Por: Danilo D. Antúnez
TEGUCIGALPA (La Tribuna).- La crisis financiera mundial está modificando las costumbres de miles de ciudadanos de Estados Unidos y los países europeos, por ejemplo han disminuido sus visitas a restaurantes y han aumentado las cenas en casa.

 

Los restaurantes  han visto afectados sus ingresos, principalmente aquellos donde sirven carnes, principalmente platos de pescado y mariscos, afectando con ello la economía de los países que le han apostado a la acuicultura.

Entre esos países afectados figura Honduras, cuyas exportaciones de camarón cultivado se han visto reducidas, golpeando directamente los bolsillos de cientos de empresarios que se dedican a esa actividad económica.

“Las exportaciones de camarón cultivado bajaron este año entre 15 y 17 por ciento, todo porque ha disminuido la capacidad de consumo en nuestros mercados”, explicó Alberto Zelaya, director ejecutivo de la Asociación Nacional de Acuicultores de Honduras (ANDAH).

“Existen inventarios altos en los países  consumidores debido a la disminución en la capacidad de compra, no nos van a pedir que les enviemos más camarones si mantienen un inventario”, expresó Zelaya.

Exportar menos camarones cultivados significa que los acuicultores deberán ajustar su producción durante el próximo año al nuevo tamaño que tiene el mercado o sea la capacidad de consumo en Estados Unidos y los países europeos.

Los productores de camarón cultivado tenían proyectado exportar en el 2008 unas 50 millones de libras, pero después de revisar las cifras creen que al 31 de diciembre cerrarán el año con una venta total de 37 millones de libras.

El resto del producto tendrán que venderlo en el mercado interno a precio inferior al que reciben en el mercado internacional y el próximo año reducir el cultivo, pero eso significará menos empleos en ese sector.

La acuicultura en agua salobre se inicia en Honduras a partir de 1973 con la instalación de la Empresa Sea Farms en El Jicarito, municipio de Marcovia, departamento de Choluteca.

La empresa contaba con lagunas o estanques para el crecimiento de los camarones y de un laboratorio de investigación para el levantamiento larvario a partir de hembras grávidas obtenidas en el Golfo de Fonseca y posteriormente de reproducción en ciclo cerrado a partir de reproductores mantenidos en cautiverio.

En un inicio se trabajó con las especies Penaeus vannamei y Litopenaeus stylirostris, cuyas post larvas existen en abundancia en las aguas estuarinas del Golfo de Fonseca, lo que permitió durante el crecimiento de la industria del cultivo disponer de ellas mientras se desarrollaba la tecnología de su producción en laboratorios.

En los inicios del cultivo del camarón se criticó el desmonte de manglares para la expansión de fincas, así como el uso de post larvas silvestres para los cultivos, destruyendo en su captura y limpieza muchas otras especies como fauna acompañante en menoscabo de la pesca artesanal.

Actualmente la industria del cultivo del camarón se ha estabilizado. Fotos aéreas y estudios de autoridades competentes revelan que el área de bosque de manglar donde operan las empresas camaroneras ha mejorado y ninguna finca con sistema semi intensivo o intensivo utiliza semilla silvestre, la cual ha sido sustituida por semilla producida en laboratorios nacionales.
No hay duda que la acuicultura contribuye sustancialmente al desarrollo económico y social del país, en primera instancia como generadora de divisas por sus exportaciones.

Así, el camarón cultivado se ha convertido en uno de los principales rubros en importancia dentro de todos los bienes exportados por Honduras, al registrar divisas por 127,7 millones de dólares en el 2000 hasta 159 millones en el 2007.

Es además una fuente generadora de empleo para profesionales universitarios, técnicos de nivel medio y trabajadores con educación primaria completa, parcial y hasta sin ninguna instrucción docente y que por sus habilidades pueden desempeñarse en la actividad.

En este sentido más de unas 35 mil personas hombres y mujeres se benefician directamente, cifra que se quintuplica si tomamos la dependencia de un jefe de hogar.

Fuente: http://www.latribuna.hn