Por: Elisa Ardoy
LAS PALMAS DE GRAN CANARIA (La Provincia).- La posible contaminación de algunas partidas del pescado panga, criado en ríos vietnamitas, ha puesto en tela de juicio la calidad de los productos que llegan a las mesas de los canarios. Asociaciones de consumidores y profesionales del sector denuncian que no se lleven a cabo exhaustivos controles sanitarios sobre los productos importados, tal y como se exige a los nacionales.

 

En la empresa Doradas y Lubinas de Canarias (Dylcan), dedicada a la comercialización de pescados criados en granjas, los controles son diarios. Se realizan analíticas a la alimentación de los peces (criados en viveros) y al agua del mar, así como muestreos mensuales del pescado, del hielo en el que se conserva durante su traslado y de las máquinas empaquetadoras, gracias a un convenio con la Facultad de Veterinaria.

"El pescado debe estar durante toda la cadena de producción entre los -2 ºC y los 2ºC", explica Luis Guersi, responsable del Departamento de Calidad de Dylcan. "Desde que se pesca hasta que llega al mercado pasan solamente 24 horas", señala.

La acuicultura en el Archipiélago es una actividad que se va consolidando. La estabilidad de la temperatura del agua durante todo el año facilita el crecimiento de los peces en las Islas. En el caso de Dylcan, se sitúa entre las principales empresas nacionales con una producción anual de 10.000 toneladas, cuyo principal mercado, además del canario, es el peninsular, aunque también llega a diferentes países de la Unión Europea y a Estados Unidos. "También hay un control durante el transporte para que el pescado se mantenga en la temperatura deseada, ya sea en avión o en camión", puntualiza Guersi.

Dylcan agrupa una veintena de granjas de Gran Canaria, Tenerife y La Palma. Una de ellas es ADSA (Alevines y Doradas S.A), situada en Melenara, donde tienen 22 jaulas, de 22 metros de diámetro y 15 de profundidad. Allí los peces reciben alimentación diaria en relación al peso y a la temperatura, y se analiza su estado. Además hay instaladas cámaras bajo el agua para vigilar el comportamiento de los animales y sensores de temperatura.

"La pesca se realiza a través de un mecanismo de succión, para mantenerlos en buen estado, y caen directamente en cubetas con agua y hielo en las que se trasladan a las máquinas empaquetadoras", explica Juanjo Ojeda, responsable de ADSA.

Los peces pasan en el mar 15 meses, si son para producto de ración, o 24 meses, si son para productos de kilo. "Los 24 meses que dura el cultivo se puede estropear en sólo 15 minutos, si, por ejemplo, se machacan al ser pescados, por eso tenemos que tener mucho cuidado", recuerda.

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