En el mes de julio, ante las repetidas denuncias de la Cooperativa de Armadores de Vigo y otras asociaciones del sector pesquero gallego, se decidió enviar a Anfaco-Cecopesca, laboratorio de referencia de Galicia, muestras de este pescado para su análisis, adquiridas en diferentes supermercados de Vigo.

De acuerdo a los informado el Diario Vasco, el resultado fue como poco desconcertante. En 6 de las 8 muestras de panga se encontraron presencia de listeria monocytogenes, bacilo causante de la listeriosis, así como, en una de ellas, además, restos de la bacteria portadora del cólera (Vibrio cholerae).

Además, unos reportajes emitidos por la televisión francesa y otros que circulan en internet (en varios idiomas), junto con otras informaciones reunidas, han llevado al Centro Superior de Investigaciones Científicas a señalar oficialmente que «se cree muy conveniente realizar análisis de posibles contaminantes de manera aleatoria en las partidas que se importan de panga y, por supuesto, de manera obligada en los casos de alerta sanitaria».

La que también denuncia el consumo «masivo» de panga es la Asociación Empresarial de Productores de Cultivos Marinos de España (Apromar), afirmando que «vemos con preocupación la creciente comercialización de panga en el mercado español, muchas veces bajo fraude a los consumidores en la identificación de la especie, especialmente a través del canal Horeca, donde se ofrece como solla, platija o lenguadina».

El año pasado el consejero económico y comercial de la Embajada Española en Vietnam, Isaac Martín, consideraba que los valores de producción de esta especie seguirán creciendo de una forma moderada en los próximos años pero que tendrán que hacer frente a problemas como «el uso de sustancias prohibidas en las granjas», que puede obligar a los países importadores a cerrar las fronteras a este producto, o cuestiones medioambientales derivadas de los efectos del desarrollo de una acuicultura intensiva que en el futuro puede limitar su producción.

El caso es que contaminado o no, la panga sufre, además, carencias nutricionales. Javier Ojeda, gerente de Apromar sostiene que este tipo de pescado «no contiene en cantidades significativas aceites Omega 3 ni otros nutrientes esenciales que sí están presentes en los pescados tradicionalmente comercializados en España, tanto de acuicultura como de captura».