GIJÓN (La Voz de Aviles).- El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) lidera un proyecto para conseguir el máximo aprovechamiento de los residuos pesqueros mediante su reciclaje, con el fin de obtener diversos productos, como aceites y piensos.

 

Además, de ese modo se pretende evitar que los pesqueros devuelvan al mar estos residuos, con lo que se limitaría la proliferación de especies carroñeras que persiguen a los buques en búsqueda de alimento, así como minimizar el riesgo de transmisión de enfermedades, como puede ser el anisakis de la merluza. Igualmente, estas aplicaciones podrían ser aprovechadas por las factorías manipuladoras de pescado en tierra.

Se trata del proyecto Be-Faire, enmarcado en la política pesquera que están desarrollando las autoridades de la Unión Europea, orientada hacia la conservación y regulación de los recursos pesqueros y de la acuicultura. Para las autoridades comunitarias, la preservación del medioambiente tiene especial relevancia por lo que este proyecto pretende minimizar el impacto adverso de los residuos generados por la actividad pesquera.

El equipo liderado por el CSIC quiere desarrollar e implantar una gestión eficaz e integral de residuos y unas buenas prácticas a bordo (flota pesquera) y en tierra (lonja) para reciclar y reutilizar los residuos producidos por la industria pesquera, incluyendo descartes y capturas accidentales.

Los resultados obtenidos con el desarrollo de este proyecto serán puestos en común con las autoridades internacionales el próximo mes de septiembre, en el transcurso de unas jornadas que se celebrarán en la localidad danesa de Copenhague.

Entonces los expertos podrán comprobar algunos de los beneficios que estas prácticas pueden obtener las industrias acuícola, farmacéutica i la alimentaria. Hay que tener en cuenta, por ejemplo, que las vísceras del pescado son ricas en aceite con omega 3. Así, la intención es que un prototipo para tratar estas vísceras sea instalado en lo palangreros con el fin de que obtengan este aceite que posteriormente sería tratado en tierra, donde se purificaría y vendería.
De todos modos, la falta de espacio en los barcos es el principal inconveniente que aún hay que resolver para instalar esta máquina, más aún que el elevado precio del equipo, que ronda los 10.000 euros. No obstante, pronto se podría amortizar, puesto que los cálculos de los expertos indican que cada pesquero podría obtener unos 2.000 litros por viaje, que se paga a un euro por litro.

Importación
Otra posible aplicación es su utilización como alimento para las empresas acuícolas, que acaparan más de tres cuartos de la producción mundial y que han de importar de Chile.

En el desarrollo del proyecto Be-Fair también participan entidades y empresas como el Centro Tecnológico del Mar, Espaderos del Atlántico, Hermanos Rodríguez Gómez, Peixesport, la Autoridad Portuaria de Vigo, el Instituto de Investigaçao das Pescas e do Mar (Portugal) y el Institut Français de Recherche pour l'Exploitation de la Mer (Francia).

Fuente: http://www.elcomerciodigital.com