vamos a experimentar en este ensayo cuál es la época adecuada y probar hasta marzo o abril cómo evolucionan las temperaturas”.

Una ventaja fuera de discusión es la proximidad con el río, que “genera un ambiente muy particular, en el que las temperaturas de las aguas se atenúan más, y que es muy distinto de cualquier otro lugar que se encuentre lejos de aquél” , comentó Faifer.

“Vamos a observar la fluctuación de la temperatura, que es la que rige las actividades hidrológicas y químicas del agua. Debemos ver cuántos días tenemos si hay 160 o hasta 240 para desarrollar especies de aguas cálidas. Y, aprovechando que vamos a evaluar temperatura, también lo haremos con respecto al crecimiento y probaremos algunas dietas basadas en residuos de la industria oleaginosa o cerealera y la horticultura, que en esa zona hay mucha”.

La producción cerealera y hortícola de Santa Fe es una fortaleza para desarrollar la acuicultura.
El sábalo puede ser alimentado con sus sobrantes: “La piscicultura persigue producir proteína de origen animal a partir de un origen de proteínas vegetales, con el menor costo posible. En el mundo la piscicultura parte de la base de que no podemos sacrificar peces para alimentar peces; la idea no es producir peces carnívoros, sino buscar ser eficientes en la producción de proteínas de origen animal a partir de proteínas de origen vegetal.

Responsabilidad

Faifer subraya que “la piscicultura debe ser responsable” y que, si se va a intervenir en un ambiente natural con peces nativos pero que fueron obtenidos a través de la reproducción artificial, “se debe certificar que esos alevines provienen de padres salvajes o de alta variabilidad genética. La consaguinidad en los peces es un problema. Se manifiesta una alta consanguinidad de una generación a otra. Y, si no conocemos la procedencia genética de los alevines o no hubo una manejo adecuado de la estación de piscicultura dedicada a su reproducción, seguramente se provocará un daño ambiental si estos peces retornan al ambiente natural”.


Obviamente, “no puede volver al ambiente aquel alevín producido en cautiverio que dejó de ser interesante comercialmente”.

En el caso de los sábalos, explicó que “dentro de esa población puede haber variedades que las identifiquen. No pueden, por ejemplo, traerse de Misiones sábalos para sembrar el río aquí. El día en que aquí las autoridades decidan hacer un repoblamiento en el medio ambiente, se debería, antes, identificar sus matrices, los reproductores, determinarlos desde el punto de vista genético en cuanto a su grado de variabilidad para que, en la reproducción artificial que se haga, se simule una situación que se da en la naturaleza”.

Fuente: http://www.ellitoral.com