(La Jornada de Aguascalientes).- Desde hace 50 años inició en Aguascalientes la introducción masiva de peces foráneos (Tilapia, Carpa, Bagre, Lobina) con fines de comercialización; sin embargo, según Carlos Flores, de la asociación Zoyatal, ésta es una actividad que vino a dar al traste con las especies de vertebrados marinos que vivían desde hace tiempo en el estado. A esto la Sagarpa ha respondido que a través de sus acciones no están afectando nada, porque en las presas no hay especies nativas.

“El objetivo es bueno acercar a la población rural para que tengan un recurso potencial de alimentación y comercialización; sin embargo trajo un grave problema para los peces propios de las zonas de agua en el estado”.

Según Carlos, la Carpa fue de las primeras especies introducidas que se alimenta de peces bebes o de huevecillos; la Lobina, que se introdujo con miras a la pesca deportiva, es también una especie carnívora, y la Tilapia, además de comer peces más pequeños es también territorial; es decir, desplaza las poblaciones de los lugares a donde llega a vivir.

El integrante de la asociación Zoyatal piensa que una alternativa adecuada que debió aplicarse fue el fomento de las especies nativas de la región y no traer otras. “Las presas son indispensables para el desarrollo de una región, pero incluso esos mismos espacios pudieran servir como reservorios para las especies nativas”.

Agregó que incluso él escucho que se tiene planeado construir una presa en la zona de Calvillo y para ese proyecto tiene la iniciativa de proponer que se cultiven especies regionales y que se prohíba la introducción de otras. “Si se lograra sería la primera en su tipo en todo el país, donde una presa fuera santuario de especies nativas”.

Y es que, según Carlos, los peces nativos sí pueden funcionar para la explotación, sólo que en términos comerciales presentan una desventaja frente a los peces foráneos, que es el tamaño que alcanza y el tiempo que tardan en desarrollarse.

“Podrían ellos también utilizar los bordos, los estanques y las mismas presas, igual serían una ganancia para agricultores y campesinos, además de revalorar a los peces nativos”.

Incluso, en última instancia, Carlos comentó que por ser una actividad que se viene realizando de hace tiempo, ni siquiera sería necesario que dejara de hacerse pero sí que se buscara entonces a la par lograr la protección y el impulso de las especies propias.

Manuel Reed Segovia, delegado de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación, afirmó que en las presas no hay especies nativas porque incluso, como las presas no existían, eso no es posible. “Queremos utilizar el agua de riego con la que se bombea de los pozos y ahí no hay peces, así que creo que a través de lo que estamos haciendo no estamos violentando nada”.

El delegado de Sagarpa comentó que el tema de la piscicultura en México no se ha entendido bien en cualquiera de sus dos ámbitos de explotación, que son la alimentación y la pesca.
“En México tenemos grandes litorales pesqueros y aún así se importan grandes cantidades de moluscos y peces, en filete, congelados, precocidos y esas cosas se pueden hacer aquí”.

En el caso particular de Aguascalientes, muchas personas se imaginan que por su condición, algo carente de agua, no existe la posibilidad de explotar la piscicultura; sin embargo, existe una alternativa muy efectiva que Manuel Reed llama “darle dos vueltas al agua”, que implica utilizar los bordos, pozos, estanques o presas para el cultivo de peces y que luego se use para riego.

Todos estos programas de reproducción se llevan bajo estrictos monitoreos de sanidad, se revisa la procedencia de los peces que se cultivan en el estado, y se verifica que sean enviados en las temporadas adecuadas y que tengan buena salud.

Aunque ya hay varios proyectos de cultivo de peces, la realidad es que todo lo que se produce se vende de manera inmediata, e incluso los productores están buscando crecer precisamente por las necesidades que el estado tiene.

Rubén Guzmán, presidente de la Asociación Zoyatal, tiene una visión totalmente distinta a la del delegado de la Sagarpa, pues afirma que las presas, aunque efectivamente son construcciones hechas por el hombre, sirven para retener el agua de las cuencas hidrológicas donde sí viven peces nativos de la región, que han sido mal llamados “peces forrajeros” o “charales”, que no son ni lo uno ni lo otro. El libro publicado por el Instituto del Medio Ambiente del Estado, sobre la biodiversidad del estado, constata las especies que aquí existen.

“Efectivamente ni en los pozos, ni en los bordos hay peces porque estos espacios captan el agua de lluvia, pero con las presas es distinto”.

Fuente: http://lajornadaaguascalientes.com.mx/