Miles de alevinos de 20 cm están listos y esperando en el hatchery del National Institute of Water and Atmospheric Research en Northland, para iniciar, lo que se espera que sea una industria de $1 billón en peces de cultivo, dentro de 20 años.

 

La belleza del cultivo de kingfihs proviene del uso económico del espacio desarrollado por la industria del salmón y de su valor en el mercado mundial.

Los  ingresos de la acuicultura de Nueva Zelanda son internacionalmente bajos, menos de $2000 por tonelada, comparado con una tonelada en Australia ($30 000) de especies de mayor valor como el atún y los camarones.

Con la propuesta de criar 1 200 toneladas de kingfish en un bloque de 10 hectáreas, se estima que el valor en el mercado se incrementara hasta 30 veces de las ganancias generadas por los mejillones para la industria.

Japón cría y consume el 99% del kingfish que se cultiva en el mundo, importando más para satisfacer la demanda local, la que tiene un potencial significativo que Nueva Zelanda puede explotar.

Pero la crianza de kingfish es una idea que ya se ha probado que tiene valor. Una granja ubicada en Parengarenga Harbour en Northland quebro hace tres años atrás, pero otras operaciones han mostrado éxito comercial.

No obstante, Niwa y New Zealand Aquaculture están convencidos de que las especies nuevas y de alto valor como el kingfish, están en el camino de convertirse en una industria de $300 millones al año a una de $1 billón para el año 2025.

El presidente de la New Zealand Aquaculture, Peter Vitasovich, dijo que el éxito del salmón ha mostrado el potencial de las aguas costeras de Nueva Zelanda para el cultivo de peces, y el kingfish es el próximo gran paso.

El presidente ejecutivo de Niwa, Bryce Cooper, dijo que los kingfish son más rentables por unidad de espacio que los mejillones, y que existen esfuerzos para conocer como ellos pueden crecer juntos.