GUAYAQUIL (El Universo).- La fundación Calisur, que reúne a 82 pequeños y medianos productores de camarón de Balao, isla Puna, Tenguel y cien familias, se proyecta como uno de los voceros más representativos del sector que da énfasis a la regularización de sus afiliados y a la venta directa del crustáceo en los mercados interno y externo.

 

Boris Bohórquez, su presidente, comenta que pese a la crisis actual  de vender a mitad de precio ($ 0,70 la libra) y a crédito, la organización interviene en la regularización de las explotaciones acuícolas de sus afiliados, sin que el lapso para realizarlo lo haya extendido hasta marzo del 2010 el presidente de la República Rafael Correa.

“Por desconocimiento de las leyes ambiental y pesquera, cientos de pequeños y medianos productores camaroneros durante más de una década han sido considerados irregulares o ilegales y están al margen de los beneficios que brinda el Estado”, planteó Bohórquez.

Los socios de Calisur explotan cerca de 5.000 hectáreas de agua y entre los proyectos inmediatos está la reforestación de unas 200 hectáreas de manglar que acometerán en convenio con la Asociación de Pescadores y Cangrejeros de Balao, cuyos miembros en tiempo de veda se encargarán de la recolección de semilla. ”Si no tenemos un manglar delante del área de ingreso de agua a las piscinas no tendremos un sedimentador para mejorar la calidad del agua, a veces cargada de pesticidas y donde prospera el volumen de algas que es un problema más para la salud del camarón”, dijo.

La fundación insiste al Gobierno  crear el programa Socio Camarón a  $ 2 por libra de venta al público.

El plan absorbería la producción de 20 mil hectáreas en beneficio de 1,5 millones de personas de bajos recursos.

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