Casi todos los biocombustibles líquidos producidos comercialmente provienen de la caña de azúcar o remolacha, o féculas como la papa y el maíz.

Pero cada acre usado para cultivar estos vegetales tiene el potencial de causar la escasez de alimento y el incremento de los precios.

Usando el material arbolado en vez de los cultivos de plantas terrestres podría permitir el uso de la biomasa de tierras no productivas. Y la producción de biocombustibles de algas de agua dulce cultivadas en estanques o tanques podría hacerse en terrenos no adecuados para la agricultura. Pero no se cuenta con una evaluación comercial.

Un grupo del Instituto de Tecnología de Corea ha usado una vía para el uso de las macroalgas marinas en la producción de bioetanol y evitar el uso de terrenos.

El grupo informó que las macroalgas tienen varias ventajas sobre la biomasa proveniente de terrenos agrícolas. Ellas crecen mas rápido, lográndose hasta seis cosechas por año; a diferencia de los arboles y plantas, no contienen lignina por lo tanto no requiere de un pre-tratamiento antes de ser convertido en combustible; y finalmente, las macroalgas absorben hasta siete veces más dióxido de carbono de la atmósfera que los arboles.

La patente del grupo sugiere tratar a todas las algas (desde el kelp hasta la Spirulina) con una enzima que las divide en azucares simples, que pueden ser fermentado para obtener etanol.

El biocombustible de algas resultante es mas barata y simple de producir que los biocombustibles producidos de plantas terrestres o arboles, y no tendrá un efecto sobre el precio de los alimentos.

Puede revisar la patente del grupo de investigación aquí.

Fuente: News Scientist