PALMA (Libertad Balear).- Las Illes Balears darán un importante paso en materia de innovación tecnológica a partir de 2010, cuando empezará a funcionar el fotobiorreactor que construye la empresa Algasol Renewables en el parque tecnológico Parc Bit, a las afueras de Palma de Mallorca, y que será el más grande del mundo una vez empiece a funcionar, aunque no lo hará a gran escala hasta el año 2012, cuando comenzará la producción industrial.

El objetivo que se plantea esta compañía, especializada desde hace 18 años en la explotación de energías alternativas y desde hace cinco en la explotación de algas, es llegar a generar el nueve por ciento del combustible diesel que se consume en las islas, idea que cuenta con el apoyo del Govern y que ha obtenido una “muy buena” respuesta por parte de los organismos públicos, confesó el responsable de la planta, Miguel Verhein.

El fotobiorreactor ocupará una superficie cuadrada de 100 metros de lado, junto a la central de energía solar del parque tecnológico –frente a las placas solares de ésta– y consumirá “una parte” del dióxido de carbono (CO2). Funcionará mediante gas natural, una vez que se complete el gasoducto submarino y se comience a suministrar Mallorca con ese combustible.

Será la primera vez que se empleen en Baleares las emisiones de CO2, que habitualmente van a la atmósfera como agente contaminante, para la generación de combustible diesel, ya que las microalgas se alimentan de este gas, lo que supondrá una “sinergia perfecta”, aseguró Verhein, quien consideró idóneas las condiciones de Baleares para albergar instalaciones energéticas de este tipo y estimó que se multiplicarán en el futuro.

De hecho, la obtención de biocombustible a partir del cultivo de microalgas se basa en la interrelación de los principios de la fotosíntesis con las ondas electromagnéticas de la energía solar. Y, como su principal alimento es el CO2, necesitan recibirlo en ingentes cantidades a través de tuberías –si hay fuentes emisoras en las proximidades de la planta de producción–, o bien, mediante bombonas.

Esta tecnología consiste en la creación de unos circuitos cerrados en los que, combinando agua –ya sea salina o dulce–, así como luz y determinados nutrientes; elementos con los que se multiplica la producción de estos microorganismos –denominados algas oleicas–, en un proceso en el que se transforma ese CO2 en oxígeno y que es inverso al que se emplea para obtener combustible a partir de plantas.

Climatología favorable

La sustitución de la gasolina por diesel es especialmente importante en España, donde se consume más combustible sintético que el derivado del petróleo y donde la climatología es “favorable” al desarrollo del biodiesel basado en el cultivo de microalgas, que, entre otras ventajas claras para la sociedad, no repercutirá en el incremento del precio de los alimentos, como ha sucedido con el biodiesel elaborado a partir de cereales.

Además, el rendimiento de la producción por hectárea cultivada es muy superior en el caso de las algas, según expuso Verhein, quien precisó que se pueden extraer entre 35.000 y 50.000 litros de combustible al año, dependiendo del tipo de planta que se emplee, mientras que, en el caso de la colza –una de las plantas que se utiliza comúnmente para la elaboración de biodiesel–, el ratio se sitúa en los 1.500 litros anuales por cada unidad de esa superficie.

De cada litro de agua empleado en este proceso, se obtienen entre dos y tres gramos de biomasa, dependiendo de la oleicidad de las algas obtenidas en la operación. Y, de cada kilogramo final, un 65 por ciento es aceite apto para el uso como biocarburante, mientras que el 35% restante es un subproducto proteínico que se puede emplear en la elaboración de alimento para animales.
No contamina y reduce el CO2

El resultado de todo ello es, según la compañía, la obtención de un biocombustible que no contamina, no emite azufre y, además, sirve para reciclar un agente contaminante que hasta ahora se emite a la atmósfera, el dióxido de carbono, que es uno de los principales gases que producen el efecto invernadero, junto con el vapor de agua (H2O), el óxido nitroso (N2O), el metano (CH4), y el ozono (O3).

Algasol Renewables es una compañía de capital danés que se empezó a instalar en Baleares en abril de este año, estima el coste del biorreactor en unos 10,5 millones de euros, que se obtendrán en parte mediante ayudas públicas, y espera no tener problemas para obtener los permisos necesarios para poner en marcha la planta de biodiesel a partir de algas, dado el interés social que implica su proyecto.

Fuente: http://www.libertadbalear.com