(El Observatodo).- Un grupo de pescadores artesanales decidió formalizar su trabajo de recolectores de algas y asociarse en una microempresa.

 

Todos los pescadores provienen de Caleta Totoral, ubicada en una pequeña localidad rural perteneciente a Ovalle. Sin agua potable, sin energía eléctrica y con problemas de acceso, estas dificultades no han sido impedimento para el espíritu emprendedor de una decena de pescadores artesanales que optaron por buscar la asociatividad y transformar su actividad solitaria en una de trabajo de equipo manteniendo además una actividad formal y que les ha generado grandes dividendos.

A fines del 2003 sus ingresos variaban entre $90 mil y $110 mil pesos. Con la ayuda de Sercotec, este grupo formó la microempresa Totoralmar S.A, vendiendo moluscos como locos y lapas que se producían en caletas vecinas y El Totoral. Con el transcurrir del tiempo, se inició la venta de alga fresca, principal alimento de los abalones. Actualmente esta última actividad es la que les ha entregado mayores ganancias. En promedio sus sueldos mensuales son de $600 mil pesos, trabajando unas cuatro a seis horas diarias en la extracción del alga. De los cuarenta kilos de algas semanales que entregaban el 2004, hoy en temporada baja entregan unas 120 toneladas mensuales, pretendiendo llegar a las 200 toneladas en verano del 2010. Y todo gracias a un trabajo metódico y ordenado.

Al cuidado de las Praderas marinas

Los principales tipos de algas que comercializan son el huiro pato o canutillo (Macrocystis integrifolia) y en menor volumen el huiro negro (Lessonia nigrescens) y huiro palo (Lessonia trabeculata). Sin embargo es la primera especie nombrada la que tiene una mejor cosecha y a la cual se aplica una novedosa técnica de poda en estas áreas de manejo, utilizada por primera vez en Chile

Este sistema fue generado por ellos, con el apoyo de un proyecto del Capital Semilla de Sercotec. Se probaron varios sistemas de podas que ya se encontraban descritos en literatura, básicamente provenientes del manejo de praderas Macrocystis en California (USA) y Baja California (México) que aconsejan podar hasta 1,5 m de profundidad desde la superficie. Pero la técnica que dio mejor resultado fue producto de la observación del propio grupo de pescadores.

Actualmente las praderas de algas se cortan bajo esa modalidad, podando el alga inmediatamente sobre las frondas reproductivas, lo que permite que ingrese más luz a la pradera (para las plantas jóvenes) y la planta podada genere rápidamente nuevos estipes. Entre los 20 a 50 días, dependiendo la época del año, nuevamente se puede cortar la pradera, permitiendo que la ésta produzca más biomasa que una paradera no intervenida o natural.

La poda es realizada con un cuchillo por buzos a apnea. Para que ésta se corte adecuadamente se requiere de un periodo de capacitación. Debe ser a la altura adecuada y sin desprender las plantas, además quién efectúe la tala, debe tener una óptima condición física y los conocimientos apropiados para no dañar el alga.

Hay que considerar que en forma natural las praderas de Macrocystis permanecen con abundante biomasa algunos meses del año (noviembre a marzo), pero con el sistema de poda, este periodo se puede extender casi a todo el año.

Proyecciones

La microempresa pretende aumentar los volúmenes de cosecha, pero velando por una actividad sustentable y bajo un control estricto. Además desean ir integrando a más pescadores a esta actividad.

Actualmente Totoralmar tiene los contactos y la confianza de las empresas abaloneras, como Comercial Panamericana S A, Aquamont S. A., Abalones Chile S. A.; Live Seafood S. A.; Pesquera Alcar S. A. y Universidad Católica del Norte (Centro de producción de Semilla Awabi y Unidad de Producción).

Fuente: http://www.elobservatodo.cl