(EFE).- La promiscuidad femenina en algunas especies de peces hace que los espermatozoides de los machos sean más grandes y más rápidos a la hora de conseguir el objetivo biológico de fertilizar los huevos.

Así lo asegura un equipo investigador de la Universidad de Uppsala (Suecia) en el último número de la revista "Proceedings of the National Academy of Sciences" .

Hasta ahora, ha sido difícil probar que los espermatozoides que nadan más rápido tienen ventaja a la hora de fertilizar un huevo, pero estos científicos, dirigidos por Niclas Kolm, aseguran que una mayor competición entre los machos hace que sus células reproductivas evolucionen para lograr mayor velocidad y tamaño.

Tras estudiar los comportamientos reproductivos de 29 especies cíclidas de peces de lagos africanos (que variaban desde la monogamia masculina hasta la promiscuidad femenina) , el equipo sueco descubrió que las hembras promiscuas influyen en las características del esperma.
Los machos que quieren fertilizar a hembras promiscuas desarrollan células reproductivas más rápidas y más grandes que aquellos de especies monógamas.

"Por primera vez demostramos una fuerte relación entre el grado de competición del esperma y el tamaño y la velocidad de los espermatozoides" , afirma Kolm.

En este sentido, explica que la lucha entre los espermatozoides para fertilizar los huevos de una hembra es una "fuerza evolutiva extremadamente poderosa" .

La velocidad y el tamaño están íntimamente relacionados: cuanto más grandes, más rápidos son los espermatozoides, gracias a que tienen mayor potencia en el flagelo.

Esa mayor potencia para moverse necesita a su vez un mayor almacenamiento de energía, el cual requiere mayor espacio celular.

En la evolución del esperma de estas especies se origina primero el aumento de velocidad y es entonces cuando el tamaño de los espermatozoides aumenta.

Al final, indica Kolm, resulta que el tamaño sí importa.